El dedazo que favorece a Morena

El dedazo que favorece a Morena

La Torre Centinela sin Loya

Sahir descubre la política

El cargo de Enoel Carrasco, en entredicho por la denuncia contra Andrea Chávez

Falomir entre guerra sucia por el huachicol del agua


Mientras Morena ya definió reglas, tiempos y convocatoria para quienes buscan la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, en Acción Nacional la incertidumbre sigue marcando el rumbo hacia 2027. La ausencia de un método claro para elegir a sus candidatos, ha provocado una disputa interna, sobre todo entre aspirantes a la alcaldía de Chihuahua, que amenaza con convertirse en el mejor regalo para sus adversarios.

Entre los aspirantes existe un consenso: la candidatura debe surgir de un proceso democrático y transparente. Sin embargo, la falta de definiciones y de una reunión encabezada por la dirigente estatal, Daniela Álvarez, mantiene vivo el fantasma de un posible dedazo.

Y es precisamente ahí donde aparece el nombre de Santiago de la Peña. En el ambiente político se insiste en que, si al final resulta el candidato, ya sea por encuesta, por designación o por cualquier otro método, una parte importante del panismo tradicional difícilmente cerraría filas con un perfil al que no identifica como propio.

Mucho se habla de candidaturas ciudadanas impulsadas por algunos panistas alineados a ese proyecto, que buscan posicionar ese discurso; sin embargo, en los mismos círculos se recuerda que ese sector ya ha tomado decisiones que contradicen ese planteamiento, como el caso de Juan Blanco, a quien se le cerró la puerta para la diputación federal, misma que terminó en manos de Maurilio Ochoa.

La consecuencia sería evidente: un PAN dividido, con voto cruzado, estructuras desmotivadas y militantes inconformes. El beneficiario de ese escenario sería Morena. Paradójicamente, el partido que hoy tiene posibilidades de conservar la capital podría terminar entregándole la elección a Morena por un conflicto interno que, hasta ahora, no ha sabido resolver.


Los rumores sobre licencias y renuncias dentro del gabinete estatal comienzan a cobrar fuerza rumbo a mediados de julio. Entre los nombres que más se mencionan está el del secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez, quien, de concretarse los movimientos que se comentan en el ambiente político, dejaría el cargo antes de lo previsto.

La lectura no es menor. Si ese escenario se confirma, Loya ya no estaría al frente de la dependencia para la inauguración de la Torre Centinela, cuya apertura está prevista para el mes de agosto. Se trata del proyecto insignia en materia de seguridad del Gobierno del Estado y una de las obras más emblemáticas de la administración de Maru Campos.

Incluso, ya trasciende que las invitaciones para ese evento contemplan la asistencia de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México, así como de Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación, lo que anticipa un acto de alto nivel entre autoridades estatales y federales.

De cumplirse los tiempos que hoy se manejan, Gilberto Loya terminaría dejando la Secretaría antes de cortar el listón de la obra que gestionó y promovió como la apuesta más importante del Gobierno del Estado en materia de seguridad.


Hay empresarios que opinan de política y hay otros que, sin decirlo abiertamente, empiezan a construir discurso propio dentro de ella. En ese segundo terreno parece estar entrando el empresario chihuahuense Sahir Rentería.

Ahora abrió debate al plantear que los cargos municipales —presidente municipal, síndico y regidores— deberían ser honorarios o recibir únicamente compensaciones mínimas, tras el rechazo del Congreso del Estado a la reforma que buscaba la elección directa de regidores.

La propuesta abre una discusión de fondo, pero también deja ver un contexto político cada vez más activo de un perfil con tantos señalamientos y criticas en el ramo empresarial.

Además, todos recuerdan el vergonzoso proceso que protagonizó en la elección de la Canaco el año pasado, donde intentó a toda costa quedarse con la presidencia.

Pero ahora, el propio Rentería ha sido visto en eventos y reuniones con actores de Morena como Hugo González, presidente del Consejo Estatal del partido, y Cuauhtémoc Estrada, lo que ha alimentado especulaciones sobre un eventual acercamiento político.

Las bardas que se han colocado en la ciudad con su nombre y el cargo al que aspira, así como su actual discurso político en defensa de un tema como la reforma electoral con una postura afín a la de Morena, abren cuestionamientos sobre si mantiene o no acercamientos con el partido guinda o si simplemente se trata de un oportunismo para intentar figurar en el ambiente político de la ciudad.


La denuncia presentada por Enoel Carrasco Jordán para solicitar una investigación sobre el origen de los recursos utilizados por la senadora con licencia Andrea Chávez abrió un nuevo frente en el debate político local.

El planteamiento fue directo: revisar el origen de los recursos y posibles apoyos que, según su dicho, formarían parte de una presunta campaña anticipada, lo que derivó en una solicitud formal ante la Fiscalía General del Estado y también ante el despacho de la gobernadora.

Sin embargo, el caso no se ha quedado únicamente en el contenido de la denuncia. También comenzó a cuestionarse la figura de quien la presenta y la representación con la que se ostenta como presidente del Gran Consejo Supremo Indígena de la Sierra Tarahumara.

En distintos espacios comunitarios se ha puesto en duda el reconocimiento pleno de dicho cargo, ya que hay quienes señalan desconocerlo o no validarlo como una representación formal dentro de las comunidades.

A ello se suma la lectura política que lo ubica más como un actor activo dentro del debate público local que como un representante comunitario plenamente reconocido. Incluso se recuerda que fue él quien entregó un bastón de mando a Gilberto Loya meses atrás.

Por ahora, el tema transita entre la denuncia y los señalamientos cruzados, dejando abierta la discusión sobre la legitimidad de las voces que participan en la confrontación política.


Otro que terminó en medio de la guerra de señalamientos fue Alan “Cabrito” Falomir, director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento.

La polémica surgió a partir de la difusión de capturas de pantalla vinculadas a una página que promovía encuestas sobre su posicionamiento político. En ellas se observaba una supuesta pauta atribuida a la “Junta Central de Agua y Saneamiento”, con una variación en el nombre oficial que agregó una letra “s”, detalle que abrió la puerta a interpretaciones encontradas.

Para unos, se trató de un error; para otros, de un montaje; y para otros más, de un episodio de guerra sucia en el marco del reacomodo político rumbo al 2027.

Falomir rechazó cualquier vínculo con esa publicidad y aseguró que forma parte de una campaña en su contra relacionada con operativos contra presuntos acaparadores o “huachicoleros” del agua en la zona de El Fresno.

El contexto ya venía cargado desde episodios anteriores, y ahora el caso escala en medio de señalamientos y versiones encontradas.

Además, se habla de dos manifestaciones contra Falomir para esta semana, donde no solo se medirá la convocatoria, sino también el trasfondo político de una disputa que ya forma parte del reacomodo rumbo al 2027.