Santiago de la Peña y Andrés Pérez Howlet pierden en los tribunales
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha asestado un duro revés a la estrategia de Santiago de la Peña y Andrés Pérez Howlet al invalidar el proceso de designación de jueces y magistrados en Chihuahua. El fallo no solo echa abajo la maniobra operada desde el poder, sino que deja expuestos los intereses y las negociaciones que se movieron en la sombra para influir en la justicia estatal.
Este revés confirma lo que muchos dentro y fuera del Congreso ya sospechaban: la injerencia política en el Poder Judicial no pasó desapercibida. Y en el centro de esta trama están De la Peña y Pérez Howlet, quienes apostaron fuerte en este proceso y ahora enfrentan las consecuencias de su derrota.
Pero esta no es la única batalla que han perdido. Desde su llegada, Santiago de la Peña decidió colocar a Andrés Pérez Howlet como su operador en el Congreso, asignándole la tarea de asistir a todas las reuniones previas de los diputados del PAN. Cada martes y jueves, puntualmente a las 8:30 a.m., Pérez Howlet se presentaba a estos encuentros estratégicos, una intromisión que no cayó bien entre los legisladores blanquiazules.
El malestar es evidente: el PAN nunca terminó de aceptar que dos priistas (uno de ellos, De la Peña, con disfraz de neopanista) intentaran marcarles el rumbo político. La resistencia dentro del partido creció, y ahora, con la derrota en tribunales, el costo político de esta imposición se hace más evidente.
El fallo del TEPJF también pone la lupa sobre la manera en que se operó el proceso de selección de jueces y magistrados. Según fuentes cercanas, Santiago de la Peña movió los hilos a través del esposo de Hanoi Aguilar, hoy candidato a magistrado. Fue desde la Torre Legislativa donde se bajó la instrucción para manipular la designación, asegurando que las listas se ajustaran a intereses específicos.
Ahora, con la resolución judicial en contra, este esquema de control se derrumba, y la jugada de De la Peña y Pérez Howlet queda al descubierto.
El fallo del TEPJF no solo representa una derrota legal, sino que también debilita políticamente a estos dos personajes. Con el rechazo dentro del PAN y ahora sin la capacidad de maniobrar en el Poder Judicial como esperaban, su margen de maniobra se reduce.
La pregunta es cuánto tiempo más podrán sostenerse antes de que la presión política termine por reventarlos.
