NI LAS TORTILLAS PERDONAN YA Grupos armados despojan de alimentos a familias rarámuri en Norogachi.

NI LAS TORTILLAS PERDONAN YA Grupos armados despojan de alimentos a familias rarámuri en Norogachi.

En la región serrana de Guachochi, particularmente en las comunidades cercanas a Norogachi, grupos armados del crimen organizado mantienen bajo terror a familias rarámuri, arrebatándoles incluso los alimentos que preparan para sobrevivir.

De acuerdo con testimonios recabados por organizaciones defensoras de derechos humanos, decenas de hombres armados, vestidos de civil y presuntamente pertenecientes a una célula criminal, se han instalado en la zona aprovechando la ausencia de los hombres que trabajan fuera de las comunidades.

Estos individuos han tomado el control de viviendas, tierras y animales, dejando a las familias en un estado de total indefensión.

Las mujeres que permanecen en los hogares se han convertido en víctimas directas de estos abusos.

Relatan que los delincuentes irrumpen en sus casas para llevarse la comida recién preparada —tortillas, frijoles y otros alimentos básicos—, dejando a los niños sin sustento.

El miedo a nuevos ataques ha llevado a muchas a dejar de cocinar de forma regular, lo que agrava el riesgo de desnutrición entre los menores.

Ante las constantes amenazas, varias familias han optado por refugiarse en el monte, viviendo días enteros escondidas y sin acceso a alimentos o servicios básicos.

La denuncia de estos hechos se ha realizado de manera anónima debido al temor de represalias, lo que refleja la magnitud del control que los grupos criminales mantienen en la región.

Las comunidades afectadas hicieron un llamado urgente a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que refuercen los rondines de seguridad en los caminos y brechas de Norogachi, y actúen de manera inmediata para desmantelar los campamentos ilegales que operan en la zona.

La esperanza de los rarámuri, dicen, es simple: volver a cocinar sin miedo.