Morena, ¿ya dijo que no a la Poniente 5?

Morena, ¿ya dijo que no a la Poniente 5?

La caballada cada vez más flaca

En Morena corren, en el PAN no hay prisa

Nancy Frías anda en Francia

La Poniente 5 ya se convirtió en un tema político mucho antes de llegar al terreno técnico. La bancada de Morena decidió colocar el debate en el terreno de la deuda pública sin antes escuchar de manera formal los alcances del proyecto que impulsa el alcalde Marco Bonilla. Durante días, desde las conferencias semanales y entrevistas banqueteras, el mensaje ha sido el mismo: si el crédito implica trasladar compromisos financieros a una siguiente administración, no contará con el respaldo morenista.

Sin embargo, el Ayuntamiento decidió formalizar el acercamiento. El secretario del Ayuntamiento, Roberto Fuentes, acudió al Congreso del Estado para presentar en Oficialía de Partes una solicitud dirigida a los once integrantes del Grupo Parlamentario de Morena. No fue solamente una invitación al diálogo. El documento incluye el anexo técnico de la obra para que los legisladores conozcan a detalle el proyecto y cuenten con mayores elementos antes de fijar una postura definitiva.

La petición tiene además una carga política importante. Morena ha sostenido que no acompañará el proyecto si la deuda termina trasladándose a la siguiente administración, pero al mismo tiempo todavía no se ha desarrollado una reunión formal para conocer los alcances de la obra. Y hay que recordar que ni siquiera se está planteando la autorización inmediata del crédito, sino una reunión para escuchar la exposición del proyecto.

La respuesta de Cuauhtémoc Estrada dejó más preguntas que respuestas. El coordinador morenista adelantó que responderá de la misma manera, es decir, mediante oficio. El problema es que nadie sabe exactamente qué significa eso. ¿Será una negativa formal? ¿Un simple acuse de recibido? ¿O finalmente una fecha para reunirse con Marco Bonilla? Hasta ahora nadie lo tiene claro.

El asunto resulta todavía más llamativo porque el propio Cuauhtémoc Estrada suele exigir que los temas se discutan, se debatan y se expongan antes de votarse. En este caso ni siquiera se ha llegado a esa etapa. Por eso la discusión de la Poniente 5 dejó de ser una conversación sobre movilidad y obra pública para convertirse en una prueba de congruencia política.


La fractura comenzó a hacerse visible desde diciembre. En aquella polémica votación relacionada con la deuda estatal, Rosana Díaz terminó ausente al momento de emitirse los votos. La legisladora sostuvo posteriormente que había salido al baño cuando se desarrolló la votación, situación que la dejó fuera de uno de los momentos más importantes de aquella sesión. Después vendría su salida de la bancada de Morena y los señalamientos de violencia política de género contra el coordinador parlamentario morenista, Cuauhtémoc Estrada. Desde entonces, Morena no ha vuelto a verse igual en el Congreso del Estado.

Con una diputada menos, la bancada morenista llega a la recta final de la Legislatura con una capacidad de maniobra mucho más limitada. La caballada se ve cada vez más flaca y eso modifica por completo el equilibrio de fuerzas dentro del Poder Legislativo.

Mientras tanto, el PAN y sus aliados parecen tener el camino mucho más despejado. La eventual incorporación de Rosana Díaz al Partido Verde Ecologista, donde coincidiría con Octavio Borunda, fortalece todavía más un bloque que ya de por sí tiene margen suficiente para construir mayorías cómodas.

Por eso no son pocos los que consideran que el último año legislativo será particularmente terso para el panismo. La reforma electoral aparece como uno de los temas que podrían avanzar sin mayores sobresaltos, junto con otros proyectos que anteriormente enfrentaban una oposición más sólida.

Incluso la integración futura de los órganos de gobierno del Congreso apunta en la misma dirección. Morena concluirá el periodo de Cuauhtémoc Estrada al frente de la Junta de Coordinación Política, mientras que hacia el cierre de la Legislatura el PRI podría asumir esa posición y posteriormente la presidencia del Congreso recaería en el PAN.

La pregunta ya no es si el PAN podrá sacar adelante determinados asuntos. La pregunta es cuántos de ellos decidirá empujar aprovechando que enfrente tiene a una oposición cada vez más reducida.


Mientras en Morena los aspirantes comienzan a mover piezas rumbo al 2027, en el PAN la escena es completamente distinta.

Andrea Chávez ya solicitó licencia a su cargo como senadora. El contexto inmediato es su embarazo, pero nadie pierde de vista que sigue siendo una de las figuras más visibles dentro de la carrera por la candidatura de Morena a la gubernatura. A eso se suma Cruz Pérez Cuéllar, quien ha adelantado que a partir del 17 de junio solicitaría licencia para concentrarse de lleno en sus aspiraciones políticas.

Es decir, los dos perfiles más fuertes de Morena comienzan a tomar decisiones que los colocan cada vez más cerca de la contienda interna.

En contraste, en el PAN no hay señales de prisa. Marco Bonilla y Gilberto Loya, los nombres que aparecen con mayor frecuencia en las encuestas y en las conversaciones políticas, permanecen enfocados en sus responsabilidades actuales sin mostrar intención de separarse de sus cargos.

Esa calma ha comenzado a generar interpretaciones dentro de la clase política. Hay quienes consideran que la serenidad con la que se mueve el panismo responde a que las definiciones internas podrían estar mucho más avanzadas de lo que se reconoce públicamente. Otros simplemente creen que los tiempos del PAN son distintos a los de Morena.

Lo cierto es que la fotografía actual muestra dos estrategias completamente diferentes. Mientras Morena acelera y acomoda sus piezas rumbo a la sucesión estatal, en el PAN nadie parece tener prisa. Y cuando en política no hay prisa, generalmente es porque alguien siente que lleva ventaja.


Al parecer, la diputada Nancy Frías decidió irse de vacaciones.

Según información recibida por esta columna, la legisladora se encuentra de vacaciones en Francia. El detalle es que Nancy Frías forma parte de la Mesa Directiva de la Diputación Permanente, órgano que actualmente se encuentra en funciones y permanecerá activo hasta el próximo 31 de agosto.

A diferencia de lo que muchos creen, el Congreso no está de vacaciones. Lo que existe es un periodo con menor intensidad legislativa. Las sesiones continúan realizándose conforme a las convocatorias de la Presidencia del Congreso. Esta misma semana hubo sesión y ya existe una nueva convocatoria para los próximos días.

Además, los trabajos en comisiones siguen activos, sin mencionar las responsabilidades de representación y gestión que mantiene en el Distrito 12.

Por eso llaman la atención los reportes que ubican a la legisladora lejos de Chihuahua. Cada quien administra su tiempo como mejor le parezca, pero cuando se ocupa un cargo de representación popular, las ausencias siempre terminan generando cuestionamientos.