¿Hugo Gutiérrez está siendo sincero o discreto ante desconocimiento de reuniones sobre los enroques?
Ariadna Montiel confirma que sí hubo dedazo para designar a Andrea
¿Está forzado el inicio de la Poniente 5 en esta administración?
Se desconocen registros para los distritos 6 y 8 de la capital
Resulta extraño que Hugo Gutiérrez haya declarado que no ha habido reuniones sobre los enroques en el Gobierno del Estado.
El secretario de Educación, cuyo nombre es el que más suena para ocupar la Secretaría General de Gobierno, aseguró que no ha sido convocado para revisar los trabajos previos a estos movimientos.
La cuestión es si Hugo está siendo discreto y optó por la institucionalidad para no confirmar nada, o si realmente está diciendo la verdad y todavía no hay reuniones encaminadas a preparar su eventual llegada a la Secretaría General.
De concretarse el relevo, recibiría en sus manos una de las áreas más sensibles e importantes del aparato estatal.
Esto plantea otra interrogante: ¿le avisarán de último momento que debe hacerse cargo de la Secretaría General de Gobierno?
A juzgar por sus propias declaraciones, tal parece que el movimiento se estaría gestionando sin preparación previa.
Sin embargo, ante la inminente salida de Santiago de la Peña para buscar la candidatura del PAN a la alcaldía, debiera existir un trabajo preparatorio sólido para que quien asuma el cargo conozca a fondo las áreas, la agenda y la operación de una dependencia de tal relevancia.
La propia gobernadora lo detalló ante una pregunta de Chihuahua en Directo: debido a su perfil humanista, varios integrantes de su gabinete dejarán sus posiciones actuales para contender por una candidatura. Es decir, los ajustes en el equipo de gobierno no son un tema imprevisto.
Por ello, en el caso de Hugo Gutiérrez Dávila —de confirmarse como el relevo de Santiago de la Peña—, sus declaraciones dejan abierta la duda sobre si está recibiendo la instrucción adecuada para preparar la entrega-recepción, o si simplemente le soltarán la responsabilidad de último minuto.
Por lo pronto, el enigma persiste: que el funcionario más perfilado para ocupar la Secretaría General afirme no haber sido convocado a reunión alguna deja la duda en el aire. ¿Discreción, institucionalidad o simple honestidad?
Después de todo, sí hubo una decisión directa de la dirigencia nacional para designar a Andrea Chávez como coordinadora municipal de Morena en Ciudad Juárez, y la propia Ariadna Montiel prácticamente confirmó cómo se cocinó ese acuerdo.
Ariadna Montiel explicó en su rueda de prensa semanal que la Comisión Nacional de Elecciones tomó la determinación porque —según dijo— la convocatoria y los estatutos lo permiten cuando existen elementos para ello.
¿Cuáles fueron esos elementos? La encuesta, los números y la estrategia política del Comité Nacional.
Pero aquí radica lo interesante: hablar de mediciones, cifras, estrategia y comisiones suena muy institucional, aunque en los hechos sea una forma elegante de disfrazar el dedazo.
La misma Ariadna Montiel reconoció que habló con Andrea desde el viernes, que Citlalli Hernández ya había dialogado con ella y que el domingo se reunió la comisión para concretar la decisión.
Ese mismo día le entregaron el nombramiento y el lunes se hizo público.
Entonces, sí existieron números, encuestas y comisiones. Sin embargo, cabe preguntarse para qué utilizar todos esos elementos como justificación si la decisión ya se estaba perfilando directamente con Andrea Chávez días antes de anunciarse.
En ello radica la paradoja. Morena sostendrá que no fue una decisión arbitraria porque hubo cifras y estrategia de por medio, pero si la propia dirigencia admite que desde el viernes ya negociaba directamente con la senadora y el domingo se formalizó el nombramiento, el resultado es una imposición desde arriba explicada con tecnicismos.
