Centinela al descubierto: ataques sistemáticos desnudan su fragilidad

Centinela al descubierto: ataques sistemáticos desnudan la fragilidad del modelo de vigilancia

La infraestructura del proyecto Centinela, en teoría el escudo tecnológico del estado de Chihuahua, padece una ofensiva sostenida del crimen organizado que deja en evidencia su fragilidad.

Lo ocurrido en Guerrero —con el derribo de un arco Centinela durante la madrugada del lunes con herramientas de corte— no es un caso aislado, sino parte de una cadena de ataques registrados en múltiples municipios.

Desde 2023, al menos 11 agresiones han sido perpetradas contra la plataforma: seis sólo en 2025, en zonas como Madera, Cuauhtémoc, Buenaventura, Jiménez y López.

En Madera, los delincuentes han derribado arcos recién instalados, cortado cables, incendiado estructuras y dejado fuera de operación sistemas completos sin que haya detenidos inmediatos.

En Jiménez, 44 cámaras fueron vandalizadas y dos postes derribados en el Subcentro Centinela. Incluso en Villa Ahumada se denunció el robo total de un arco, el primero de su tipo.

Aunque la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) presume algunas detenciones vinculadas a estos ataques, lo cierto es que la mayoría de los incidentes no ha tenido consecuencias judiciales claras, y la infraestructura sigue siendo el blanco favorito de la delincuencia organizada.

La contradicción es inevitable: mientras el proyecto fue presentado como una inversión estratégica y de “última generación” para blindar al estado, en la práctica los arcos y postes son neutralizados con relativa facilidad, dejando claro que la tecnología, sin presencia y reacción policial real, no es suficiente.

Y mientras tanto, Gilberto Loya —titular de la SSPE— anda en Colombia dando cátedra de seguridad.

Al menos, podría estar sirviendo de ejemplo de cómo no hacer las cosas: “en mi experiencia no hagan esto”.