Deudas, triquiñuelas y acusaciones falsas: el historial que sigue persiguiendo a Ildefonso Chávez
El episodio más reciente que involucra a Idelfonso Chávez, director de El Pueblo, ocurrió durante un torneo en el Club San Francisco de Golf, donde testigos presenciaron conductas que generaron incomodidad entre los asistentes.
Se reportó que Chávez habría modificado el marcador a su favor y adelantado la pelota, situación que varios socios consideran una falta de transparencia y que ha hecho que pocos quieran jugar con él.
A esto se sumó la presencia de una joven mujer, cuya mayoría de edad incluso está en duda, vestida con una minifalda extremadamente corta y presentada como “asistente” de Chávez.
Testigos afirman que la joven manifestó incomodidad porque era “obligada” a ingerir bebidas alcohólicas en contra de su voluntad, además de comentarios y gestos inapropiados.
La escena fue calificada por los presentes como un momento bochornoso, que dejó un mal sabor entre los socios del club.
Los reclamos hacia Chávez no se limitaron a su conducta en el juego.
Al menos tres asistentes le recordaron directamente los pagos pendientes que arrastra desde hace años, lo que generó un nuevo intercambio de señalamientos.
De acuerdo con testigos, el enojo de Chávez se descargó especialmente contra el empresario chihuahuense, Ricardo Gómez, hoy convertido en blanco de sus acusaciones públicas.
Pero este no es un hecho aislado.
Diversas fuentes recuerdan que en el pasado Chávez protagonizó una huelga de hambre que presentó como un acto de protesta contra supuestas amenazas, cuando en realidad estaba vinculada al retiro de convenios de publicidad oficial.
En aquel momento, incluso medios nacionales documentaron que se trataba de un bloqueo presupuestal y no de una persecución personal.
Más recientemente, se le habría retirado otro convenio por su comportamiento conflictivo, lo que refuerza la idea de que sus reclamos responden más a berrinches y manipulaciones que a hechos reales.
En lo social y en lo profesional, coinciden sus críticos, Chávez arrastra la misma reputación: de ser incómodo en cualquier espacio, de manipular narrativas para victimizarse y de utilizar su medio como plataforma de presión o amedrentamiento contra quienes le retiran apoyos.
“Está quemado por tramposo y mala paga”, resumió uno de los presentes en el club.
Además, hace unos años, cuando El Pueblo circulaba en versión impresa, surgió un conflicto financiero que aún hoy deja rastros: servicios prestados a la flotilla de vehículos del periódico quedaron sin pagar, con un adeudo aproximado de 375 mil pesos.
El empresario afectado por esta deuda es Ricardo Gómez, quien asegura que, a pesar de los intentos de cobro, el pago nunca se realizó.
Lo anterior cobra relevancia ante las recientes acusaciones de Ildefonso Chávez, quien ha señalado públicamente que Gómez lo habría amenazado de muerte.
Sin embargo, quienes conocen los hechos aseguran que estas acusaciones son falsas, y que forman parte de un patrón de victimización que Chávez ha usado durante años en sus columnas y medios de comunicación.
Al final, el historial pinta un patrón constante: deudas sin saldar, triquiñuelas en distintos ámbitos y una permanente estrategia de victimización para encubrir faltas propias.
Frente a las acusaciones recientes contra Ricardo Gómez, empresarios y testigos coinciden en que la realidad muestra lo contrario: son ellos quienes han sufrido durante años las consecuencias de los incumplimientos y manipulaciones de Ildefonso Chávez.
