El PRI pone la primera condición para una alianza

El PRI pone la primera condición para una alianza

Valenciano mantiene firme su aspiración por la gubernatura

En el CCE no avisoran un escenario de crisis por el T-MEC

Rosana Díaz pone la mira en la diputación federal

Rosana Díaz pone la mira en la diputación federal

Aspirantes dicen que medios de comunicación pagan sus espectaculares

Juan Blanco se suma a César Jáuregui


Alejandro Domínguez empezó a marcar el terreno de una eventual negociación rumbo al 2027. El dirigente estatal del PRI dejó claro que quien llegue a una mesa de negociación con un candidato definido, simple y sencillamente no quiere construir una coalición. Y fue más allá: dijo que eso aplicaría para cualquier municipio del estado, no solamente para la capital.

El mensaje tiene destinatario. En el PAN ya hay quienes se mueven como si las candidaturas estuvieran decididas, especialmente en Chihuahua capital, donde varios perfiles han acelerado su promoción política. Precisamente por eso Domínguez advierte que nadie puede sentarse a negociar cuando ya trae todas las definiciones hechas.

Incluso recurrió a un ejemplo empresarial para ilustrar su postura: nadie aceptaría una negociación donde una de las partes se queda con el 99 por ciento de las decisiones y a la otra únicamente le corresponde aportar la imagen o la presencia. Bajo esa lógica, dijo, sería un grave error intentar construir una coalición imponiendo candidatos desde el inicio.

Más que una declaración aislada, fue el primer posicionamiento formal del PRI para fijar las reglas con las que pretende llegar a cualquier negociación electoral.


Jesús Valenciano sigue sin bajarse de la carrera rumbo al 2027. Una página afín de apoyo y respaldo al alcalde de Delicias difundió un mensaje que deja varias lecturas políticas sobre el proyecto que busca mantener vigente de cara a la sucesión estatal.

Cuando plantea “¿Y si el que trae los resultados, trae también las ganas?”, el mensaje intenta reforzar la idea de que Valenciano no solo presume resultados como alcalde, sino que también está listo para competir por la candidatura a la gubernatura.

Enseguida aparece otra frase con una carga política evidente: “¿Y si el mejor no espera su turno, se lo gana?” La lectura apunta a que la candidatura no debe depender de acuerdos o tiempos políticos, sino de la capacidad de cada aspirante para construir el respaldo necesario.

La expresión “Aquí la raza ya lo decidió, es el compa Vale” busca instalar la percepción de que Valenciano cuenta con un respaldo ciudadano que lo coloca desde ahora en la conversación electoral del próximo año.

La pregunta es si Jesús Valenciano llegará a pedir licencia para formar parte de la convocatoria y buscar la candidatura del PAN a la gubernatura. O si, al final, terminará imponiéndose la versión que Marco Bonilla es el ungido.


Mientras desde el PAN y el PRI han insistido en politizar la renegociación del T-MEC, llevándola al terreno del discurso de confrontación con Estados Unidos y cuestionando la falta de colaboración del Gobierno Federal en temas como la entrega de personas señaladas por autoridades estadounidenses por su presunta relación con el narcotráfico, en el sector empresarial la lectura es mucho menos dramática.

Desde el Consejo Coordinador Empresarial, Leopoldo Mares baja el volumen del ruido político y coloca el tema en su justa dimensión: sí hay incertidumbre, pero no es nueva ni mucho menos un indicador de crisis. En su lectura, la economía sigue operando con estabilidad y sin señales de un rompimiento comercial.

El punto clave es que, mientras en el discurso político el T-MEC se usa como bandera de presión y de confrontación, en la práctica los números cuentan otra historia. Chihuahua sigue siendo líder nacional en exportaciones y el flujo comercial con Estados Unidos no muestra señales de deterioro.

Incluso el freno a nuevas inversiones, que el propio sector empresarial reconoce, no responde a un colapso económico, sino a una espera calculada de las empresas que prefieren no comprometer capital hasta que exista mayor claridad sobre el futuro del tratado.

En ese contraste es donde se abre la lectura política: el T-MEC se ha vuelto útil para el golpeteo, pero en el terreno empresarial no hay espacio para discursos, sino para decisiones. Y por ahora, en el CCE no ven razones para hablar de crisis, por más que en la arena política se insista en lo contrario.

