Ariadna viene por Maru
Alfredo Chávez sale al quite
El PAN se empieza a mirar solo
La guerra que ya escaló
Vaya sacudida la que provocó Morena este lunes por la tarde, cuando de última hora convocaron a rueda de prensa para este martes a las 10 de la mañana. El anuncio no fue menor. Viene nada más y nada menos que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien apenas se está estrenando en el cargo y ya aterriza en Chihuahua con mensaje político bajo el brazo.
Porque más allá de revisar estructuras, afiliar militantes o palomear el trabajo de Brigitte Granados, desde Morena estatal dejaron claro que la visita de Ariadna Montiel también tiene un objetivo político muy específico. Encabezar el “Posicionamiento en defensa de la soberanía nacional y la seguridad de Chihuahua, ante la subordinación extranjera del gobierno del estado”.
Y con ese puro nombre queda claro hacia dónde irá dirigido el mensaje y quién estará en el centro del discurso. Maru Campos.
Después del discurso férreo que lanzó la semana pasada contra la mandataria panista por el tema de la soberanía nacional y la presunta participación de agentes extranjeros en operativos dentro del estado, todo apunta a que la dirigente morenista viene a encender todavía más el ambiente político en territorio panista.
Claro que también hay lectura interna. La visita ocurre justo cuando se terminó de afianzar la alianza entre el llamado grupo Coyoacán —del que forma parte Ariadna— y el grupo político de Cruz Pérez Cuéllar.
Y ahí es donde aparecen las preguntas incómodas, porque Brigitte Granados pertenece políticamente al equipo de Andrea Chávez.
Entonces la duda en los cafés políticos es inevitable. ¿Ya limaron asperezas o simplemente están administrando la tregua? Porque aunque Brigitte tiene periodo hasta 2027, también es cierto que el Consejo Político Estatal podría mover las piezas si así conviene a los nuevos equilibrios internos.
Por lo pronto, Ariadna llega con bandera de combate y con el discurso listo para lanzarle grito de guerra a Maru Campos en su propia tierra.
La otra incógnita morenista
Pero más allá del discurso que traerá Ariadna Montiel, otra de las preguntas que ya empezó a correr dentro de Morena es quiénes realmente van a aparecer mañana en la fotografía política.
Porque la invitación oficial solamente menciona a Ariadna y a Brigitte Granados. Nada más.
Sin embargo, la última vez que estuvo en Chihuahua Luisa María Alcalde, el evento terminó convertido prácticamente en pasarela de los principales cuadros morenistas del estado.
Ahí estuvieron Hugo González, además de regidor y presidente del Consejo Estatal de Morena. También acudieron Andrea Chávez, Cuauhtémoc Estrada y la propia Brigitte Granados.
Incluso Cruz Pérez Cuéllar apareció en el recinto, aunque no directamente en el evento principal, debido a que participó en actividades relacionadas con la capacitación de estructuras.
Por eso ahora la duda no es menor.
Porque si mañana aparecen nuevamente las figuras fuertes de Morena, particularmente Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, el mensaje político cambiaría por completo. Ya no sería solamente una visita institucional de la dirigente nacional, sino prácticamente una demostración de fuerza y de unidad rumbo al 2027.
Y ahí es donde muchos van a estar observando con lupa quién aparece, quién no aparece y, sobre todo, junto a quién se toma la foto.
Y tan claro está el tamaño del golpe político que desde el PAN ya preparan la contención.
El coordinador de la bancada panista en el Congreso, Alfredo Chávez, realizará rueda de prensa previa a la sesión legislativa, en lo que prácticamente será un operativo de respuesta inmediata a todo lo que venga a decir la dirigente nacional de Morena.
En el panismo saben perfectamente que no pueden dejar correr la narrativa morenista durante horas sin responder. Por eso Alfredo saldrá al quite apenas arranque el fuego cruzado político.
La verdad es que el coordinador se ha convertido en uno de los principales escuderos políticos de Maru Campos. Cada vez que arrecian los ataques, ahí aparece defendiendo la administración estatal, marcando postura y tratando de desmontar el discurso guinda.
Esta vez no será diferente.
