Tras queja de Sheinbaum, Trump golpea al AIFA y cancela vuelos con México

Tras queja de Sheinbaum, Trump golpea al AIFA y cancela vuelos con México

La tensión entre México y Estados Unidos escaló tras las críticas de la presidenta Claudia Sheinbaum a los ataques de lanchas presuntamente operadas por el narcotráfico en el Pacífico.

En respuesta, el gobierno de Donald Trump decidió cancelar 13 frecuencias de vuelos entre el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y terminales estadounidenses, alegando que México no ofrece reglas claras ni competitivas para las aerolíneas de EU.

El anuncio llegó apenas un día después de que Sheinbaum cuestionara las acciones estadounidenses, en lo que se percibe como un golpe directo al funcionamiento del AIFA y a la operación de infraestructura estratégica bajo la supervisión de la Sedena.

La situación generó movimientos inmediatos en la diplomacia mexicana.

El subsecretario Roberto Velasco y algunos empresarios comenzaron gestiones en Washington vinculadas al T-MEC, mientras que Marcelo Ebrard viajó a Corea del Sur para participar en el foro de la Alianza del Pacífico, donde también se esperaba diálogo con funcionarios estadounidenses.

La cancelación de vuelos se produjo justo cuando el canciller Juan Ramón De la Fuente pronunciaba un discurso de corte soberanista ante altos oficiales de la Marina, en un acto que algunos observadores consideran más simbólico que operativo, buscando reforzar su perfil en la diplomacia de la 4T.

Para la Sedena, la medida representa un golpe directo al AIFA, considerado por sus planificadores como un proyecto con potencial de rentabilidad.

La relación bilateral ha cambiado drásticamente en pocos meses: mientras la administración de Joe Biden aterrizaba su avión presidencial en el AIFA, el gobierno de Trump ahora pone en jaque la operación misma del aeropuerto.

El contexto internacional es delicado: la Casa Blanca ha dejado claro que cualquier falta de claridad en la regulación mexicana podría derivar en sanciones o represalias, y figuras como Marco Rubio ya habían recomendado a De la Fuente y Sheinbaum actuar con cautela ante la escalada bélica en la región.

La presidencia, por su parte, reconoce la complejidad de los movimientos marítimos del narcotráfico en el Pacífico y el riesgo de que Washington cuestione la política de no intervención proclamada diariamente desde Palacio Nacional.

El cambio de escenario es notable y deja en evidencia que, aunque algunos morenistas periféricos sigan considerando beneficiosa la administración Trump frente a la de Kamala Harris, la relación bilateral y la operación de infraestructura estratégica como el AIFA atraviesan un momento de alta tensión.