CTU hace explotar Fraccionamiento Sivana

CTU hace explotar Fraccionamiento Sivana

Bonilla dejó al Municipio sin liquidez

¿Los aspirantes del PAN prefieren hundirse en sus aspiraciones?

Morena ya le cuenta ocho años a Loya

Del reclamo en redes al CDM del PAN


Sin que se hayan aclarado los permisos para realizar las maniobras, la desarrolladora inmobiliaria CTU, de la poderosa e intocable familia Elías, realiza detonaciones en el fraccionamiento Sivana y pide a propietarios y encargados de obra desalojar la zona por cuestiones de seguridad.

La información recibida por Chihuahua en Directo incluye avisos que establecen voladuras los martes y jueves de octubre, a las 14:00 horas, por lo que los residentes deben salir antes de las 13:40. La pregunta es quién autorizó los trabajos y qué garantías tienen los vecinos de que sus viviendas no sufrirán daños.

El uso de explosivos para urbanizar terrenos no es nuevo. En 2025 hubo reclamos por las detonaciones relacionadas con Siena Residencial, en la Zona Reliz, mientras que en 2020 el Municipio informó que había negado un permiso para utilizar explosivos en una obra denunciada por vecinos de Rincón de las Lomas y Lomas del Valle. El argumento de las desarrolladoras es que las voladuras permiten acondicionar terrenos de manera más económica y eficiente que con maquinaria pesada.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Chihuahua continúa aprobando modificaciones y proyectos de desarrollo urbano, mientras en sectores como Reliz los vecinos reclaman agua, mejores vialidades, transporte público e infraestructura suficiente para atender el crecimiento habitacional.

Ahí está la controversia: se autoriza construir más vivienda, pero ¿quién garantiza que también habrá servicios básicos para atender a sus habitantes? A las constructoras les corresponde explicar cómo realizan sus trabajos y cumplir las condiciones de seguridad. Al Ayuntamiento le toca justificar sus decisiones, vigilar que se respeten los permisos y asegurarse de que la expansión urbana no rebase la capacidad de los servicios.

Por lo pronto, CTU debe aclarar los permisos para las detonaciones en Sivana y las autoridades informar qué supervisión realizan.


Donde las finanzas no pintan nada favorables es en el Municipio de Chihuahua. Los señalamientos apuntan a problemas de flujo para cubrir compromisos de corto y mediano plazo, adeudos con proveedores y recortes a gastos que ya estaban presupuestados para terminar el año.

Y con Bonilla enfocado en su proyecto político, queda la sospecha de si habrá tomado su botín antes de dejar el cargo para financiar su siguiente aventura política, mientras el Ayuntamiento se queda sin liquidez.

En medio de ese panorama, René Chavira tendrá la tarea de hacerse cargo de las finanzas municipales. Al político con disfraz de tecnócrata le tocará ir tapando cada agujero financiero en el corto, pero controvertido periodo que tendrá al frente. La gran incógnita es si encontrará recursos suficientes para mantener la operación del Ayuntamiento y cumplir con los compromisos pendientes.

También queda por saber en qué se utilizaron los recursos y qué llevó al Municipio a esta situación. Si hay problemas para pagar a proveedores y cubrir gastos ya programados, habrá que explicar cómo se administró el dinero y qué margen de maniobra le queda a quien ahora estará al frente del Ayuntamiento.

Y a Chavira no solo le tocará lidiar con las dificultades financieras. También tendrá bajo su responsabilidad la operación de la estructura del Ayuntamiento para movilizarla el día de la elección de 2027. Ese será uno de sus encargos más delicados, porque mantener activa una estructura de ese tamaño requiere recursos, coordinación y capacidad de operación. Si las arcas municipales están comprometidas, la pregunta es inevitable: ¿de dónde saldrá el dinero para sostener esa maquinaria?


Tal parece que la mayoría de los aspirantes del PAN a la alcaldía de Chihuahua prefiere mantener sus aspiraciones hasta el final, aunque eso implique hundirse en una contienda cuyo desenlace parece estar decidido desde Palacio de Gobierno. Las declaraciones más recientes de Carlos Olson, Alan Falomir y Jorge Soto dejan ver una postura que, bajo el discurso de la unidad, intenta sostener la imagen de que la candidatura sigue en disputa, cuando la eventual designación de Santiago de la Peña parece estar más que cantada desde hace varias semanas.

