Santiago y la ruta ciudadana
Poco a poco se va acomodando el discurso dentro del PAN y del propio Gobierno del Estado rumbo al 2027. El pasado sábado, el Partido Acción Nacional tomó una definición clara: abrir sus candidaturas a la ciudadanía, permitiendo la participación de perfiles sin militancia.
A partir de ahí, las posturas dentro del estado comenzaron a alinearse. Gilberto Loya dejó ver que está en la conversación rumbo al 2027, en un contexto donde también respaldó esta apertura. En la misma línea, el fiscal César Jáuregui fue puntual al señalar que esta decisión busca privilegiar a los mejores perfiles, no únicamente a los militantes.
Y desde el nivel más alto en el estado también hubo definición. La gobernadora María Eugenia Campos Galván respaldó la medida y dejó claro que las decisiones deben construirse a partir de lo que la ciudadanía demande.
“Que los ciudadanos hablen y nos den sus demandas para convertirlas en realidad”, expresó, marcando una línea que coloca a la participación ciudadana en el centro del proceso.
En ese contexto, y en medio del reacomodo político rumbo al 2027, hay nombres que comienzan a colocarse en una posición interesante dentro del tablero estatal. Uno de ellos es Santiago de la Peña, quien poco a poco empieza a ser mencionado en los mismos términos en los que, en su momento, surgieron figuras que terminaron marcando época en Chihuahua.
La analogía no es menor. En su tiempo, Francisco Barrio representó una alternativa que, sin estar encasillada en la militancia tradicional, logró conectar con un ánimo ciudadano que terminó por abrirle paso a una victoria inesperada. Más adelante, Juan Blanco repetiría una fórmula similar.
A esa misma lógica también se suma el caso de Francisco Villareal, reforzando una constante: perfiles sin afiliación formal que lograron posicionarse con respaldo ciudadano.
De hecho, este elemento volvió a la conversación recientemente. El propio César Jáuregui confirmó que tanto Blanco como Villareal no estaban afiliados al PAN en su momento, fortaleciendo la narrativa de que las candidaturas ciudadanas no solo han existido, sino que han sido competitivas.
La señal, además de política, es estratégica. El PAN parece retomar una fórmula que en el pasado le dio resultados: abrirse, escuchar y apostar por perfiles con conocimiento técnico, cercanía social y capacidad de interlocución.
En ese escenario, el nombre de De la Peña comienza a aparecer con mayor frecuencia en distintos espacios. Aún sin una definición de por medio, pero sí como un perfil que se alinea con esta lógica de apertura y participación ciudadana que vuelve a cobrar vigencia.
Nada está definido, pero el mensaje es claro: el terreno comienza a moverse… y el eje vuelve a estar en los ciudadanos, con Santiago de la Peña colocado, cada vez con mayor claridad, en el centro de esa narrativa.
Brighite Granados y su falta de imparcialidad
Del otro lado, en Morena, las señales van en sentido distinto y ya empiezan a generar ruido interno.
El pasado sábado, durante el evento en defensa del Plan B de la reforma electoral, la dirigente estatal Brighite Granados dejó ver un respaldo abierto a la senadora Andrea Chávez, lo que no pasó desapercibido entre la militancia.
El gesto encendió cuestionamientos hacia la conducción interna del partido en el estado. No son pocos los que ya empiezan a preguntarse si existe piso parejo rumbo a la definición de candidaturas, sobre todo ante la cercanía de la senadora con el llamado grupo Tabasco.
En ese contexto, dentro del propio morenismo se empieza a perfilar un escenario donde, en caso de que las candidaturas recaigan en el bloque cercano a Cruz Pérez Cuéllar y al equipo de Ariadna Montiel, la operación política para mantener la unidad no pasaría precisamente por la dirigencia estatal.
Ahí es donde comienzan las distancias. Mientras algunos perfiles apuestan por una conducción institucional, otros ya ven a Granados con una inclinación marcada, lo que complica el equilibrio interno.
El tema no es menor, porque hacia adelante lo que esté en juego no solo será la definición de candidaturas, sino la capacidad de Morena para procesarlas sin fracturas.
Plan B en pausa… y las señales
Y mientras en lo local se mueven las piezas, en el plano nacional también hay señales que impactan directamente en el escenario político.
Los presidentes de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos en el Senado, los morenistas Óscar Cantón Zetina y Enrique Inzunza, informaron que la reunión para discutir el dictamen del Plan B de la reforma electoral se pospone hasta nuevo aviso.
El argumento es que el diálogo continúa, pero la pausa también refleja que el tema sigue generando ajustes y negociaciones al interior de Morena.
No es un asunto menor. La reforma electoral ha sido uno de los ejes centrales del debate político nacional, y cualquier movimiento en su discusión termina teniendo eco en los estados, particularmente en un momento donde los partidos ya comienzan a definir reglas y rutas rumbo al 2027.
Por lo pronto, el mensaje es claro: ni en lo local ni en lo nacional hay decisiones menores. Todo forma parte del mismo tablero… y apenas se están acomodando las piezas.
