Doce años sin agua en la cabecera de Bocoyna: gobiernos llegan y se van y el problema sigue
Pobladores gastan en pipas para llenar sus tinacos mientras el agua de la presa Situriachi pasa por sus tuberías rumbo a Creel; piden a la JCAS intervenir
Desde hace aproximadamente doce años, la cabecera del municipio de Bocoyna vive con un problema que ningún gobierno ha logrado resolver: la falta de agua. El desabasto se agrava en Bocoyna, la cabecera municipal, pero también persiste en Creel, San Juanito y Sisoguichi.
Las administraciones han cambiado de color, pero no el problema. Primero gobernó Movimiento Ciudadano, con Héctor Edgardo Rochín al frente del Ayuntamiento, y hoy el municipio lleva dos administraciones consecutivas del PAN encabezadas por Macario Hermosillo Pompa, quien se reeligió en 2024. Cada presidente municipal ha llegado con la promesa de darle solución, y los resultados siguen sin verse.
Mientras tanto, las familias absorben el costo. Los habitantes aseguran que deben contratar pipas para llenar sus tinacos, con un precio aproximado de 250 pesos por un tinaco de 600 litros. Con el paso del tiempo, el enojo y la decepción de la población han ido en aumento.
Lo que más cuestionan los pobladores es una contradicción evidente: en San Juanito, también dentro del municipio, se encuentra la presa Situriachi, considerada el embalse más grande de la Sierra Tarahumara y cuya agua es tratada en una potabilizadora con capacidad de 140 litros por segundo. De acuerdo con los habitantes, esa agua recorre las tuberías que pasan por la cabecera municipal con destino a Creel, pero en Bocoyna no se queda nada.
Ante este panorama, pobladores del municipio hacen un exhorto al director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento, Mario Mata Carrasco, para que informe qué está ocurriendo, por qué la cabecera de Bocoyna sigue sin agua pese a estar junto a una de las fuentes de abastecimiento más importantes de la región y qué acciones concretas emprenderá para resolverlo.
Hasta el momento, ni el Ayuntamiento de Bocoyna ni la JCAS han explicado a la población por qué el servicio sigue sin normalizarse.
