Claudia Sheinbaum defiende la reforma al Amparo

Claudia Sheinbaum defiende la reforma al Amparo

La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la reforma a la Ley de Amparo, aprobada en lo general por la Cámara de Diputados con 345 votos a favor y 131 en contra.

Aseguró que la iniciativa no pone en riesgo el Estado de derecho, sino que busca equilibrar el interés colectivo frente a privilegios individuales, retomando planteamientos elaborados por el exministro Arturo Zaldívar.

El proyecto, respaldado por Morena, PT y PVEM, limita la suspensión de actos de autoridad cuando se afecte el interés social o el orden público, además de permitir aplicar nuevas normas a procedimientos en curso.

La oposición lo considera una amenaza al contrapeso judicial.Sheinbaum reiteró que su administración mantendrá el diálogo con juristas y el Senado, para “afinar” la implementación sin vulnerar derechos fundamentales.

En el fondo, el debate pone a prueba la cohesión de la 4T y su capacidad para redefinir los equilibrios entre poder y justicia.

Olga Sánchez Cordero, la voz que se apartó

La abstención de Olga Sánchez Cordero en la votación de la reforma a la Ley de Amparo marcó distancia dentro del bloque oficialista.

Con su trayectoria jurídica, la exministra advirtió que el nuevo marco podría debilitar el corazón del amparo, instrumento que durante décadas ha protegido a ciudadanos frente al Estado.

Su postura no fue un voto en contra, pero sí un mensaje de autonomía dentro de Morena, donde la disciplina suele ser norma.

En la sesión, la exministra pidió mayor rigor técnico y un debate más amplio con expertos, señalando que la justicia no debe subordinarse a criterios políticos o coyunturales.

El gesto de Sánchez Cordero reaviva el debate sobre el papel del Poder Judicial en el nuevo modelo de gobierno, y sobre la necesidad de que las reformas estructurales mantengan su equilibrio entre desarrollo y derechos.

Torre Centinela: un recuerdo sin fiscalización

Han pasado tres años desde que Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la bancada de Morena, prometió revisar las irregularidades en la adjudicación directa de la Torre Centinela a la empresa Seguritech.

Desde entonces, nada ocurrió. La fiscalización quedó en el discurso, y el proyecto en un silencio administrativo que hoy parece más un recuerdo vago que un compromiso vigente.

La Torre Centinela —concebida como el gran proyecto de seguridad tecnológica del estado— terminó convertida en un símbolo de opacidad.

Ni el Congreso ni la Auditoría Superior del Estado han presentado observaciones de peso, pese al monto millonario invertido.

En contraste, las observaciones se concentran en municipios pequeños, donde las sanciones no superan los 25 mil pesos.

La auditoría forense sobre el proyecto permanece reservada por “motivos de seguridad”, mientras la oposición institucional en el Congreso se diluye entre declaraciones y comunicados.

Lo cierto es que el elefante blanco sigue en pie, sin transparencia y sin rendición de cuentas.

Finanzas sanas en el Ichisal

El director del Instituto Chihuahuense de Salud, Daniel Baeza, afirmó que las finanzas del organismo se encuentran en equilibrio tras reducir pasivos heredados y estabilizar los pagos a proveedores.

Según sus datos, el Ichisal logró sanear de manera gradual su carga administrativa, fortaleciendo la operatividad del sistema estatal de salud.

El discurso se suma a la narrativa del gobierno estatal sobre manejo responsable de recursos públicos.

Sin embargo, la mejora financiera aún no se traduce en mejores condiciones de atención o abasto en zonas rurales, donde los servicios médicos siguen siendo insuficientes.

El Bastón de Mando y la violencia en la Sierra

El secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya Chávez, recibió el Bastón de Mando del Gran Consejo Supremo Indígena como símbolo de reconocimiento a las acciones emprendidas en la Sierra Tarahumara.

El acto, cargado de simbolismo, buscó destacar la colaboración con los pueblos originarios.

No obstante, la ceremonia contrasta con el panorama real en la región: la violencia persiste, los desplazamientos continúan y el control territorial de grupos criminales no ha cedido.

Mientras la SSPE muestra presencia en actos públicos, en los hechos, la inseguridad en la sierra sigue fuera de control.