– El plan B de Fermín Ordóñez ya tiene nombre, aunque la alianza con el PAN todavía no
– Mientras en Guanajuato el PAN ya define reglas, en Chihuahua Daniela Álvarez sigue “esperando al CEN”
– Desbandada en el PAN: la gobernadora se siente traicionada, pero la historia no empieza con ella
– Periodistas de Chihuahua capital se organizan para discutir la Ley de Audiencias
En rueda de prensa, Fermín Ordóñez, líder estatal del MT, dejó ver el mapa completo del PRI rumbo a la alcaldía de Chihuahua: si la alianza con el PAN se concreta, Alex Domínguez encabezaría esa candidatura; si no hay acuerdo, sería el propio Ordóñez quien buscaría abanderar al tricolor. Dicho así, en la misma conferencia, deja claro que el partido ya tiene ambos escenarios calculados, alianza o se va Fermín en vuelo solo.
El dato que llama la atención es otro: con la reforma electoral vigente, quien pierde la contienda por una presidencia municipal queda automáticamente como primera posición en la lista de regidores. Es decir, Alejandro Domínguez no arriesga nada si compite y pierde. Entonces, ¿por qué la ruta que se plantea es que sea Ordóñez quien vaya por la alcaldía en caso de no haber alianza, y no el propio Domínguez, que ya tendría asegurado un lugar de regidor incluso perdiendo? ¿Le hace el feo a la regiduría, o busca amarrar la reelección como plan B..?
Ahí es donde el nombre de Fermín cobra otro sentido. No es un operador cualquiera: fue precisamente quien operó la diputación federal por el distrito octavo para Alex hace dos años, ganándole a Marco Quezada pese a que este último tenía recursos y padrinos para el día “D”. ¿O acaso se habrá guardado el cambio? Sea como sea, Quezada no aprovechó esa posición y momento y Ordóñez sí supo como operarla.
Con ese antecedente, la oferta de que Ordóñez sea la carta del PRI si no hay alianza no suena a plan de contingencia, sino a pago pendiente por un trabajo ya hecho.
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En Guanajuato, el PAN avanza con fechas concretas: 44 aspirantes registrados en el programa “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad”, firmas de militancia y ciudadanía en proceso de validación, y una fecha límite ya fijada, el 30 de agosto, para saber quién pasa a la siguiente etapa. No es todavía la definición de candidaturas para 2027, pero sí el filtro que alimentará esas decisiones, con reglas conocidas desde julio y ajustes públicos sobre la marcha.
En Chihuahua, mientras tanto, la presidenta estatal Daniela Álvarez sigue sin soltar convocatoria ni método para la candidatura a la alcaldía capitalina, y cuando se le pregunta, la respuesta se repite: es el CEN nacional el que no resuelve. El contraste incomoda, porque Guanajuato -Estado históricamente panista, con estructura y disciplina de partido comparable a la de Chihuahua- sí tiene margen de operación local, mientras aquí la definición sigue atorada en la dirigencia nacional, según la propia narrativa de Álvarez.
Ahí es donde vale la pena preguntarse si el freno es realmente del CEN o si conviene que lo sea. Muchos de los aspirantes ya piden reglas claras, y ninguno tiene ventaja pública definitiva, así que cada semana sin convocatoria es una semana más para que alguien termine de acomodar el terreno sin que el resto pueda reclamar dedazo. ¿Realmente es el CEN quien detiene el proceso, o es Daniela Álvarez comprando tiempo para alguien?
Por lo pronto, Álvarez ya anunció que esta semana llegará un delegado del CEN a platicar con los aspirantes, y el sábado se reunirá el Consejo Político Estatal. Habrá que ver si con eso logran darle un poco de “paciflorina” a esos que ya piden suelo parejo.
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Maru Campos ha salido en distintas entrevistas a decir que se siente traicionada, que ha sido el reto más grande de su administración y que, en sus palabras, “los hombres traicionan más”. La Presidenta del PAN, Daniela Álvarez ya pidió lealtad expresa hacia la gobernadora. El diagnóstico que ya habíamos apuntado ayer se confirma: es el síndrome del quinto año, esa etapa en la que el gobernante deja de ser el centro del poder y el equipo empieza a mirar hacia quien viene, no hacia quien se va
Y esto apenas comienza. En cuanto comiencen a soltarse nombres de candidatos, tanto del lado panista como del morenista, las deslealtades no van a disminuir, van a multiplicarse. Cada aspirante que se destape obliga a operadores, funcionarios y estructuras enteras a decidir de qué lado quedarse, y esa decisión rara vez coincide con la lealtad que hoy se exige desde Palacio.
Pero conviene la pregunta en espejo: el propio equipo que hizo ganar a Maru Campos hace cinco años, ¿operó de forma muy distinta? ¿Podría decir Javier Corral que sus operadores panistas no hicieron exactamente lo mismo cuando las circunstancias y ellos mismos terminaron por convertir a Campos en la elegida? Y porque ahí está el otro lado de la historia: cientos de panistas que aun se sienten traicionados al ver a antiguos contrincantes políticos ocupar los cargos más importantes de la administración estatal, ¿o acaso no había suficientes cuadros azules con “meritocracia” para esos puestos?
La traición, vista así, no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de este quinto año: es el mismo mecanismo que en su momento llevó a la Gobernadora al poder, ahora operando en su contra. Lo que falta por ver es si la actual gobernadora logra contener la desbandada, o si termina repitiendo, en sentido inverso, la misma historia que la llevó a Palacio.
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Periodistas de la ciudad de Chihuahua invitan a colegas del gremio para reunirse el próximo lunes 17, a las 9:00 a.m. en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. La idea es sentarse a analizar, discutir y debatir entre pares el alcance de la Ley de Audiencias, en un momento en que el tema ya genera inquietud sobre qué tanto puede afectar el ejercicio periodístico en el Estado.
La convocatoria surge en medio de la discusión nacional sobre la reforma en materia de telecomunicaciones, que algunos ya han bautizado como Ley de Censura o Ley Mordaza, por la posibilidad de que una comisión dependiente del Ejecutivo Federal termine decidiendo qué información se considera válida y cuál no. En Chihuahua, el gremio busca adelantarse a ese debate antes de que la legislación esté consumada, y hacerlo desde un espacio de diálogo abierto, no de confrontación política.
Habrá que ver cuántos colegas responden al llamado y qué postura conjunta sale de esta primera reunión.
