Duarte y Maduro: dos caídas que sacuden el tablero político en México
El encarcelamiento del exgobernador César Duarte y el derrocamiento de Nicolás Maduro no son hechos aislados.
Ambos movimientos reconfiguran el ajedrez político, tanto en el ámbito local como en el nacional, y colocan a varios actores en posiciones incómodas, vulnerables y, sobre todo, impredecibles.
En lo local, la posibilidad de que César Duarte sea convertido en testigo protegido abre un escenario explosivo.
Si decide declarar a fondo sobre las denuncias presentadas en su momento por Javier Corral —particularmente las relacionadas con la nómina secreta y las entregas de dinero a políticos chihuahuenses—, se generaría un vacío profundo en las cúpulas panistas y priistas.
Un hueco que no solo exhibiría complicidades pasadas, sino que podría inclinar la balanza rumbo a la próxima contienda electoral, incluso con la entrega del estado por implosión interna de sus viejas estructuras de poder.
Pero el impacto no se queda en Chihuahua.En el plano nacional, para Morena, la llamada 4T —o como se le quiera denominar—, el encarcelamiento de Nicolás Maduro en Venezuela abre una serie de interrogantes inquietantes.
Especialmente ante la posibilidad de que Donald Trump, desde su posición de fuerza, presione o solicite al gobierno mexicano la entrega de figuras prominentes de ese movimiento político.
En esa lista, inevitablemente, aparecen nombres de alto calibre: Andrés Manuel López Obrador, Adán Augusto López y otros personajes que han tejido relaciones, alianzas o viajes con destino a los Estados Unidos.
El mensaje es claro: los intocables ya no son tan intocables y los pactos que parecían inamovibles comienzan a resquebrajarse.
En política, nada está escrito. No hay victorias aseguradas ni derrotas definitivas.
El tablero se mueve y las piezas caen.
