Maru y los 8.5 millones para contar su versión
Rocha Moya: la pregunta que incomoda a la 4T
Bonilla abre debate sobre candidaturas ciudadanas
Santiago crece… pero sin medirse con los pesos pesados del PA
Mientras Chihuahua sigue atrapado en la crisis política derivada del operativo en El Pinal y la presunta participación de agentes de la CIA, en Palacio parece que entendieron perfectamente que la batalla principal ya no está solamente en lo jurídico o en lo político… sino en la narrativa.
Y es que se comenta que el gasto destinado para entrevistas, manejo mediático y presencia nacional de la gobernadora Maru Campos habría ascendido a más de 8.5 millones de pesos. Todo con un objetivo muy concreto: llevar su versión de los hechos a medios nacionales y tratar de contener el golpe político que generó el caso.
Desde que explotó el tema, el gobierno estatal ha intentado reposicionar el discurso hablando de soberanía, ataques políticos y presuntas campañas negras desde Morena, mientras del otro lado siguen insistiendo en las preguntas incómodas sobre la presencia de agentes extranjeros en territorio chihuahuense.
La realidad es que el caso sigue pesando nacionalmente. No solamente por el tema de los agentes estadounidenses, sino porque políticamente Chihuahua terminó convertido en el epicentro de un conflicto binacional que sigue escalando y que incluso ya provocó comparecencias, ajustes internos y reposicionamientos dentro del gabinete estatal.
Por eso no pasó desapercibido el despliegue mediático de Maru Campos en espacios nacionales. El problema es que mientras el gobierno intenta controlar daños a billetazos, en lo local la percepción comienza a ser otra: que el desgaste ya alcanzó niveles que ni la publicidad logra contener.
Hay dos preguntas que en estos momentos generan incomodidad dentro de Morena y de la propia 4T a nivel nacional: ¿dónde está Rubén Rocha Moya? y ¿cuánto tiempo más permanecerá en libertad?
La licencia solicitada por el gobernador sinaloense no calmó absolutamente nada. Al contrario. Terminó alimentando todavía más las especulaciones sobre las presiones internacionales, las investigaciones abiertas y el tamaño real de la crisis política que enfrenta Morena tras los señalamientos lanzados desde Estados Unidos.
Aunque desde Palacio Nacional han intentado minimizar el tema asegurando que Estados Unidos no presentó pruebas públicas suficientes, lo cierto es que la narrativa ya se instaló nacionalmente y el golpe político sigue creciendo. Morena enfrenta por primera vez una presión internacional directa que involucra nombres de alto nivel dentro de su estructura política.
La licencia de Rocha Moya fue interpretada en muchos círculos políticos como una medida preventiva ante un posible escenario de extradición o incluso ante el temor de una acción directa de autoridades estadounidenses. Y aunque oficialmente el discurso sigue siendo de defensa de la soberanía nacional, en privado el nerviosismo es evidente.
En Chihuahua, además, el tema tiene otra lectura política. Dentro del PAN consideran que toda esta confrontación nacional también ha servido para blindar políticamente a Morena frente al golpeteo que existe contra la gobernadora Maru Campos por el caso El Pinal. Es decir, mientras unos hablan de soberanía y presuntas violaciones constitucionales, los otros responden señalando narcogobiernos y vínculos con el crimen organizado.
Y así, entre acusaciones mutuas, la polarización sigue creciendo.
Las declaraciones realizadas por Marco Bonilla este jueves no pasaron desapercibidas dentro del PAN. Mucho menos por el momento político que atraviesa el partido rumbo al 2027.
El alcalde de Chihuahua habló de la necesidad de apertura hacia alianzas ciudadanas, algo que dentro del panismo local inmediatamente abrió interpretaciones sobre el futuro político del partido.
Y el mensaje pesa porque actualmente Marco Bonilla sigue siendo el perfil mejor posicionado rumbo a la gubernatura por parte del PAN. Su opinión no es menor ni casual. Es una señal política clara hacia los grupos internos del partido.
Muchos piensan si esta declaración lleva destinatario, es decir, si Bonilla envió algún tipo de mensaje de respaldo hacia Santiago de la Peña, secretario general de Gobierno, quien no es militante panista y cuyo origen político está ligado al PRI.
Por eso llamó la atención que Bonilla hablara públicamente de hacer alianza con los ciudadanos. Aunque tampoco queda claro si se trata de un guiño político hacia ciertos perfiles específicos o simplemente de una postura general sobre la necesidad de ampliar la base electoral del PAN rumbo al 2027.
La realidad es que el debate ya quedó abierto dentro del panismo.
En medio de la discusión rumbo al 2027, Santiago de la Peña continúa apareciendo como uno de los perfiles mejor posicionados en distintas encuestas rumbo a la alcaldía de Chihuahua.
Sin embargo, dentro del PAN hay quienes consideran que esos números todavía deben leerse con cautela, principalmente porque varios de esos ejercicios no están midiendo a perfiles con fuerza territorial y estructura política consolidada.
Y ahí es donde comienzan a aparecer nombres como Alfredo Chávez o Rafael Loera, actores que dentro del panismo sí cuentan con operación política, grupos internos, presencia partidista y arrastre en distintas zonas de la capital.
Por eso algunos consideran que aunque Santiago ha logrado posicionamiento mediático y presencia institucional desde la Secretaría General de Gobierno, el escenario podría modificarse considerablemente en el momento en que entren a la medición perfiles con mayor trabajo político territorial.
