Guerra panista sin árbitros

Guerra panista sin árbitros

Cuando la protesta también hace política

La ASF investigará a Maru

Bonilla sigue viendo a Juárez por el retrovisor


La guerra por la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua ya dejó de ser un asunto de estrategia para convertirse en una batalla de golpes bajos. La prueba más reciente la dio Fernanda Martínez, directora del Ichijuv, quien intentó disfrazar de respaldo a Santiago de la Peña un mensaje que, en realidad, llevaba destinatario: César Jáuregui.

No hizo falta mencionar nombres. Frases como “quien no es capaz de respetar, cuidar y serle fiel a su propia familia, no es capaz de cuidar un municipio” o “podrías tener 60 años militando…” fueron suficientes para que en los corrillos políticos todos entendieran hacia dónde iba el misil.

Lo curioso no es el ataque, sino quién lo lanza. Una funcionaria estatal que decide entrar de lleno a la contienda interna, justo cuando Jáuregui aparece como uno de los perfiles mejor posicionados en las mediciones rumbo a la candidatura.

Y mientras los golpes arrecian, ¿dónde está el dirigente municipal del PAN? César Komaba mantiene dos cachuchas: la de subsecretario de Movilidad y la de presidente del Comité Directivo Municipal. Sin embargo, en la práctica no ha aparecido como el árbitro que ponga orden. El resultado es un PAN donde cualquiera dispara contra cualquiera y nadie parece interesado en bajar la temperatura.

Porque una cosa es competir y otra muy distinta permitir que la guerra interna termine beneficiando al adversario.


La manifestación contra Alan Falomir dejó claro que hay dos historias ocurriendo al mismo tiempo. La primera es la que viven cientos de familias que siguen padeciendo tandeos o interrupciones en el servicio de agua por fallas eléctricas en los pozos. Ese problema existe y sería un error minimizarlo, aunque la JMAS asegura que poco a poco ha reducido las zonas afectadas.

La segunda historia es la política. Falomir sostiene que detrás de las protestas hay personas enviadas desde el Congreso del Estado para golpearlo políticamente.

Lo más llamativo es que las movilizaciones de los últimos días parecen tener un mismo denominador: los aspirantes panistas a la alcaldía. Primero uno, luego otro. Casualidad o estrategia, cada quien sacará sus conclusiones.

En los pasillos del poder incluso hay quienes atribuyen parte de esta guerra sucia al secretario general de Gobierno. Mientras tanto, Santiago de la Peña intenta desmarcarse asegurando que todos se están golpeando entre sí y que él permanece al margen. En política, sin embargo, casi nadie cree que una guerra de este tamaño ocurra sin generales.


La presidenta Claudia Sheinbaum decidió elevar el nivel de la confrontación al confirmar que la Auditoría Superior de la Federación revisará el caso de la llamada “Mansión Dorada” y la empresa inmobiliaria relacionada con los señalamientos contra la gobernadora Maru Campos.

El anuncio provocó un nuevo capítulo del choque entre Morena y el PAN. Unos celebran que finalmente haya una investigación; otros sostienen que el tema tiene una clara carga política.

Maru Campos, por su parte, prefirió mantener el reflector sobre el caso Rocha Moya, prolongando el intercambio de acusaciones con el gobierno federal.

Al final, mientras la ASF no concluya una revisión y presente resultados, la discusión seguirá desarrollándose principalmente en el terreno político. Y ese terreno es precisamente donde ambos bandos se sienten más cómodos.


Marco Bonilla volvió a colocar a Cruz Pérez Cuéllar en el centro de sus críticas al calificar de “opaco” al Gobierno de Juárez por reservar información relacionada con la nómina de familiares del alcalde. Su frase, “piensa mal y acertarás”, dejó claro que la confrontación apenas comienza.

Lo interesante es que Bonilla parece haber decidido concentrar buena parte de su discurso en quien perfila como su principal adversario rumbo al 2027.

Del otro lado, Cruz Pérez Cuéllar sigue con otra estrategia: recorrer el estado durante la interna de Morena, fortalecer estructura y dejar que las encuestas hablen por él. Hasta ahora, la mayoría de las mediciones continúan colocándolo entre los perfiles más competitivos de Morena y con un escenario favorable para su partido.

Mientras uno dispara declaraciones, el otro crece como la espuma.