Morena se apodera de la Corte: jueces de carrera quedan fuera en elección judicial
Ciudad de México.— La elección popular inédita para renovar la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) marcó el final de una era: por primera vez, ninguno de los ministros electos proviene de la carrera judicial.
En su lugar, todos los perfiles ganadores son abogados identificados con la llamada Cuarta Transformación (4T), movimiento encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador y continuado por Claudia Sheinbaum.
Los resultados del proceso realizado el 1 de junio confirmaron lo que muchos en el ámbito jurídico temían: jueces y magistrados con décadas de trayectoria fueron desplazados por perfiles impulsados abiertamente desde Morena y sus partidos aliados.
Volantes, “acordeones” y campañas de promoción directa desde estructuras oficiales apuntalaron las candidaturas.
Entre los nuevos ministros se encuentra Hugo Aguilar López, funcionario del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), quien obtuvo la mayor votación nacional y será el próximo presidente de la Corte a partir del 1 de septiembre.
También resultaron electas Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz y María Estela Ríos, todas vinculadas directamente al lopezobradorismo y, en algunos casos, ya previamente impuestas en la SCJN mediante designación presidencial.
Los grandes ausentes fueron jueces de carrera como Sergio Molina, Fabiana Estrada y Marisol Castañeda, cercanos al ex ministro Arturo Zaldívar, quienes no lograron posicionarse frente a la maquinaria político-electoral del oficialismo.
Con esta elección, se rompe el equilibrio histórico entre ministros de carrera judicial y externos, consolidando por primera vez en décadas un pleno completamente afín al Ejecutivo.
Analistas advierten que esto podría comprometer la autonomía del Poder Judicial y allanar el camino a una Corte subordinada al poder político.
El proceso, además, estuvo salpicado por denuncias de irregularidades: baja participación, distribución de propaganda partidista, y estructuras de Morena operando en favor de sus candidatos, lo que alimenta el debate sobre la legitimidad e imparcialidad de esta nueva Corte.
La reforma judicial de 2024 que permitió esta elección directa fue promovida como una medida para “democratizar” el Poder Judicial, pero críticos la califican como una jugada para controlar al máximo tribunal del país desde Palacio Nacional.
Las consecuencias de este rediseño institucional aún están por verse, pero una cosa queda clara: la carrera judicial quedó fuera del máximo tribunal, y la política entró por la puerta grande.