La disciplina que se les está exigiendo se disfraza de unidad. Tal vez esa sea precisamente la máscara que utilizan, o que les han impuesto, para simular que todos siguen en la búsqueda de la candidatura. La instrucción parece ser mantener viva la aspiración en el discurso, aunque por debajo de la mesa las cosas ya estén definidas. Así, todos conservan las formas y el partido puede proyectar una contienda interna que todavía parece abierta, aunque las señales apunten en otra dirección.

En el caso de César Jáuregui, se sabe de negociaciones para ofrecerle una candidatura a diputado federal por un distrito considerado fácil, e incluso la posibilidad de llegar por la vía plurinominal. Sin embargo, también habría rechazado esas opciones. Si no acepta esas alternativas, queda claro que no está dispuesto a cambiar su aspiración por otro cargo mientras siga en juego la alcaldía.

La cuestión es si los demás aspirantes están en la misma posición o si, en realidad, ya asumieron que la candidatura será para Santiago y únicamente siguen el guion de la unidad. Porque una cosa es competir de verdad por un espacio y otra mantener la simulación para que la designación no parezca un dedazo.

Por ahora, la disciplina obliga a cuidar las formas, pero no necesariamente elimina las inconformidades. Los aspirantes siguen hablando de sus posibilidades, mientras la decisión que se perfila desde Palacio parece reducir cada vez más el margen para los demás. Y así, en lugar de abandonar sus aspiraciones, podrían terminar hundiéndose en ellas, aferrados a una candidatura que quizá nunca estuvo realmente al alcance.


Morena ya le puso ocho años a Gilberto Loya antes de que siquiera exista la Fiscalía autónoma. La diputada María Antonieta Pérez Reyes subió a tribuna para cuestionar su llegada a la Fiscalía General del Estado y utilizar su trayectoria al frente de la Secretaría de Seguridad Pública como argumento contra su nombramiento, pero también se adelantó a un escenario que todavía no se concreta.

Loya es actualmente encargado del despacho, no fiscal autónomo ni titular designado por un periodo de ocho años. Para llegar a ese escenario primero tendría que aprobarse en el Pleno la reforma que daría autonomía a la Fiscalía, con mayoría calificada. Después tendría que seguirse el procedimiento de designación previsto en ese nuevo modelo, incluida la selección mediante una terna.

La iniciativa de Fiscalía autónoma ya avanzó en comisión, pero todavía necesita la aprobación del Pleno. Es decir, Morena cuestiona un posible nombramiento de ocho años cuando el cambio legal que lo haría posible aún no se concreta.

Nadie descarta que ese escenario pueda darse ni que el nombramiento provisional de Loya genere ruido político. Pero una cosa es cuestionar sus antecedentes y exigir resultados, y otra comenzar a combatir una designación definitiva que todavía no existe. Morena parece adelantarse a los hechos y discutir escenarios futuros como si ya fueran una decisión tomada.


Tiempos traen tiempos y el posible dedazo a favor de Santiago de la Peña ya comenzó a generar inconformidad entre militantes del PAN. Decenas de panistas han hecho llegar al Comité Directivo Municipal su rechazo a una eventual designación y exigen que la candidatura a la alcaldía de Chihuahua se defina mediante una elección abierta o una consulta a la militancia.

En los reclamos también le recuerdan a Maru Campos cómo llegó al poder y le hacen ver la contradicción de repetir una práctica que el panismo cuestionó cuando Javier Corral pretendía imponer a Madero. En aquel momento, los panistas respaldaron la exigencia de abrir la decisión a la militancia. Ahora son ellos quienes piden lo mismo, ante la posibilidad de que Palacio de Gobierno incline la balanza a favor de Santiago.

Las próximas semanas serán decisivas para el PAN. Aunque lo que está en juego directamente es la candidatura a la alcaldía de Chihuahua, la definición tendrá consecuencias que van más allá de la capital. El partido necesita resolver si mantendrá una competencia interna real o si terminará imponiendo una decisión que deje inconformes a quienes también buscan la candidatura.

Chihuahua puede convertirse en el epicentro de la unidad panista en el estado, pero esa unidad no se construye solamente con llamados a cerrar filas. Si la militancia siente que la decisión ya está tomada, el reclamo puede crecer y alcanzar a otros municipios. La pregunta es si el PAN escuchará a sus bases o si terminará exigiéndoles disciplina después de cerrarles la puerta a una elección abierta.