CANACO: Entre el colapso financiero y la urgencia de una Auditoría
La Cámara Nacional de Comercio (CANACO) de Chihuahua enfrenta una de las crisis más profundas de su historia. Lo que alguna vez fue una institución con finanzas sanas y un saldo de casi cuatro millones de pesos, hoy se encuentra al borde de la bancarrota, sumida en deudas y con fuertes cuestionamientos internos. Ante este panorama, varios consejeros han decidido alzar la voz y exigir cuentas claras, lo que podría derivar en una auditoría a la gestión actual.
El grupo liderado por Edibray Gómez, quien fuera presidente de la CANACO y ahora busca posicionar a Maurilio Ochoa al frente de la cámara, se encuentra en una encrucijada: ¿cómo justificar el desastre financiero que han dejado tras su administración? La respuesta hasta ahora ha sido evasiva, y más que aclaraciones, han ofrecido un respaldo político que no resuelve la situación.
Las Exigencias de los Consejeros
Entre los principales inconformes se encuentra un bloque de consejeros serios y de larga trayectoria, encabezados por la empresaria Macopisa, quienes han solicitado informes detallados sobre la crisis financiera que atraviesa la cámara. Sin embargo, la única respuesta que han recibido es que cuentan con el apoyo de la gobernadora Maru Campos a través de Edibray Gómez, lo que ha generado aún más inquietud sobre la transparencia de los manejos administrativos.
Uno de los señalamientos más graves es la aparente falta de control sobre los recursos de la CANACO. Se cuestiona, por ejemplo, por qué Maurilio Ochoa no paga renta por las oficinas que ocupa dentro de la cámara y por qué los gastos de representación en la Ciudad de México, incluyendo vuelos, hospedajes y otros viáticos, se han financiado con recursos de la institución.
¿Intereses Empresariales o Políticos?
La situación se complica aún más cuando se observa que, en lugar de atender la crisis interna, Edibray Gómez ha estado más ocupado en fortalecer su imagen política. A pesar de los señalamientos en su contra, recientemente solicitó a la gobernadora la posibilidad de ser el candidato del PAN a la presidencia municipal de Chihuahua. Esta actitud ha generado un gran malestar entre los socios de la CANACO, quienes consideran que, antes de buscar un cargo público, debería rendir cuentas claras sobre el manejo de los recursos de la cámara.
El problema de fondo es que la CANACO, en los últimos años, ha pasado de ser una institución dedicada a representar los intereses del comercio organizado a convertirse en un ente utilizado para facturar grandes cantidades de dinero a los gobiernos en turno. En este contexto, la crisis financiera que atraviesa no es solo el resultado de una mala administración, sino de una estrategia donde unos pocos se han beneficiado mientras la cámara se hunde.
Un Futuro Incierto
Lo que se avecina para la CANACO no es alentador. La posibilidad de una auditoría abre la puerta a un cisma interno, donde por primera vez en mucho tiempo un expresidente de la cámara podría enfrentar consecuencias legales por su gestión. La pregunta es si este proceso se llevará a cabo con la independencia necesaria o si, como ha sucedido en otras ocasiones, el respaldo político logrará frenar cualquier intento de justicia.
Lo cierto es que la CANACO necesita una reivindicación urgente. Los socios y trabajadores merecen una administración transparente que vele por sus intereses y no una plataforma para ambiciones personales.
Si la CANACO quiere recuperar su credibilidad, es imprescindible que se realice una auditoría independiente y que los responsables de la debacle financiera rindan cuentas. De lo contrario, la cámara seguirá siendo un botín político y empresarial, alejada de su verdadero propósito.
Los socios tienen la última palabra: o exigen transparencia y un nuevo rumbo, o permiten que la CANACO siga siendo manejada por unos cuantos en su propio beneficio. En este punto crítico, el futuro de la institución está en juego.
