La tropa azul se desborda
El PT se apunta en Juárez
Justicia más allá de los muros
Caso cerrado el supuesto voto a favor de María Antonieta
La tropa por la candidatura del PAN a la Alcaldía de Chihuahua ya entró en la etapa donde los golpes dejan de ser discretos. Este miércoles, César Jáuregui salió a través de un video para responder a los ataques de los que, asegura, ha sido objeto. Lo hizo con un tono serio, sin confrontación directa y apelando a una frase que llamó la atención: cuando un árbol tiene frutos es cuando más piedras le lanzan.
El mensaje no pasó desapercibido. Aunque habló en plural, dentro del panismo son muchos los que interpretan que el destinatario está perfectamente identificado. La disputa parece concentrarse entre quien encabeza la competencia y quien busca alcanzarlo a toda costa. Ahí aparece inevitablemente Santiago de la Peña, el aspirante que se ubica detrás de Jáuregui, mel que se sabe obligado a remontar terreno y el que, para muchos, ha utilizado con mayor intensidad su posición política para promoverse y generar desgaste en la contienda interna.
En ese contexto han comenzado a circular versiones sobre supuestas reuniones, definiciones adelantadas y un escenario ya prácticamente resuelto, donde incluso se habla de un encuentro entre la gobernadora Maru Campos y la dirigente estatal Daniela Álvarez para delinear la decisión final. Sin embargo, dentro de la propia dinámica política se señala que este tipo de versiones forman parte justamente de la estrategia de golpeteo, al instalar la idea de que todo está definido antes de tiempo.
Si eso fuera realmente así, la propia lógica del proceso indicaría que esa reunión ya habría ocurrido o estaría por concretarse de inmediato. Sin embargo, aún falta tiempo, pues primero el PAN tendría que definir el método para elegir a su candidata o candidato a la gubernatura y, posteriormente, entrar en una etapa de convocatoria y registro de aspirantes. En ese contexto, el conflicto mayor hoy se concentra en la Alcaldía de Chihuahua, que se ha convertido en un espacio de alta disputa dentro del panismo, prácticamente un coto de poder que todos quieren y que dentro del propio partido es visto como la “joya de la corona”.
Este punto no es menor, porque revela cómo la alcaldía de Chihuahua se ha convertido en una zona de disputa adelantada y de golpeteo político, no solo por la competencia directa entre aspirantes a ese cargo, sino también por quienes ven en este proceso una plataforma dentro del reacomodo rumbo a la gubernatura.
Por ahora, la tropa azul está desatada. Pero más que una guerra de todos contra todos, cada vez parece una contienda focalizada donde uno intenta conservar la ventaja y otro busca rebasar por la derecha antes de que lleguen las definiciones.
Donde ya levantaron la mano sin rodeos fue en el Partido del Trabajo. Lilia Aguilar confirmó que buscará la candidatura a la Alcaldía de Ciudad Juárez y adelantó que Pedro Matos también se registrará cuando se abra la convocatoria correspondiente.
La lectura política es interesante. Más allá de quién termine encabezando la fórmula, el PT está enviando un mensaje claro: quiere entrar a la discusión de las candidaturas importantes y dejar de ser únicamente un partido acompañante dentro de la alianza.
En el caso de Lilia Aguilar, hay que reconocer que experiencia, conocimiento del territorio y trabajo político en Juárez no le faltan. Tiene años construyendo presencia en la frontera y mantiene una estructura propia que le permite competir en cualquier negociación interna.
Y precisamente ahí está el punto fino. Porque más allá de si la candidatura termina quedándose en Morena o en alguno de los aliados, la aparición de perfiles petistas también fortalece la capacidad de negociación del partido para espacios futuros, particularmente en las regidurías y posiciones dentro de los gobiernos municipales.
La pregunta ahora es si el PT también buscará jugar fuerte en la capital. Y en ese escenario ya hay quienes voltean a ver a Tania Aguilar Gil como una figura que podría aparecer en la conversación cuando llegue el momento de las definiciones.
Donde parecen estar entendiendo que la justicia también debe construirse desde la cercanía es en el Poder Judicial del Estado.
La estrategia impulsada por la magistrada presidenta Marcela Herrera Sandoval llevó el programa Justicia Cercana e Itinerante hasta el CERESO Femenil No. 1, una acción que benefició a más de cien mujeres privadas de la libertad.
El mérito del programa no radica únicamente en acudir al centro penitenciario. Lo relevante es que se atendieron asuntos penales, familiares y laborales, precisamente los temas que suelen generar mayor preocupación entre quienes enfrentan una situación de reclusión.
La operación estuvo respaldada por la magistrada Perla Ruiz, el magistrado Andrés Pérez Howlett, la comisionada Luisa Márquez y Rocío Sarmiento, titular de la Defensoría Pública.
En tiempos donde las instituciones suelen ser cuestionadas por su lejanía con la ciudadanía, este tipo de ejercicios terminan enviando un mensaje distinto: la dignidad humana no se queda del otro lado de las rejas.
Y hablando de asuntos que dieron mucho de qué hablar, en el Congreso del Estado parece haberse cerrado definitivamente la controversia sobre el supuesto voto a favor de la diputada María Antonieta Pérez Reyes en el tema del Fortalecimiento Financiero.
La Secretaría de Asuntos Legislativos y Jurídicos corrigió el acta correspondiente luego de detectar una discrepancia entre el documento y el sistema electrónico de votación.
El dato relevante es que el sistema siempre registró el voto de María Antonieta Pérez en contra. El error estaba en la integración del acta y no en la votación electrónica.
La corrección ordenada por la Mesa Directiva únicamente armoniza ambos registros y deja intacto el resultado de la sesión y la validez del acuerdo legislativo.
Así que, al menos documentalmente, la polémica queda concluida. El supuesto voto a favor terminó siendo exactamente eso: un supuesto que no encontró respaldo en el registro oficial. Y cuando los documentos hablan, poco margen queda para seguir alimentando la controversia.
