Mientras Andrea cae en encuestas, Garfio resurge y Domínguez se ¿adueña? del PRI
Comenzamos con un caso que se mantenía bajo perfil pero que esta semana estalló en el Centro de la ciudad: la protesta contra el exalcalde y exsecretario de Obras Públicas, Javier Garfio. Una mujer cerró la calle Aldama para exigir una indemnización, señalando directamente a Garfio de un adeudo económico pendiente desde su tiempo como funcionario estatal.
Lo interesante no es sólo el reclamo, sino el silencio que este tema había guardado hasta ahora.
Mientras Garfio ha sido mediáticamente reivindicado por haber sido perseguido durante la era de Javier Corral con los llamados “Expedientes X”, e incluso liberado por motivos de salud tras denuncias de maltrato físico y psicológico en prisión, hoy enfrenta una nueva narrativa, una que lo devuelve al presente con exigencias concretas y sin tintes políticos.
No se trata de una revancha ni de vendettas institucionales: se trata de que hay cuentas pendientes que siguen sin resolverse.
Pasando al PAN, el coordinador de los diputados panistas en el Congreso local, Alfredo Chávez, fue visto en la Ciudad de México en una reunión con la dirigencia nacional del partido.
Ahí quedó claro que Chihuahua es prioridad nacional para el PAN. ¿Y cómo no lo va a ser? Es uno de los tres estados que el partido tiene que retener en 2027 si quiere sobrevivir como fuerza política en un país donde Morena avanza con todo.
El objetivo es claro: que Chihuahua siga siendo bastión azul, frente al proyecto de una 4T que quiere el control total del mapa nacional.
Y en ese afán de retener el poder, la guerra sucia ya empezó, particularmente contra la morenista Andrea Chávez.
De acuerdo con notas periodísticas, el gobierno estatal estaría destinando más de 5 millones de pesos para financiar ataques en su contra.
A esto se suma una baja registrada en Massive Caller, donde Andrea descendió varios puntos, lo que deja ver que la estrategia de golpeteo empieza a surtir efecto.
El PAN, vía gobierno estatal, ya no esconde el miedo que le tiene a una candidata que crece en las encuestas y en el territorio.
Nunca antes se había visto una ofensiva tan abierta desde un gobierno estatal hacia una aspirante de oposición.
Esto, más que estrategia, es desesperación.En el PRI, el conflicto es interno, pero no menos revelador. Manuel Dick, militante priista, denunció en redes sociales que Alejandro Domínguez está a punto de consumar el control total del partido, utilizando las renovaciones de comités municipales como instrumento de consolidación.
A él y su compañera de fórmula se les impidió participar en el proceso.
¿La razón? Los requisitos sólo los emitía y validaba el mismo comité estatal. Es decir, el PRI sigue siendo una maquinaria cerrada, donde sólo compiten los que tienen la bendición del jefe.
Y no es el único que ha levantado la voz. Adriana Fuentes, histórica figura en Juárez, ha abandonado toda actividad priista local. Ella misma ha dicho que no le interesa participar en algo que ya está pactado.
Alejandro Domínguez, recordemos, fue presidente del CDE en 2013, luego se fue de diputado federal en 2015, volvió para repetir la historia, solo que hoy es diputado federal y presidente al mismo tiempo.
Muchos señalan que su cercanía con Alejandro “Alito” Moreno es la causa de la fuga de militancia. El PRI no se cae solo, lo están empujando desde adentro.
Y con todo este contexto, este sábado a las 10:30 de la mañana, en las oficinas del CDE, se tomarán protesta a 63 comités municipales del PRI.
Cuatro quedarán pendientes, pero las miradas están puestas en Ciudad Juárez, donde aún no hay claridad sobre quién encabezará el comité.
En Chihuahua capital, Pedro Beristáin será quien asuma, acompañado por Ana Lilia Orozco.
La expectativa está no sólo en los nuevos liderazgos, sino en quién viene del CEN a legitimar el evento, y quiénes regresarán “a casa” para acompañar a Domínguez en este evento de “unidad”.
Y mientras los partidos reparten cargos, cierran filas o se desgarran internamente, en la calle el reclamo es otro. El lunes al mediodía, se cumplían ya más de 90 horas de plantón de la Sección 42 del SNTE frente a Pensiones Civiles del Estado (PCE). El reclamo: servicios médicos dignos, abasto de medicamentos, y que las instituciones paguen lo que deben. Pero la respuesta del gobierno estatal, en particular del Secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña, ha sido tibia y ofensiva.De la Peña declaró que, debido al “desconocimiento” del equipo directivo de PCE por parte del sindicato, podrían entrar otras instancias a negociar. ¿Perdón? ¿Y el gobierno del estado para qué está? ¿Para ver los toros desde la barrera? Lo que se exige no es intervención federal ni mesas abstractas: se exige solución, presencia, capacidad. Mientras los maestros están plantados bajo el sol, sin insumos ni atención médica, el gobierno sigue ensimismado en sus pugnas políticas. Lo que ocurre en Pensiones no es un conflicto gremial, es una muestra de la descomposición institucional.