La lectura dentro del PAN es que Morena viene decidido a nacionalizar el conflicto político de Chihuahua, particularmente con el tema de seguridad, soberanía y colaboración extranjera. Frente a eso, Alfredo Chávez encabezará el contraataque local para evitar que el golpe mediático quede sembrado sin respuesta.
Porque más allá de discursos, lo que realmente empieza a calentarse es la antesala rumbo al 2027.
Pero mientras Morena se mueve con operación política nacional y estatal, en el PAN empiezan a aparecer señales de desgaste y, sobre todo, de incertidumbre.
En los cafés políticos ya se comenta que el panismo luce alicaído. No necesariamente derrotado, pero sí desorientado. Buena parte de eso tiene que ver con las candidaturas y con la falta de claridad sobre el rumbo que quiere tomar el partido.
El fin de semana cayó como balde de agua fría que desde el PAN nacional prácticamente declararan como bastión azul únicamente a Guanajuato y Chihuahua ni siquiera apareciera en la conversación principal. El mensaje fue interpretado como una especie de abandono silencioso.
Más todavía cuando apenas el viernes la dirigente estatal Daniela Álvarez aseguró que Chihuahua “se cocería aparte”.
Pero en política las frases duran poco cuando las encuestas empiezan a pesar más que los discursos.
Y es ahí donde aparece otro problema para el PAN. La alianza.
Mientras algunos sectores insisten en competir solos para evitar cargar con el desgaste del “prianismo”, otros ya entienden que sin el PRI las posibilidades de retener Chihuahua se reducen drásticamente.
Incluso el propio Ricardo Santana, identificado con el PRI, reconoció públicamente que una alianza PAN-PRI sí podría darle batalla real a Morena.
Los números no son menores. Sumando porcentajes, las encuestas colocan a ambos partidos prácticamente en empate técnico frente a Morena rumbo al 2027. Sin alianza, en cambio, el escenario luce mucho más complicado para Acción Nacional.
Y ese es justamente el debate que hoy divide al panismo. Seguir apostando por competir solos para cuidar narrativa e identidad política, o aceptar que la única manera de pelear seriamente la gubernatura pasa necesariamente por una alianza incómoda, pero electoralmente rentable.
Porque mientras en el PAN todavía discuten estrategias, del otro lado Morena ya empezó la campaña de presión política desde la dirigencia nacional.
Y por si faltara algo para terminar de calentar el ambiente político, el PAN decidió escalar todavía más el conflicto y llevar la narrativa hasta niveles internacionales.
El día de ayer anunciaron toda una batería de acciones políticas y legales con el caso de Rubén Rocha Moya como principal objetivo. Hablaron incluso de juicio político, de acudir a La Haya y hasta de posibles implicaciones relacionadas con división de poderes.
Así de alto quieren llevar el tema.
Pero mientras el CEN del PAN busca convertir a Rocha Moya en símbolo nacional del golpeteo político contra Morena, aquí en Chihuahua las lecturas siguen aterrizando al terreno local, donde también hay mucha carnita política que cortar.
Porque el municipio de Morelos, donde ocurrió el desmantelamiento del presunto centro de operaciones criminales, es gobernado por un alcalde emanado de Morena. Y aunque ha existido ruido político alrededor de su silencio público, lo cierto es que ni la oposición ha concentrado realmente los ataques en él.
La razón es sencilla. Políticamente no representa el mismo rendimiento.
En la lógica de la oposición, el alcalde es apenas una pieza menor. Los reflectores están puestos en los peces gordos, en los padrinazgos políticos y en los personajes de mayor peso dentro de Morena.
Ahí es donde aparece nuevamente el nombre del senador Juan Carlos Loera, identificado como uno de los respaldos políticos del alcalde morenista y quien además arrastra desde 2021 una serie de señalamientos relacionados con aquel proceso electoral en Morelos, cuando solamente hubo un candidato registrado debido a presuntas amenazas del crimen organizado para impedir la participación de otros aspirantes.
Ese antecedente vuelve ahora al radar político.
Y así, mientras a nivel nacional el PAN intenta convertir el caso Rocha Moya en una bandera de confrontación contra Morena, en Chihuahua la oposición aterriza el discurso buscando conectar nombres, estructuras y respaldos políticos alrededor del municipio de Morelos.
