Jáuregui aventaja en el PAN y Morena sigue sin encontrar un perfil competitivo en la alcaldía de Chihuahua

Jáuregui aventaja en el PAN y Morena sigue sin encontrar un perfil competitivo en la alcaldía de Chihuahua

El pleito a puño limpio de Daniela Álvarez contra el IMSS choca con las carencias de MediChihuahua

Chihuahua quedó fuera de los nuevos hospitales del IMSS y el pleito político vuelve a pasar factura

El CCE pone el ejemplo y exige acuerdos para destrabar el Hospital del IMSS

El PAN se deslinda de espectaculares de sus aspirantes, pero la polémica sigue

Haber ganado elecciones será un factor clave para las candidaturas del PAN


La más reciente encuesta de Rubrum volvió a colocar a César Jáuregui como el perfil mejor posicionado dentro de las preferencias internas del PAN en Chihuahua capital. El panista registra 30.7%, seguido por Manque Granados con 24.0%; Santiago de la Peña con 18.7%; Rafa Loera con 14.3%; Alan Falomir con 5% y Jorge Soto con 3%.

Las versiones sobre una reconciliación entre César Jáuregui y la gobernadora Maru Campos Galván terminaron por cambiar su posición dentro del PAN. Hoy vuelve a aparecer como uno de los perfiles con mayor fuerza y retoma el cauce institucional dentro del grupo gobernante.

Porque en política las encuestas no ponen nombres en las boletas, pero sí mandan señales sobre quién está ganando terreno.

Mientras tanto, Morena sigue sin despegar en Chihuahua capital. La encuesta coloca al PAN con el 55.1% de las preferencias, por 28.2% de Morena; PRI con 5.4%; Movimiento Ciudadano con 2.2%; Partido Verde con 1.3%, mientras que el 7.8% aún no define su voto.

La apuesta morenista la encabeza Brenda Ríos, quien aparece como el perfil mejor posicionado dentro del partido con el 40% de las preferencias internas. Sin embargo, junto a ella siguen apareciendo perfiles que son vistos como refritos o personajes reciclados, que ya participaron en elecciones anteriores y no lograron ganar. Esa falta de renovación sigue siendo uno de los principales retos de Morena en la capital.

En el PRI también hubo movimiento. Fermín Ordóñez aparece ahora como el perfil mejor posicionado, desplazando de la conversación a nombres que anteriormente encabezaban las menciones, como Alejandro Domínguez y José Luis Villalobos.


El reclamo de la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, contra el Instituto Mexicano del Seguro Social por la falta de un segundo hospital en Chihuahua capital abrió una discusión sobre la atención médica en el estado, pero también sobre la capacidad de gestión para lograr que ese proyecto se concrete.

Daniela Álvarez planteó un enfrentamiento “a puño limpio” con Zoé Robledo, director general del IMSS, como una forma de exigir respuestas por la falta de infraestructura hospitalaria. La necesidad de un segundo hospital del IMSS es una demanda real; sin embargo, para que el proyecto avance no basta con la confrontación política, sino con gestión y acuerdos.

Y ese es precisamente uno de los problemas. El puente de gestión entre el Gobierno del Estado y la Federación se encuentra prácticamente roto por la confrontación política que existe entre ambas partes. Sin diálogo difícilmente podrán destrabarse proyectos de esta magnitud.

Mientras Acción Nacional exige al Gobierno Federal mayor capacidad de atención por parte del IMSS, MediChihuahua, el programa de salud del Gobierno Estatal, también enfrenta cuestionamientos por parte de la población.

MediChihuahua está integrado en alrededor de un 70% por aportaciones federales y, aun así, ciudadanos han señalado desabasto de medicamentos, falta de insumos, la ausencia de un tomógrafo y otras carencias que siguen presentes en la atención médica.

Ahí aparece el tema de la congruencia. Si se exige al Gobierno Federal fortalecer al IMSS, también corresponde al Gobierno del Estado realizar mayores aportaciones y fortalecer MediChihuahua para atender las deficiencias que hoy siguen señalando los propios usuarios.

El segundo hospital del IMSS no llegará por declaraciones ni por retos políticos. Llegará cuando exista la capacidad de gestionar recursos, construir acuerdos y restablecer el diálogo entre el Gobierno del Estado y la Federación. Ese puente hoy está roto y, mientras siga así, Chihuahua difícilmente verá concretarse proyectos de esta magnitud.

El Gobierno de la República presentó el martes su plan de inversión en infraestructura de salud, el cual contempla la construcción de 21 nuevos hospitales del IMSS en el país.

Sin embargo, Chihuahua no apareció dentro de los proyectos anunciados.

La exclusión vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que ha acompañado la discusión durante las últimas semanas: ¿qué está fallando para que un estado que reclama un nuevo hospital del IMSS no forme parte de las prioridades de inversión federal?

