Raúl Zabre Ochoa hunde el turismo: abandono, cinismo y fracaso en la Sierra Tarahumara

Raúl Zabre Ochoa hunde el turismo: abandono, cinismo y fracaso en la Sierra Tarahumara

El aeropuerto de Creel, alguna vez presentado como el gran detonante del turismo en la Sierra Tarahumara, terminó convertido en un monumento al fracaso y a la indiferencia gubernamental bajo la gestión de Raúl Zabre Ochoa.

Zabre Ochoa reconoce sin tapujos que la inseguridad ha rebasado al proyecto turístico, pero lejos de asumir responsabilidad o proponer soluciones, sus propias palabras revelan resignación, desdén y desconexión total con la realidad de la región.

El funcionario admitió que “lo que no ayuda son los muertos”, en referencia a la violencia que golpea al Estado y reconoció que este no puede considerarse un verdadero destino turístico:

“Mientras esté en las condiciones que está, va a ser difícil que podamos considerar esto como realmente un destino, a menos que esté como El Valle de Bravo o un San Miguel de Allende”. Visiblemente molesto, Zabre incluso descalificó los esfuerzos del alcalde Marco Bonilla, al decir que “están perdidos en el espacio” y que todo es “un show”, minimizando los intentos de los habitantes y empresarios por sostener la economía turística en medio de la violencia.

Sus palabras, lejos de mostrar liderazgo, confirman el abandono institucional que padece la Sierra Tarahumara. Hoy, Creel es un destino paralizado, con hoteles vacíos, negocios al borde del cierre y un aeropuerto que nunca despegó.

Y lo más grave: antes de que Zabre asumiera el cargo, el proyecto del aeropuerto de Creel llevaba un avance significativo que comenzaba a dar resultados favorables para la conectividad aérea, el turismo y la comunidad local.

Incluso se había logrado establecer una ruta entre Creel y Los Mochis, que representaba una oportunidad real para detonar el desarrollo regional.

Todo ese impulso se frenó abruptamente, al parecer, por intereses personales del actual director, el cual solo ha basado su labor en generar el presupuesto de su dependencia para el próximo año.

La gestión de Raúl Zabre Ochoa no solo fracasó en detonar el turismo, abriendo nuevas rutas, sino que representa el ejemplo más claro de un funcionario que, entre el cinismo y la distancia, dejó a la Sierra de Chihuahua sin esperanza ni rumbo.

Más información sobre este personaje en próximos días.