Hidrantes sin presión y bomberos sin agua: la tragedia anunciada en Chihuahua
El incendio de hoy en la tienda Milano del centro histórico de Chihuahua ha dejado más preguntas que respuestas sobre la capacidad de respuesta ante emergencias en la ciudad. Aunque el fuego fue controlado, la situación puso en evidencia un problema que se viene arrastrando desde hace tiempo: no todos los hidrantes funcionan y los que sí, no siempre tienen la presión suficiente para ser efectivos.
El año pasado, el propio jefe de bomberos confirmó que algunos hidrantes están conectados y otros no, aunque nunca se aclaró por qué ocurre esto ni cuál es el criterio para su funcionamiento. Hoy, esa falta de claridad tuvo consecuencias. Según confirmó el alcalde Marco Bonilla en entrevista, los hidrantes de la zona no lograron proporcionar suficiente presión para sofocar el incendio, lo que obligó a traer pipas de agua como alternativa.
Si bien es cierto que los hidrantes solo pueden ser abiertos por los bomberos con una llave especial, lo cual es una medida de seguridad necesaria, de poco sirve si, al momento de una emergencia, el agua no fluye con la potencia requerida o, peor aún, el hidrante simplemente no está conectado. La ciudad de Chihuahua no puede darse el lujo de tener infraestructura de emergencia a medias. Un incendio en el centro histórico es una tragedia que puede repetirse en cualquier otro punto de la ciudad, con consecuencias aún más graves.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿cuántos hidrantes realmente sirven y cuántos son solo adornos urbanos? Hasta que las autoridades no den respuestas claras y, más importante aún, soluciones, la ciudad seguirá estando en riesgo.
