Alfredo Chávez inicia precampaña adelantada rumbo a la alcaldía; surgen dudas sobre recursos y estabilidad
El diputado local Alfredo Chávez habría iniciado una estrategia de promoción personal rumbo a la candidatura a la presidencia municipal de Chihuahua, en lo que diversos actores políticos consideran una precampaña disfrazada.
Mientras otros aspirantes del PAN, como Rafael Loera y Alan Falomir, apenas comienzan con actividades de difusión, el equipo de Chávez se adelantó con espectaculares y reparto de propaganda, asegurando que “la señora ya le dijo que él es el bueno porque Jáuregui se va a caer”, en referencia a César Jáuregui Moreno, actual fiscal general y considerado otro posible contendiente.
Sin embargo, esta versión interna no fortalece su posición frente al electorado.
Por el contrario, ha despertado cuestionamientos sobre el origen de los recursos utilizados en su promoción, y si puede acreditar —con facturas o transferencias— que se trata de gastos financiados con fondos propios.
En el Congreso del Estado, Chávez se ha distinguido más por su habilidad política interna que por su trabajo legislativo. Versiones cercanas al recinto señalan que ha inflado la nómina con al menos 70 asesores o “aviadores”, lo que ha levantado sospechas sobre el uso de esos recursos para mantener estructuras personales.
A su carrera política se suman antecedentes de excesos y viajes polémicos, además de intentos por mejorar su imagen a través de encuestadoras contratadas.
Sin embargo, en su propio distrito, pocos ciudadanos identifican logros tangibles de su labor como diputado.
Fuentes cercanas también señalan que, tras su divorcio, Chávez ha mostrado un comportamiento inestable, lo que ha encendido alertas dentro del partido sobre su capacidad emocional para enfrentar una campaña intensa y con alta exposición mediática.
En conclusión, el legislador panista enfrenta un panorama complicado: cuestionamientos sobre el origen de sus recursos, señalamientos sobre su gestión interna y dudas sobre su perfil personal para asumir una responsabilidad mayor.
En un entorno político exigente, Chihuahua requiere más que protagonismo y bravura; necesita perfiles con experiencia, estabilidad y compromiso real con la ciudadanía.