Así, Ariadna Montiel, intencionalmente o no, terminó exponiendo la mecánica del dedazo: le añadió encuestas, números y estrategia política, una forma más sutil de admitir que la dirigencia nacional decidió, de origen, que Andrea Chávez fuera la coordinadora municipal en Juárez.
La Poniente 5 arrancaría con una inversión mucho menor a la que originalmente se había planteado. De los 300 millones de pesos contemplados inicialmente, ahora se aprobó una inversión de 150 millones, de manera bipartita, con 75 millones de pesos por parte del Municipio y otros 75 millones por parte del Estado.
El cambio no es menor. Inicialmente se contemplaban 150 millones de pesos del Municipio y 150 millones del Estado, por lo que el Ayuntamiento buscó contratar un crédito por 150 millones de pesos que debía ser aprobado por el Congreso del Estado. Sin embargo, la propuesta encontró el rechazo de la oposición, particularmente de Morena.
El asunto se quedó entre dimes y diretes y así pasó el verano.
Ahora, ya en pleno otoño, el Cabildo aprobó reducir la inversión para iniciar con esta obra y que el Municipio aporte sus 75 millones de pesos con recursos propios, sin recurrir a la contratación del crédito que se había planteado ante el Congreso del Estado.
Y es precisamente aquí donde surge la duda. Si ya no se requiere pasar por el Congreso para contratar ese crédito y el Municipio puede poner directamente una parte de los recursos para arrancar la obra, ¿qué tanto existe el compromiso de que la Poniente 5 tenga que comenzar precisamente en esta administración?
El proyecto contempla iniciar en la zona cercana a La Cantera, y alrededor de este primer tramo existe la pregunta sobre si hay compromisos que deben cumplirse para que la obra pueda arrancar, particularmente con algunos empresarios o propietarios de terrenos ubicados en esa área.
Es decir, el cambio en el monto de inversión y en la manera de financiar el arranque de la obra vuelve a poner sobre la mesa esa pregunta. Si originalmente se requerían 300 millones y ahora se puede comenzar con 150 millones, ¿por qué resulta necesario que el proyecto arranque precisamente en este momento y en ese tramo?
A esto se suman los cuestionamientos ambientales que han externado organizaciones y asociaciones, que han señalado el impacto que tendría la obra en zonas naturales por donde está proyectado el corredor. Aunque el proyecto se reduzca, el componente ambiental también sigue formando parte de la discusión pública.
Por eso, más allá de los 75 millones del Municipio y los 75 millones del Estado, la pregunta de fondo es si existe algún grado de compromiso para que la Poniente 5 arranque durante esta administración y si eso tiene relación con los terrenos por donde comenzaría el proyecto.
Mientras en Ciudad Juárez ya se han conocido múltiples registros de quienes buscan una candidatura de Morena a una diputación federal, en Chihuahua capital todavía no se sabe quiénes se inscribieron para competir por los distritos federales 6 y 8.
La incógnita permanece porque los perfiles que podrían buscar una de estas dos diputaciones no han revelado si participaron en el proceso. La caballada, o mejor dicho, las y los suspirantes de Morena en la capital, se han mantenido sin confirmar sus movimientos.
Ayer, por ejemplo, se le preguntó al regidor Hugo González si se había registrado para alguno de estos dos distritos y simplemente respondió que no, que “no lo había hecho y que estaba esperando”.
Y ahí queda otra incógnita sobre Hugo González. Podría buscar una diputación local o incluso no se sabe si terminaría registrándose para la alcaldía de Chihuahua.
También están perfiles como Miguel Riggs, de quien igualmente queda la duda de si pudo haberse registrado para una diputación federal.
En el caso de Brenda Ríos, también negó haberse registrado para alguno de los distritos federales y señaló que mantiene su aspiración rumbo a la alcaldía de Chihuahua.
Mientras en Juárez los registros ya comenzaron a poner nombres sobre la mesa, aquí en la capital todavía hay más preguntas que respuestas sobre quiénes decidieron buscar una candidatura federal y quiénes están esperando para definir su siguiente movimiento.
