El Estado en crisis y la Torre Centinela inoperante
El enfrentamiento registrado este viernes en la carretera a Ojinaga, a la altura de Falomir, es solo la más reciente muestra de una violencia desbordada que sigue sin control en Chihuahua.
Los reportes ciudadanos hablan de una balacera que se prolongó con pausas intermitentes, dejando varios heridos y una comunidad aterrorizada. ¿Y las autoridades?
El secretario general de gobierno, Santiago de la peña, quien está al mando mientras Maru Campos permanece convaleciente tras una cirugía difícil, no ha mostrado liderazgo ante una crisis de seguridad que se agrava día con día.
La gobernadora no solicitó licencia ni informó oficialmente sobre su ausencia, dejando a Chihuahua en un limbo político justo cuando más se necesita un gobierno activo.
Mientras tanto, el proyecto de la Torre Centinela, que prometía revolucionar la seguridad con sus subcentros de vigilancia, no está funcionando como se esperaba.
Apenas el jueves, en el municipio de Coyame, elementos de la policía municipal fueron atacados, y ahora se repite la historia en la misma región, afectando a estos municipios.
En Ojinaga, existe un subcentro de la Torre Centinela, pero su inoperancia quedó en evidencia una vez más.
La administración estatal ha vendido la imagen de un Chihuahua blindado con tecnología, pero la realidad es otra: los enfrentamientos se multiplican, los ciudadanos quedan atrapados en el fuego cruzado y las respuestas del gobierno son tardías y vacías.
