Atascaderos: tres versiones, un mismo territorio

Atascaderos: tres versiones, un mismo territorio

Una coincidencia antes del Informe

Parral bajo presión por Atascaderos

Ignacio Mier sigue sin hacer cambios en bancada de Morena

La situación que se vive en la comunidad de Atascaderos, en el municipio de Guadalupe y Calvo, se ha ido contando desde tres discursos distintos que avanzan en paralelo y describen el mismo escenario desde ópticas diferentes.

Por un lado, está la narrativa que circula en redes sociales y en la comunicación directa entre habitantes. Ahí se habla de enfrentamientos constantes y de un desplazamiento forzado que habría provocado la salida de decenas de familias de la comunidad.

Incluso, en estos espacios se menciona que los hechos se han mantenido activos durante los últimos días, con una tensión que no ha disminuido.

En una segunda vertiente aparece el discurso del gobierno municipal, que sostiene que la situación no presenta un nivel crítico y que no existe un escenario de alarma como el que se describe fuera de los canales institucionales.

La versión apunta a condiciones distintas a las que se reportan en redes y mensajes comunitarios.La tercera óptica corresponde al gobierno estatal, a través de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, que ha informado sobre recorridos, vigilancia y presencia policial en la zona.

En sus comunicados se señala que, tras entrevistas realizadas durante los operativos, no se detectaron enfrentamientos recientes.

Así, Atascaderos queda retratado desde tres narrativas simultáneas: la social, la municipal y la estatal.

Tres versiones que conviven sin tocarse, pero que colocan a la región serrana en el centro de la conversación pública.

De cara al cuarto informe de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, y aun sin una relatoría oficial de los logros del cuarto año de gobierno, ya se perfila una coincidencia poco común entre actores que no suelen caminar en la misma dirección.

Por un lado, la oposición representada por Morena y, por otro, el sector empresarial a través del Consejo Coordinador Empresarial, encabezado en el estado por Leopoldo Mares, han señalado un mismo punto: la baja visibilidad de obra pública en Chihuahua.

Desde ambos frentes se plantea que, a lo largo del último año, la infraestructura impulsada por el gobierno estatal no ha sido perceptible en territorio.

La coincidencia resulta relevante no por su origen político, sino por la convergencia de diagnósticos desde espacios que no comparten agenda.Este señalamiento aparece justo cuando se abre la discusión en torno al Impuesto Sobre Nómina, un tema históricamente vinculado con inversión y desarrollo.

El foco, por ahora, está en cómo este contexto acompañará la lectura del informe y el balance del cuarto año de gobierno.

La visita de la gobernadora María Eugenia Campos Galván a Hidalgo del Parral se da en medio del desplazamiento de familias provenientes de Atascaderos, una situación que ha comenzado a trasladarse de la sierra al espacio urbano.

Desde inicios de la semana se confirmó la presencia de la mandataria estatal en la ciudad.

En paralelo, medios locales de la región han anticipado la posibilidad de manifestaciones durante su estancia, encabezadas por familias afectadas por la violencia en la comunidad serrana.

De acuerdo con versiones difundidas en el ámbito local, el objetivo de estas expresiones públicas sería visibilizar la situación que enfrentan quienes se vieron obligados a salir de Atascaderos, así como la de quienes aún permanecen en la zona, con dificultades para abandonar sus viviendas.

Colectivos y familias originarias de la comunidad han señalado que, en los últimos días, alrededor de 60 familias han llegado a Parral, algunas como punto de tránsito hacia Chihuahua o Ciudad Juárez, y otras con la intención de permanecer en la región.

Otras estimaciones elevan la cifra a entre 500 y 700 personas desplazadas, mientras que en Atascaderos quedaría solo una parte mínima de la población original.

Con ese telón de fondo, la visita oficial se desarrolla en una jornada donde la agenda institucional y el contexto social convergen en el mismo espacio.

Al cierre de febrero, el relevo en la coordinación de la Junta de Coordinación Política del Senado no se ha traducido en cambios visibles en la estructura interna.

Ignacio Mier, quien sustituyó a Adán Augusto López Hernández al frente de la Junta de Coordinación Política, bosquejó en su llegada algunos ajustes que, por ahora, no se han concretado.

En el plano político, el nuevo coordinador ha mostrado un estilo distinto: mayor diálogo con sus compañeros, apertura con la prensa y ajustes en los calendarios internos.

Sin embargo, en términos administrativos y de control interno, la estructura de la Cámara Alta permanece sin modificaciones sustanciales.

Este escenario ha generado comentarios al interior de la bancada, sobre todo a partir de que Adán Augusto López ha retomado contacto con legisladores que proyectan aspiraciones rumbo a 2027, no solo dentro de la región que le fue asignada tras su salida de la Jucopo, sino en distintos puntos del país.

Mientras tanto, el cambio en la coordinación sigue reflejándose más en las formas que en los movimientos de fondo dentro del Senado.