La reforma electoral… ¿con dedicatoria a Cruz y Andrea?

La reforma electoral… ¿con dedicatoria a Cruz y Andrea?

El documento de las candidaturas en Morena

Cruz recoge la pedrada de la reforma electoral

El espejito del empate técnico

Guerra de porras entre aspirantes


La presentación de la reforma electoral del PAN dejó más preguntas que respuestas. Oficialmente, el argumento central es blindar las elecciones para que puedan anularse cuando exista injerencia del crimen organizado. Un planteamiento que difícilmente alguien podría rechazar en público. Sin embargo, apenas concluyó la presentación en el Congreso del Estado, comenzaron las lecturas políticas sobre lo que realmente habría detrás de la propuesta.

Y es que muy pronto se le vieron las orejas al lobo. No faltó quien señalara que el verdadero fondo de la reforma no sería el combate a la intervención del crimen organizado, sino la paridad de género para las candidaturas a la gubernatura. La interpretación que circula en los pasillos políticos apunta a que la iniciativa tendría una dedicatoria muy clara hacia Morena y particularmente hacia Cruz Pérez Cuéllar.

La lógica es sencilla. En la elección pasada Morena postuló a Juan Carlos Loera y, bajo el nuevo escenario que algunos plantean, una eventual obligación de postular mujer dejaría fuera al alcalde de Ciudad Juárez y abriría el camino para perfiles como Andrea Chávez. Desde la óptica de quienes impulsan esta teoría, el PAN buscaría alterar el tablero político antes de que inicie formalmente la sucesión.

Cruz Pérez Cuéllar no solamente es un aspirante visible, sino que llega con una estructura territorial consolidada después de varios años de trabajo político y dos administraciones consecutivas al frente de Ciudad Juárez. Sacarlo de la ecuación podría generar inconformidad dentro de Morena y dejar heridas difíciles de cerrar rumbo a la elección constitucional.

También existe otra lectura. Para algunos operadores políticos, una candidatura de Andrea Chávez sería más vulnerable a la narrativa que Acción Nacional ha construido durante meses alrededor del grupo Tabasco, La Barredora y Adán Augusto López. De ahí que varios observen la reforma como una jugada de largo plazo más que como una simple modificación electoral.

Incluso Alfredo Chávez lanzó el llamado a Morena para respaldar la iniciativa, colocándolos en una posición incómoda. Si la apoyan, validan la propuesta. Si la rechazan, cargarán con el discurso de que se oponen a medidas contra la intervención del crimen organizado. Un movimiento político que, por donde se vea, parece diseñado para obligar a Morena a jugar en cancha ajena.


Curiosamente, días antes de la presentación de esta reforma comenzó a circular una imagen en redes sociales donde se aseguraba que Chihuahua tendría candidatura reservada para mujer en la próxima elección de gubernatura.

La coincidencia llamó la atención porque la narrativa terminó empalmándose casi de manera perfecta con el debate que después impulsó el PAN. En aquella imagen se distribuían las 17 gubernaturas entre hombres y mujeres bajo criterios de paridad y se colocaba a Chihuahua dentro de las entidades destinadas a una candidata.

La consecuencia política era inmediata. Si Chihuahua correspondía a una mujer, todas las miradas se dirigían automáticamente hacia Andrea Chávez.

El tema escaló tanto que llegó hasta la conferencia semanal de Ariadna Montiel, donde fue desmentido. Sin embargo, en política los desmentidos rara vez tienen el mismo alcance que los rumores. Durante varios días la conversación pública giró precisamente alrededor de quién sería la beneficiaria de una eventual candidatura reservada para mujer.

Por eso, dentro de Morena hay quienes observan ambas cosas como parte de una misma narrativa. Primero apareció el documento en redes sociales y después llegó la propuesta de reforma electoral. Casualidad o estrategia, cada quien sacará sus conclusiones.


Quien sí sintió de inmediato la pedrada fue Cruz Pérez Cuéllar. El alcalde de Ciudad Juárez respondió a la iniciativa panista y no tuvo problema en calificarla como anticonstitucional.

Desde su perspectiva, la intención de fondo sería sacarlo de la contienda rumbo a la gubernatura. Por ello decidió responder de manera frontal y marcar distancia respecto a cualquier intento de modificar las reglas del juego con miras al 2027.

Pero además aprovechó para enviar otro mensaje político. Confirmó que el próximo 17 de junio solicitará licencia para buscar la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua.

Es decir, lejos de retroceder, aceleró.

Antes de eso tendrá otra cita importante. El 15 de junio acudirá ante la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado para abordar el polémico tema del ISR, un asunto que sigue generando ruido político y que seguramente provocará nuevos intercambios entre el alcalde juarense y sus adversarios.


En el PAN también comenzó a construirse otra narrativa.

Gilberto Loya difundió una imagen en la que aparece con 30.5 por ciento de aprobación y se presenta como el perfil que más ha crecido rumbo al proceso de 2027.

El mensaje tiene varias lecturas. La primera es que busca instalar la percepción de que ya alcanzó a Marco Bonilla. La segunda es que, si la dirigencia estatal ya tomó la decisión de no realizar foros porque cuenta con sus propios estudios, como adelantó Daniela Álvarez, entonces Loya necesita posicionar la idea de que se encuentra en plena competencia.

Porque si al final la candidatura se define mediante encuestas, nadie quiere aparecer como el aspirante que venía rezagado. Y si se resuelve por designación, tampoco conviene que parezca que se eligió al segundo lugar.

Por eso algunos observan esta estrategia como el clásico espejito del empate técnico. No necesariamente para demostrar que ya alcanzó a Bonilla, sino para evitar que una eventual decisión interna sea interpretada como una derrota anticipada.


Mañana la Plaza del Ángel será escenario de algo más que futbol.

Dentro de la carpa instalada por el Gobierno del Estado se transmitirán en pantalla gigante los partidos de la Selección Mexicana, convirtiendo el espacio en punto de reunión para cientos de personas que acudirán a seguir los encuentros.

Sin embargo, además de los aficionados, también habrá ojos puestos en otra competencia.

Y es que entre los asistentes podrían coincidir César Jáuregui, Alfredo Chávez, Rafael Loera, Santiago De la Peña, Alan “Cabrito” Falomir, Carlos Olson, Manque Granados y Jorge Soto, todos perfiles que forman parte de la conversación interna del PAN rumbo a la alcaldía de Chihuahua.

Más allá del marcador que consiga México, habrá quienes estén atentos a quién logra reunir más simpatizantes, quién llega con más respaldo y quién consigue hacerse notar entre la multitud.

Porque en política las porras también cuentan. Y muchas veces estos eventos terminan funcionando como una medición informal de estructuras, capacidad de movilización y músculo político.

Así que mientras unos estarán pendientes de lo que ocurra en la cancha, otros estarán observando quién gana el partido que se jugará fuera de ella.


La dirigente estatal de Morena, Brighite Granados, lanzó una pregunta que comenzó a circular en los espacios políticos de Chihuahua.

¿Desde cuándo el secretario general de Gobierno se convirtió en vocero o coordinador parlamentario del PAN?

La morenista reaccionó así a los intercambios públicos entre Santiago De la Peña y Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la bancada de Morena en el Congreso del Estado.

Según Granados, resulta preocupante ver al secretario general de Gobierno enfrascado en debates políticos con el líder de la segunda fuerza parlamentaria, cuando su responsabilidad principal debería ser la construcción de acuerdos, la gobernabilidad y la estabilidad política.