El registro de Rosana Díaz como aspirante a la candidatura a la gubernatura por la 4T a través del PVEM no necesariamente se lee como una apuesta real por esa posición, sino más bien como parte de un reacomodo político donde el objetivo central estaría en San Lázaro. En el esquema del Partido Verde, además, existe la posibilidad de registrarse a distintas candidaturas dentro del mismo proceso, lo que abre la lectura de que Rosana Díaz estaría buscando asegurar también la ruta hacia una diputación federal.

En el entorno político se recuerda el episodio de la encuesta para la candidatura al Senado, donde Rosana Díaz habría empatado con Andrea Chávez, aunque finalmente la designación se inclinó hacia Chávez tras las negociaciones en la Ciudad de México. Ese antecedente sigue siendo clave para entender el movimiento actual.

Bajo esa lectura, su registro rumbo a la gubernatura abre otra interpretación posicionarse en la conversación interna y mantener vigencia dentro del tablero político de la 4T, incluso si el destino final no es Palacio de Gobierno.

Otro elemento que se menciona en la grilla es el escenario de género en la definición de candidaturas. El acomodo interno podría generar tensiones entre ella y Andrea Chávez, abriendo un nuevo frente de disputa dentro del propio bloque, un escenario que en los hechos suena bastante disparatado.

Sin embargo, en el trasfondo de todos estos movimientos, cada vez toma más fuerza la lectura de que el verdadero puntero en la definición final de la candidatura en Morena sería Cruz Pérez Cuéllar.


Sin duda, las autoridades electorales deberán poner un freno a la promoción de diversos aspirantes, ya que pendones, bardas y, sobre todo, espectaculares han terminado por “adornar” distintos puntos de la ciudad.

Llama la atención que estos espectaculares, cuyo costo ronda aproximadamente los 20 mil pesos por pieza, aparecen pagados por un medio de comunicación. La más reciente aparición de este tipo de promoción es para Manque Granados, diputada federal, y en entrevista con Chihuahua en Directo se le cuestionó quién pagaba esos espectaculares, a lo que respondió que era el medio de comunicación que aparece en el propio espectacular.

A partir de ahí, en la grilla política comenzaron a circular lecturas irónicas sobre la existencia de medios “muy generosos”, como el que entrevistó a Santiago y que, según se comenta, habría colocado carteleras por toda la ciudad.

También se habla de otros medios más “humildes”, donde se mencionan los casos de Rafa, Manque, el Cabrito y Daniela Álvarez, aunque sin el mismo despliegue de promoción.

En contraste, dentro de esos mismos comentarios se apunta que los medios “más pudientes” serían el de Loya y el de Santiago, lo que ha alimentado todavía más el debate sobre el papel que están jugando algunos espacios de comunicación en la promoción indirecta de figuras políticas.

Más allá de las formas, el punto de fondo es la necesidad de revisar este tipo de mecanismos de promoción personal que, bajo el argumento de difusión mediática, terminan funcionando como propaganda política encubierta.


En medio de la etapa cada vez más álgida que vive el PAN en la capital para definir quién será su candidato a la alcaldía, distintos actores dentro del propio aparato público han comenzado a tomar postura y sumarse a los diferentes grupos en competencia.

Antier se observó a Fernanda Martínez, directora del Ichijuv, apoyando abiertamente a Santiago de la Peña y sumándose a la dinámica de señalamientos y descalificaciones contra César Jáuregui. Y ahora, en ese mismo contexto de reacomodos, Juan Blanco Zaldívar se integra a la convocatoria con el propio Jáuregui.

El movimiento no pasa desapercibido porque evidencia cómo la disputa interna no se está quedando en los cuadros políticos tradicionales, sino que ya permea hacia funcionarios que comienzan a alinearse con distintos proyectos rumbo a la definición de la candidatura.

En este escenario, la competencia por la alcaldía no solo se juega entre aspirantes, sino también en la construcción de respaldos dentro de estructuras gubernamentales que cada vez participan de forma más abierta en el proceso interno.

Sin duda ahora los directores de gobierno ya se salieron del guacal, ya que no temen consecuencias y tampoco parece que hay alguien que les ponga orden.