Maru y la ausencia con dedicatoria
Claudia Sheinbaum estuvo este sábado en Guadalupe y Calvo.
Sí, ese rincón lejano de la sierra donde históricamente el Estado —de todos los colores— ha quedado a deber.
Y en ese contexto, la gran ausente fue la gobernadora Maru Campos.
No hubo foto, no hubo abrazo, no hubo mensaje conjunto.
Nada.Desde Palacio de Gobierno se emitió un comunicado que suena más a control de daños que a explicación real: “problemas logísticos” impidieron su presencia.
A cambio, enlistaron todos los temas donde supuestamente hay una coordinación impecable con la Federación. Salud, seguridad, educación, derechos de las mujeres, ganado, campo, economía… todo menos la voluntad política de estar presente.
La visita de Sheinbaum era todo, menos un evento menor.
El hecho de que Maru no estuviera manda un mensaje claro, incluso aunque se intente disfrazar de normalidad institucional.
En política no hay ausencias inocentes. Y menos cuando se trata de la presidenta de la República. ¿Será que los tiempos electorales ya le pesan más que los tiempos institucionales?
Cuco cayó, pero la historia apenas empieza
En la Secretaría de Seguridad Pública del Estado se sacudió el avispero con la remoción de Cuco, jefe de la Policía Bancaria.
Junto con él se fueron varios agentes, y a algunos hasta los sacaron por la puerta trasera.
El motivo, hasta ahora, es un misterio envuelto en silencio institucional.
Pero si se escarba tantito, el tema venía fermentándose desde hace meses.
Desde el asesinato del agente Víctor Sosa, el área estaba bajo lupa.
Y no es menor: la Policía Bancaria es la que está más cerca del dinero y los giros negros —antros, bares, oxxos, cajeros—.
Todo indica que algo reventó, y lo que sigue será clave para ver si de verdad hay intención de limpiar, o sólo de mover piezas para acomodar nuevas lealtades.
Andrea y el minuto que no basta
La senadora Andrea Chávez se tomó la foto en el Pleno del Senado aplaudiendo un minuto en honor a Karel Navarro Núñez, brigadista fallecido combatiendo un incendio en Casas Grandes.
El gesto fue compartido en redes con orgullo. Pero en la sierra no se apagan incendios con aplausos.
La tragedia de Karel refleja algo más profundo: una Conafor recortada presupuestalmente, una estrategia de combate a incendios debilitada, y un ejército de voluntarios que arriesga la vida sin garantías.
Ahí es donde Andrea tiene que usar su peso político.
¿De qué sirve sentarse con la presidenta si no se logra un solo peso extra para quienes están literalmente en llamas?
El Senado puede aplaudir lo que quiera, pero si no hay recursos, el gesto es vacío.
La familia de Karel no necesita un homenaje simbólico, necesita justicia y apoyo real.
Y la Sierra Tarahumara exige mucho más que discursos emotivos.
Bonilla, el gestor que no despegaMarco Bonilla fue a la Ciudad de México como parte de la Asociación de Ciudades Capitales.
El guion era claro: pedir apoyo por la sequía, hablar de inseguridad y exigir coordinación federal.
Pero en lugar de mostrar liderazgo, se quedó en el catálogo de cifras: decomisos millonarios, narcomenudistas detenidos, homicidas asegurados.
Números que se oyen bien… pero que no conectan con la realidad cotidiana de la gente.
Bonilla aprovechó para quejarse del freno a proyectos municipales por falta de interlocución con dependencias federales.
¿Y dónde estaba ese reclamo los últimos tres años?
Parece que ahora sí urge hablar con Banobras, Semarnat y Conagua, justo cuando el PAN necesita resultados para sostener su narrativa de buen gobierno.
En lugar de plantear soluciones de fondo o poner sobre la mesa una verdadera ruta de cooperación federal-municipal, Bonilla salió con la receta de siempre:
“Pónganle dinero, nosotros ponemos tantito.”
Muy lejos del liderazgo que se espera de quien sueña con una boleta en 2027.
La Sierra sigue ardiendo
Mientras se despiden jefes policiacos y se piden fondos federales, la sierra sigue en llamas.
Ya llegaron 30 brigadistas de otros estados para ayudar, porque aquí no hay ni con qué ni con quién.
Las llamas avanzan más rápido que los apoyos y el clima no ayuda.
Este es el tipo de crisis donde se prueba el liderazgo.
Y por ahora, lo que hay son gestos simbólicos, discursos reciclados y muchas ausencias —tanto físicas como presupuestales—.
Si no se actúa ya, lo que se va a extinguir no será sólo el bosque, sino la credibilidad de todos los niveles de gobierno.