El tema cobra mayor relevancia porque, mientras en Chihuahua continúa la confrontación política por el hospital del IMSS, en otras entidades los proyectos siguen avanzando.

Al final, quienes terminan pagando las consecuencias son los derechohabientes que continúan esperando una mayor capacidad hospitalaria.

La ausencia de Chihuahua en este paquete de inversión también revive el debate sobre la gestión entre el Gobierno del Estado y la Federación.

Más allá de los señalamientos entre ambas partes, los resultados son los que terminan pesando y, en esta ocasión, Chihuahua volvió a quedarse fuera de un proyecto nacional de infraestructura hospitalaria.

Más allá de repartir culpas, el hecho es que la falta de acuerdos terminó afectando a Chihuahua. Mientras el pleito político continúa, el nuevo hospital del IMSS sigue sin aparecer en los planes de inversión del Gobierno Federal.



Mientras la confrontación entre el PAN y el IMSS sigue escalando, el Consejo Coordinador Empresarial de Chihuahua planteó una ruta distinta: dejar las diferencias políticas y construir acuerdos para hacer realidad el nuevo Hospital del IMSS.

El organismo recordó que Chihuahua aporta más de 25 mil millones de pesos al año al IMSS mediante cuotas obrero-patronales, de los cuales cerca de 11 mil millones corresponden a la ciudad de Chihuahua. Bajo esa lógica, sostuvo que esa aportación debe reflejarse en más infraestructura hospitalaria y mejores servicios médicos.

El CCE respaldó la viabilidad del terreno propuesto para el hospital y señaló que, si existen observaciones por parte de Protección Civil Estatal, corresponde al Gobierno del Estado atenderlas para evitar que el proyecto siga retrasándose.

También fue claro al señalar que, si el IMSS considera que el terreno no reúne las condiciones necesarias, debe solicitarlo formalmente y corresponderá al Estado y al Municipio entregar uno que sí las cumpla.

Además, hizo un llamado para que las gestiones se realicen en las mesas de trabajo y en las oficinas, no en los medios de comunicación. En otras palabras, pidió acuerdos y no confrontaciones.

El posicionamiento del sector empresarial vuelve a poner sobre la mesa el problema de fondo: para que el Hospital del IMSS se construya se necesita gestión. Los empresarios, que son quienes realizan las aportaciones al Instituto junto con los trabajadores, terminaron enviando un mensaje que hoy no han logrado construir los actores políticos: ponerse de acuerdo.


El uso de espectaculares y bardas por parte de aspirantes políticos continúa sin que exista una autoridad que ponga orden. Mientras distintos perfiles aparecen promoviendo su imagen, sigue sin conocerse quién paga esos espacios, bajo qué esquema se contratan y cómo se fiscalizan.

En el caso del PAN, varios de sus aspirantes han sostenido que los espectaculares son contratados por medios de comunicación y no por ellos. Sin embargo, esa explicación sigue generando dudas, porque los medios de comunicación se sostienen mediante contratos de publicidad y convenios comerciales, no promoviendo aspiraciones políticas.

Actualmente el PAN concentra la mayor parte de los cuestionamientos por la cantidad de espectaculares y bardas donde aparecen sus perfiles, aunque el fenómeno no sea exclusivo de ese partido.

Lo preocupante es la ausencia de las autoridades electorales. Son ellas las que deberían iniciar investigaciones, recibir denuncias, garantizar transparencia y dejar claro si existe o no una violación a la legislación electoral.

En lugar de eso, el tema parece haberse normalizado. Incluso ha llegado al Congreso del Estado sin que exista una definición sobre los vacíos legales o las reformas que pudieran ser necesarias para evitar este tipo de promoción anticipada.

La pregunta sigue abierta: ¿la legislación tiene un hueco que permite estas prácticas o simplemente nadie quiere aplicar la ley?


Dentro del PAN comenzó a perfilarse uno de los criterios que podría pesar al momento de definir candidaturas: haber ganado una elección.

El planteamiento pone bajo presión a varios aspirantes que buscan dar el salto a un cargo de elección popular sin haber pasado antes por las urnas o sin haber obtenido un triunfo electoral. Una cosa es haber sido operador político, coordinador de campaña o formar parte de un equipo; otra muy distinta es haber pedido el voto y haber recibido el respaldo ciudadano.

El criterio resulta congruente desde la lógica electoral. Quien ya ganó una elección llega con experiencia, conocimiento del territorio y una legitimidad que difícilmente puede igualar un perfil que nunca ha competido.

Si ese criterio termina consolidándose dentro del PAN, varios aspirantes tendrán que replantear sus expectativas, porque el haber ganado una elección podría convertirse en uno de los principales filtros para acceder a una candidatura.