El ascenso de Andy López Beltrán en las preferencias: ¿una señal de sucesión dinástica en la 4T?
Yna reciente encuesta publicada por Latinus, medio conocido por su postura crítica hacia el gobierno de la Cuarta Transformación, revela datos que resultan, cuando menos, llamativos.
Ante la pregunta sobre a quién preferirían los ciudadanos como próximo presidente de la República, el hijo del actual presidente, Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, aparece con un respaldo inicial del 7%.
No obstante, cuando se aclara explícitamente que es hijo de AMLO, su preferencia sube al 16%, colocándolo en empate técnico con Marcelo Ebrard, uno de los perfiles más consolidados del oficialismo.
Este fenómeno no es menor. Habla de una base social que no solo respalda al presidente López Obrador, sino que también estaría dispuesta a continuar con su legado incluso a través de una figura sin cargo público ni exposición política comparable con los actuales actores de Morena.
¿Una sucesión dinástica en puerta?
Llama la atención que el simple hecho de asociar a “Andy” con su padre dobla su intención de voto.
Esto puede interpretarse como una muestra clara del enraizamiento del obradorismo más allá de López Obrador, y del peso simbólico que tiene su figura en la base electoral.
La encuesta no es una medición oficial de Morena ni una fotografía definitiva del escenario 2030, pero sí una señal de alerta o, para algunos, de oportunidad.
¿Estamos viendo los primeros ensayos de una eventual candidatura de Andy López Beltrán?Ebrard sigue vigente, pero…
Marcelo Ebrard mantiene una sólida preferencia del 16%, tanto con o sin la aclaración sobre Andy. Este dato sugiere que el excanciller conserva una base fiel, aunque fragmentada frente a nuevas figuras como Omar García Harfuch y Gerardo Fernández Noroña, quienes comparten el tercer lugar en distintos escenarios.
¿Y el resto?
Omar García Harfuch y Noroña registran entre 11% y 12%, lo que refleja cierto capital político aunque sin lograr despegar. Adán Augusto y Ricardo Monreal apenas aparecen con 2 o 3%, lo cual confirma que sus momentos de mayor proyección han pasado.
¿Qué dice esto de Morena?
La imagen proyecta un Morena que sigue siendo profundamente obradorista, más allá de ideologías o trayectorias.
En un entorno donde el presidente parece decidido a retirarse, es evidente que la narrativa de la sucesión no ha terminado.
Más bien, podría estar tomando un nuevo giro: uno más personal, más simbólico, incluso dinástico.
Y es aquí donde lo publicado por Latinus cobra especial relevancia: si un medio opositor publica estos números, es porque algo se está moviendo. No es un guiño, es una advertencia. O una revelación.
¿Y la oposición?
Si hoy fueran las elecciones, Morena ganaría prácticamente todo. PAN y PRI, incluso unidos, no alcanzan a competir en ninguno de los escenarios proyectados.
Su única esperanza sería una alianza real con Movimiento Ciudadano, partido que hasta ahora ha evitado cualquier tipo de involucramiento con estos dos partidos.
Sin MC, la oposición no compite. Con MC, aún falta ver si les alcanza. Pero lo cierto es que, por ahora, Morena juega solo… y gana.
