En Palacio ya se mueven las piezas: adelantar encuestas para enfriar tensiones
En los pasillos de Palacio Nacional ya se habla de adelantar las encuestas de Morena para definir las candidaturas a gobernador.
El plan que se discute internamente busca realizar los procesos en marzo, varios meses antes de lo previsto.
La idea no es menor: frenar las tensiones que empiezan a escalar en los estados donde ya se vislumbran pugnas fuertes rumbo a 2027.
El argumento oficial es que así se tendrá tiempo para operar el llamado “cicatriz”, el proceso interno con el que el partido intenta mantener a los no elegidos dentro de la estructura, ofreciéndoles diputaciones o alcaldías.
Pero en el fondo, se trata de una maniobra para contener la guerra interna y las campañas adelantadas que, en algunos casos, ya se cruzan con uso de recursos públicos.
El mal momento opositor y la posición dominante del oficialismo han generado una sobreoferta de aspirantes.
Muchos creen que el panorama está abierto y se lanzan sin control, sin entender que en Palacio se observa con lupa cada movimiento, sobre todo en estados donde la competencia interna es más intensa.
Las recientes lluvias y tragedias locales evidenciaron cómo algunos precandidatos aprovecharon escenarios sensibles para proyectarse políticamente.
Además, existe otra preocupación en la cúpula federal: que una contienda prolongada entre morenistas derive en una búsqueda desordenada de financiamiento, lo que podría reactivar las alertas en agencias internacionales sobre el origen de los recursos.
Por eso el mensaje que circula entre líneas es claro: Morena necesita disciplina antes que músculo, y eso implica adelantar el reloj electoral.
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Hacienda y la ASE, alianza estratégica o control disfrazado
El convenio firmado entre la Secretaría de Hacienda y la Auditoría Superior del Estado (ASE) fue presentado como un logro de modernización administrativa, pero políticamente tiene un trasfondo más profundo.
Con este acuerdo, la ASE podrá acceder al padrón estatal de proveedores, un sistema digital controlado por Hacienda que registra a todas las personas físicas y morales que hacen negocio con el gobierno.
El discurso público fue de colaboración y transparencia, aunque entre líneas el acuerdo refuerza el poder operativo del Ejecutivo sobre la fiscalización.
En la práctica, Hacienda se convierte en el filtro de acceso para todo aquel que busque contratar con el Estado.
En tiempos donde las licitaciones y auditorías se entrelazan con la política, eso significa tener el control del tablero.
El auditor Héctor Acosta Félix elogió el diseño técnico del sistema, pero en los hechos la ASE termina dependiendo de la base de datos del gobierno estatal, lo que reduce su margen de autonomía.
La transparencia se vuelve así un asunto de centralización tecnológica: quien controla el sistema, controla la información.Desde Hacienda, José de Jesús Granillo celebró la interoperabilidad y la eficiencia.
Y aunque suena a modernidad, el mensaje político es claro: en Chihuahua, la fiscalización también se coordina desde casa.
Un golpe de precisión administrativa que refuerza la idea de un gobierno digital, sí, pero también jerárquico.
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Los “accesorios” de Hacienda: el nuevo lenguaje del cobro
El misterio del concepto “accesorios” en los adeudos vehiculares provocó una ola de comentarios en redes.
La explicación de Hacienda fue simple: son multas y recargos acumulados de ejercicios anteriores.
Pero la manera en que se presentó —todo bajo un solo rubro— dejó a muchos contribuyentes confundidos y molestos por los montos inflados.
En política fiscal, los tecnicismos no siempre compensan la percepción de abuso.
El secretario José de Jesús Granillo intentó apagar el fuego explicando que el cambio era para simplificar la consulta.
Sin embargo, el movimiento generó desconfianza. Los usuarios percibieron un intento de “maquillar” cobros viejos bajo una etiqueta nueva.
Y en medio de un contexto económico complicado, esa narrativa pesa más que cualquier explicación técnica.
No pasó mucho para que Hacienda anunciara el regreso del programa “Borrón y cuenta nueva”.
Una coincidencia demasiado oportuna.
Con ello se busca aliviar el descontento y, al mismo tiempo, impulsar la recaudación.
El gobierno ofrece perdón fiscal y, de paso, buena prensa.
El cálculo político detrás de la estrategia es evidente: limpiar la imagen sin perder ingresos.
En resumen, los “accesorios” no sólo son deudas fiscales, sino también un reflejo del estilo de Hacienda: ajustar el lenguaje y la percepción para mantener el control.
El contribuyente paga, pero también mide; y cuando la narrativa no convence, el costo ya no es sólo económico.
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El gasto sin rumbo: PAN lanza advertencia sobre crisis fiscal
El coordinador panista Alfredo Chávez Madrid levantó la voz y puso números sobre la mesa: el Gobierno Federal duplicará su deuda interna en ocho años, pasando de 10 a 20 billones de pesos.
El discurso va más allá del dato económico; busca instalar la idea de un gasto desbordado sin resultados tangibles.
En el Congreso local, la advertencia resonó como un eco del frente opositor nacional.
Chávez comparó la estrategia del Ejecutivo con las crisis de los años ochenta: gasto sin control, proyectos sin retorno y una narrativa de bienestar que no aterriza en indicadores reales.
Mencionó los déficits del Tren Maya, el AIFA, la CFE y Pemex, apuntando a un patrón de pérdidas constantes.
En el fondo, la crítica busca abrir un flanco en el terreno donde la 4T presume fortaleza: la economía.
El diputado también se fue contra el aumento del IEPS en productos de consumo cotidiano.
Argumentó que los nuevos impuestos castigan a los ciudadanos, no a las empresas, y recordó que los fondos prometidos para salud siguen sin aparecer.
Un mensaje directo a los sectores medios que ya sienten la presión inflacionaria y la carga tributaria.
El mensaje político es claro: el PAN intenta reposicionarse como el defensor de la disciplina fiscal y la eficiencia administrativa.
En un contexto donde Morena monopoliza el discurso social, la oposición busca regresar a su terreno natural: la economía.
Y lo hace con la mira puesta en 2027.
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Noroña se baja del ring (por ahora)Gerardo Fernández Noroña anunció que pedirá licencia al Senado el próximo jueves.
No precisó cuánto tiempo se ausentará ni por qué. “Tengo cosas que hacer”, dijo, en una frase que generó más preguntas que respuestas.
En Morena, su salida temporal fue interpretada como un movimiento estratégico, no como un retiro.
En los últimos meses, Noroña había estado bajo la lupa por su estilo de vida, señalado como “de millonario” por sus propios críticos.
Viajes, propiedades y una exposición mediática que contrastan con su discurso combativo.
La licencia llega en un momento en que el partido intenta controlar daños y enfriar temas que generan ruido.
El anuncio se dio en una transmisión en vivo, fiel a su estilo.
Noroña aseguró que el martes ofrecerá una rueda de prensa para explicar los motivos, aunque dentro del Senado ya se comenta que su salida podría estar ligada a temas personales y políticos que se entrelazan con las definiciones internas rumbo al próximo año.
Por ahora, su silencio vale más que su presencia. Y como suele ocurrir con Noroña, cada ausencia es una antesala de ruido.
Habrá que ver si su “descanso” es una pausa calculada o un movimiento táctico dentro del tablero morenista.
