Tribunal Electoral valida la Elección Judicial y rechaza anularla por “acordeones”

Tribunal Electoral valida la Elección Judicial y rechaza anularla por “acordeones”

Por mayoría de tres votos contra dos, la Sala Superior del TEPJF confirmó la elección de nueve ministros de la Suprema Corte, pese a los señalamientos de manipulación con distribución masiva de papeletas impresas.

La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirmó este martes la validez de la elección judicial del 1 de junio, en la que se designaron cinco ministras y cuatro ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El debate se centró en la denuncia sobre la presunta distribución de “acordeones” —boletas con combinaciones predefinidas de candidaturas— que habrían concentrado 41 millones de votos en una sola fórmula, equivalente al 45% del total.

El magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, acompañado por Janine Otálora, defendió la nulidad de la elección, argumentando que el patrón de votación solo podía explicarse por una estrategia de financiamiento prohibido y manipulación masiva.

“Había 7,400 millones de combinaciones posibles, pero solo una concentró casi la mitad de los sufragios. Eso no pudo suceder espontáneamente”, afirmó.

Sin embargo, la presidenta del tribunal, Mónica Soto, junto con Felipe de la Mata y Felipe Fuentes, rechazaron la propuesta, calificando los argumentos como insuficientes y basados en conjeturas.

“No se puede anular una elección con estadísticas complejas, sin pruebas directas”, sentenció Soto.

La resolución legitima la llegada de las nuevas ministras y ministros al Alto Tribunal, aunque deja en el aire la percepción de que la elección judicial nació con cuestionamientos de legalidad y con un precedente polémico: la validez de un resultado que, para algunos, se explica más por ingeniería política que por un voto libre.

El fallo refleja dos dimensiones: la fuerza de un bloque mayoritario dentro del Tribunal Electoral que privilegia la estabilidad institucional por encima de las sospechas, y la posición minoritaria de quienes advierten que la elección judicial ya arrastra un déficit de legitimidad.

Más allá de lo jurídico, el episodio exhibe cómo la elección de ministros, planteada como un ejercicio democrático inédito, corre el riesgo de convertirse en un proceso marcado por el control político y la simulación electoral.