El nepotismo que el PAN no ha querido ver: se le revierte a Daniela Álvarez el señalamiento contra Cruz Pérez Cuéllar
El discurso anticorrupción del Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua atraviesa su momento más contradictorio.
Tras acusar al alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar de tener a su cuñado en la nómina municipal, la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, enfrenta ahora cuestionamientos por presuntos casos de nepotismo dentro del propio panismo y entre sus aliados políticos.
Uno de los casos más señalados es el del alcalde de Delicias, Jesús Valenciano García, donde registros internos muestran que varios de sus familiares directos y políticos han figurado en la nómina municipal.
En el área de Parques y Jardines aparecen:Luis Omar Valenciano García, con un sueldo de $23,200 pesos.Edgar Iván Valenciano García, con un ingreso de $26,081 pesos.
Mientras que el propio Jesús Valenciano García, como presidente municipal, percibe un salario mensual de $82,489 pesos.
También figuran personas con el apellido Limas —familiares por parte de la esposa del alcalde— en diferentes áreas del Ayuntamiento:
José Luis Limas Fortanel, en Servicios Generales, con $21,956 pesos.
Luis Gerardo Limas Mendoza, en Parques y Jardines, con $9,579 pesos.
Daniel Alberto Limas, en Servicios Generales, con $13,606 pesos.
Óscar Arturo Limas Rodríguez, en Bomberos, con $13,227 pesos.
Estos nombres corresponden a registros obtenidos de administraciones recientes; no se tiene confirmado si actualmente continúan laborando en el gobierno municipal, pero su presencia en nómina durante el periodo de Valenciano refleja un patrón evidente de contrataciones familiares que contradicen los principios de transparencia y rendición de cuentas que el PAN presume como bandera.
Las observaciones no se limitan a Delicias.
En el Colegio de Bachilleres del Estado de Chihuahua (Cobach) se ha señalado que el director administrativo comparte apellido con el director general, lo que sugiere un posible vínculo familiar.
En el Congreso del Estado, el diputado de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez, también ha sido mencionado por presuntamente mantener en su nómina a su cuñado, quien además es hermano de una magistrada estatal reconocida por su discurso de integridad.
Incluso, una diputada del Partido del Trabajo figura en la lista de observaciones por tener como asesor a un familiar directo, reiterando que el nepotismo no distingue colores partidistas y sigue siendo una práctica común en la política chihuahuense.
El caso pone en evidencia que el PAN no ha querido mirar hacia adentro.
Mientras su dirigente estatal, Daniela Álvarez, impulsa una ofensiva pública contra alcaldes y funcionarios morenistas, el silencio ante los casos internos revela una doble moral política.
La bandera de la honestidad pierde credibilidad cuando quienes la enarbolan conviven con las mismas prácticas que denuncian.
Y así, la pregunta se impone:
¿Podrá el PAN seguir hablando de transparencia mientras ignora el nepotismo que no ha querido ver?
