¿Dónde están los diputados federales por Morena?
Otro frente abierto, el IMSS y los tratamientos contra el cáncer
Primer síntoma de fricción en designación de Coordinador en Morena
En Morena esperan que el coordinador de Chihuahua salga esta semana
Ya se presentó el proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 y, en las primeras revisiones, Chihuahua no aparece precisamente como uno de los grandes beneficiados en materia de infraestructura.
La oposición ya cuestiona la falta de proyectos federales para el estado y advierte sobre un mayor centralismo en el manejo de los recursos. Y ahí surge una pregunta bastante sencilla, ¿dónde están los diputados federales de Morena y sus aliados para explicar qué viene para Chihuahua?
La lista no es pequeña. Están Daniel Murguía, Maité Vargas, Alejandro Pérez Cuéllar y Armando Cabada, además de Lilia Aguilar y Jesús Roberto “Nono” Corral y Greycy Durán.
Porque mientras desde el estado se habla de una inversión en obra pública superior a los 5 mil millones de pesos este año, con alrededor de 3 mil millones provenientes de crédito de largo plazo y otra parte del incremento temporal al Impuesto Sobre Nómina, desde la Federación no se observa la misma apuesta por infraestructura para Chihuahua.
La pregunta entonces es si la falta de recursos federales está obligando a los estados a buscar sus propias vías de financiamiento para mantener la obra pública, mientras los diputados de la 4T por Chihuahua no terminan de aparecer para explicar qué está contemplando la Federación y defender, en su caso, los recursos que sí estén incluidos.
Otro tema que comienza a generar preguntas tiene que ver con la atención de pacientes del IMSS que requieren tratamientos especializados contra el cáncer.
Desde el sector salud estatal se ha aclarado que los pacientes que ya iniciaron tratamiento después de ser canalizados por el IMSS continuarán con sus sesiones. El problema está en autorizar nuevos tratamientos, debido a que el IMSS no ha liberado el presupuesto ni los tabuladores necesarios.
El argumento es que los tabuladores que maneja el IMSS para este tipo de servicios están por debajo de los costos reales de recuperación y mantenimiento, lo que dificulta encontrar proveedores dispuestos a prestar el servicio.
La autoridad estatal sostiene que mantiene la política de cero rechazo y que nadie será dejado sin atención por una deuda del IMSS.
Pero el asunto deja una pregunta sobre la mesa, ¿existe algún tipo de presión o castigo presupuestal para los estados que decidieron no adherirse al IMSS-Bienestar?
Porque si el problema es presupuestal y de tabuladores, tendría que resolverse por esa vía. Y si detrás existe una diferencia política entre la Federación y los estados que tomaron otra decisión respecto al IMSS-Bienestar, sería todavía más delicado.
El caso de Guerrero ya dejó una primera señal de lo que puede pasar cuando una designación interna no es bien recibida.
Abelina López no se guardó nada después de quedar fuera de la definición y cuestionó la unidad de Morena, al calificar lo ocurrido como “la crónica de una muerte anunciada”.
Más allá del caso particular, hay algo que vale la pena observar. En Morena no necesariamente basta con aparecer bien posicionado en las encuestas para quedarse con una candidatura. También existen filtros y valoraciones políticas que terminan influyendo en las decisiones.
Eso significa que un aspirante puede tener estructura, respaldo o buenos números y aun así no ser quien reciba la designación.
Y ahí está el verdadero riesgo para Morena, porque mientras todos están en competencia resulta relativamente sencillo hablar de unidad. La dificultad aparece cuando solamente uno obtiene el resultado favorable y los demás tienen que decidir qué hacer con sus grupos y estructuras.
Guerrero ya mostró el primer síntoma. Habrá que ver si es un caso aislado o el comienzo de un problema más amplio dentro del partido.
Se espera que esta semana Morena defina quién será su coordinador en Chihuahua, en un proceso en el que permanecen cuatro perfiles, Cruz Pérez Cuéllar, Andrea Chávez, el Capi Arrieta y Martín Chaparro.
La expectativa es que la definición llegue en los próximos días y que, una vez conocido el resultado, se mantenga el llamado a la unidad entre quienes participaron en la contienda interna.
El antecedente de Guerrero ya puso sobre la mesa lo que puede ocurrir cuando una designación no es bien recibida. Abelina López cuestionó la unidad de Morena después de quedar fuera de la definición y calificó lo ocurrido como “la crónica de una muerte anunciada”.
Por eso será importante ver qué sucede aquí. Los cuatro aspirantes tienen intereses y grupos detrás, pero solamente uno será designado. La diferencia estará en cómo reaccionen los otros tres.
Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez han dicho públicamente que respetarán el resultado de la encuesta, les favorezca o no. Ahora habrá que ver si esa postura se mantiene cuando llegue el momento de conocer al ganador.
En Morena esperan que la unidad prevalezca. La prueba real, sin embargo, estará después de la designación, cuando ya no haya cuatro aspirantes, sino una sola persona designada, y los otros tres tengan que demostrar que su palabra de respetar el resultado iba en serio.
