Nuevo presidente, salida del hijo de AMLO y disputas internas: el reacomodo del poder en Morena

Nuevo presidente, salida del hijo de AMLO y disputas internas: el reacomodo del poder en Morena

El reacomodo interno en Morena vuelve a mostrar que el poder dentro del partido gobernante no es estático y que las disputas por el control político siguen abiertas. En su columna “Quién manda aquí… por ahora”, el periodista Raymundo Riva Palacio plantea que las decisiones recientes dentro del partido reflejan una pugna silenciosa por el mando real de la estructura política que construyó el lopezobradorismo.

Uno de los elementos que más llama la atención en ese análisis es la posibilidad de que Morena tenga un nuevo presidente nacional que provendría del norte del país; de inmediato, surgió el nombre de Alfonso Durazo, actual gobernador de Sonora, lo que implicaría un cambio relevante en el equilibrio interno del partido. La dirigencia nacional ha estado históricamente concentrada en perfiles cercanos al centro político del país, por lo que un liderazgo con origen regional distinto podría modificar alianzas y grupos de influencia dentro del movimiento.

Al mismo tiempo, el escenario también apunta a movimientos en la estructura interna, particularmente en la Secretaría de Organización del partido, donde se menciona la posible salida de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Este cambio no es menor, pues esa posición ha sido estratégica para la operación territorial y el control de la estructura partidista.

El planteamiento de Riva Palacio sugiere que estos ajustes no se explican únicamente por decisiones administrativas, sino por las tensiones internas que persisten dentro de Morena. A pesar de ser el partido dominante en el país y contar con la Presidencia de la República bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, el control político del movimiento sigue en disputa entre distintos grupos y liderazgos.

En ese contexto, los movimientos en la dirigencia y en áreas estratégicas del partido pueden interpretarse como parte de un reacomodo de fuerzas rumbo a los próximos procesos electorales y a la sucesión interna del poder. Más que una simple rotación de cargos, lo que está en juego es quién tendrá la capacidad de influir en la selección de candidaturas, en la operación territorial y en la conducción política del partido gobernante.

El fondo del análisis es claro: Morena sigue siendo el eje del poder político en México, pero la pregunta sobre quién controla realmente ese poder dentro del partido continúa abierta. Y, como plantea el propio Raymundo Riva Palacio, el mando puede estar definido “por ahora”, pero el equilibrio interno todavía está lejos de estabilizarse.