Jáuregui lo ve lejos… y De la Peña se mete por la derecha

Jáuregui lo ve lejos… y De la Peña se mete por la derecha

Desorden en Deporte apunta a esposo de Teporaca

Morena: relevo en la cúpula… ¿y efecto en Chihuahua?

Maru contra el tiempo: obra pendiente y presión acumulada


Todo parte de una pregunta directa de Chihuahua en Directo, y de ahí se soltó la hebra. El fiscal general del Estado, César Jáuregui, sin rodeos, dejó ver que percibe lejos —muy lejos— a Santiago de la Peña en el escenario de las encuestas.

No fue una respuesta improvisada: fue medida, con ese colmillo político de años, de quien sabe leer tiempos, perfiles y, sobre todo, jerarquías. Porque cuando Jáuregui dice “lejos”, no solo habla de números. Habla de posicionamiento, de estructura y de trayectoria.

Pero De la Peña no se quedó callado. Respondió que va a rebasar “por la derecha”. Así, textual. Y aquí es donde la grilla se pone interesante.

Porque ese “por la derecha” no es cualquier frase. En lo literal, significa hacer las cosas conforme a las reglas, como se debe, sin atajos. Pero en política, el mensaje va más allá.

La “derecha” también tiene traducción partidista: el PAN.

Y es ahí donde está el fondo del mensaje. De la Peña está diciendo que su ruta no será la imposición, sino la construcción desde el panismo. Que, aunque su perfil ha sido visto como ciudadano, ahora con el respaldo del CEN del PAN, buscará meterse de lleno a la lógica interna del partido.

Es decir, va por las bases.

Una tarea nada sencilla, porque el panismo tradicional no se entrega fácil. Pero tampoco es imposible si logra tejer acuerdos, sumar estructuras y, sobre todo, convencer.

Así, el “rebase por la derecha” no es solo una frase elegante. Es una estrategia política: hacerlo bien… pero hacerlo con el PAN.

Mientras Jáuregui mide desde la experiencia, De la Peña manda una señal clara de que está listo para competir en serio.

Y eso confirma algo: la interna ya arrancó.


Las denuncias contra Tania Teporaca Romero del Hierro, directora del Instituto Chihuahuense del Deporte y Cultura Física, apuntan a falta de apoyo a los deportistas y a un manejo cuestionado de la institución. Pero lo más delicado viene después.

Señalan que quien realmente influye en decisiones clave —como compras y proveedores— sería su esposo, Fernando Reyes, exdiputado panista con antecedentes que no pasan desapercibidos.

Los quejosos lo resumen así: nada camina bien. Los recursos, dicen, no están fluyendo como deberían y hay un manejo discrecional que levanta sospechas.

Si esto escala, no será solo un problema administrativo. Será otro frente político incómodo para el gobierno estatal.


En Morena el ambiente ya no es de tensión… es de reacomodo inminente.

Las versiones en el ámbito federal apuntan a que Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán podrían salir de la dirigencia nacional más pronto que tarde, tras no lograr consolidar una operación política sólida ni una relación funcional entre ellos.

El nombre que empieza a tomar fuerza es el de Ariadna Montiel, en un movimiento que respondería a la necesidad de mayor control político desde la presidencia de Claudia Sheinbaum.

Y aquí viene la pregunta clave en lo local: si Montiel llega, ¿qué pasará con Brighite Granados?

Porque estos cambios no suelen ser aislados. Cuando se mueve la dirigencia nacional, las estructuras estatales también entran en revisión.

Morena podría entrar en una nueva etapa… y Chihuahua no estaría exento del reacomodo.


En el gobierno estatal, el cierre empieza a pesar para Maru Campos.

La mandataria enfrenta el reto de acelerar obra pública y concretar proyectos clave como la Torre Centinela, ambos bajo cuestionamiento constante de la oposición, la iniciativa privada y la ciudadanía.

El problema no es menor: intentar hacer en el último tramo lo que no se consolidó en años siempre genera presión. Y en política, el tiempo que se va no regresa.

Hoy lo que se exige no son anuncios, sino resultados visibles. Obras terminadas, claridad en costos y utilidad real de los proyectos.

El margen se reduce. Y el último año de gobierno suele ser el más implacable.