– Marco Bonilla, oficial: candidato único del PAN a la gubernatura
– Cruz Pérez Cuéllar, “ahí la esperamos”
– El Fiscal Centinela
– En el PAN, entre más te golpean, más cerca estás de ganar
Se acabó la espera. Santiago Taboada, secretario de Acción Electoral del CEN del PAN, llega este viernes a oficializar lo que ya todos daban por hecho: Marco Bonilla será ungido como Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad, nombramiento que lo convierte automáticamente en el candidato del blanquiazul a la gubernatura rumbo a 2027.
El dato no es menor porque Bonilla no llegó solo. En el proceso también se registraron Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública, y Jesús Valenciano, alcalde de Delicias. Pero ninguno alcanzó a acercarse siquiera a la última vuelta, y les tocará repartirse algo del capital político acumulado, como suele pasar cuando el resultado ya estaba cantado desde antes de empezar.
Con esto, Bonilla se enfrentará en 2027 a quien resulte ganadora del proceso interno de Morena, donde siguen compitiendo la senadora Andrea Chávez y el propio Cruz Pérez Cuéllar. Al alcalde de Chihuahua capital le quedan ahora las últimas semanas para hacer ajustes finos antes de rendir su segundo informe, el quinto de su carrera, y después, empezar oficialmente la carrera larga.
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Le preguntamos directamente a Cruz Pérez Cuéllar sobre el rumor de que Daniela Álvarez, líder estatal del PAN y sin duda su crítica más dura, podría terminar siendo la candidata del blanquiazul a la presidencia municipal de Ciudad Juárez. Su respuesta, entre risas y con cierto tono de ironía, fue corta. Dijo, “Ahí la esperamos, nos vemos en el territorio”.
Sonó a broma, pero nadie en la sala lo tomó así. Álvarez ha construido últimamente buena parte de su perfil político golpeteando a Cruz con señalamientos, uno tras otro, y ahora la posibilidad de enfrentarlo directamente, en su propio territorio, cambia por completo el tablero. Porque Juárez no es cualquier terreno. Es la ciudad donde Cruz lleva años armando una maquinaria, y ahí la bolsa de votantes del PAN es muy reducida. Y en las condiciones actuales, mucho menos.
Así que más que una bienvenida cordial, esa frase sonó a advertencia disfrazada de cortesía. Si Daniela Álvarez de verdad va por Juárez, no solo estaría compitiendo contra un candidato. Estaría entrando al patio trasero de Cruz.
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Ayer se cayó de la contienda por la gubernatura. Hoy resulta que Gilberto Loya podría no irse de vacío: el rumor que corrió fuerte es que buscará convertirse en el primer Fiscal autónomo en la historia de Chihuahua. La idea sonaba a chiste, porque ni siquiera se le conocía como licenciado en Derecho, requisito que marca la ley para aspirar al cargo.
Pero resulta que sí lo es. Loya cuenta con una licenciatura en Ingeniería Electromecánica por el Tecnológico de Ciudad Juárez, obtenida en 2016. Ese mismo año, según los registros de la SEP, se tituló también como licenciado en Derecho por el Instituto Americano Universitario Amerivent México. Y por si no bastara, hizo ahí mismo una maestría en Derecho Penal y Amparo, titulándose en 2019. Lo que llama la atención, y mucho, es que ambos títulos de Derecho, la licenciatura y la maestría, le fueron expedidos el mismo día: el 3 de julio de este año.
El dato importa porque el PAN y MC empujan una iniciativa para que el próximo fiscal ya no necesite ser licenciado en Derecho, bastaría con cinco años en puestos similares. Si esa reforma se cae o se revierte más adelante, Loya ya tendría el papel en regla, aunque el trámite exprés de sus títulos deje más preguntas que respuestas.
Y no es un dato menor tampoco que Loya, de ser el elegido, cuidaría con recelo las espaldas de quienes hoy están en Palacio.
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Genaro Almeida Dickens, hijo del histórico “Nayo” Almeida y heredero del apodo, se aventó un ejercicio de memoria panista que vale la pena retomar. Su tesis: en el blanquiazul existe una costumbre casi de manual, al candidato que el propio partido más regañea, ningunea e intenta bajar termina siendo el que gana la interna. Y trae los ejemplos completos.
Fox quería a Santiago Creel como sucesor y corrió del gabinete a Felipe Calderón por atreverse a competir. El costo de esa rabieta fue regalarle a Calderón la mejor campaña publicitaria posible, ganó la interna y después Los Pinos. En Chihuahua, Pancho Barrio empujaba a Eduardo Romero y le hicieron mil travesuras a Ramón Galindo, quien terminó llevándose la candidatura. Y más cerca en el tiempo, Javier Corral prefería a Gustavo Madero y convirtió a Maru Campos, entonces alcaldesa, en su principal blanco de investigaciones y descalificaciones. Hoy Maru es la gobernadora.
Más allá del recuento histórico, el fondo es lo que Almeida hijo deja como pregunta incómoda para el presente: si esa maldición panista es real, ¿por qué desde Palacio pareciera que César Jáuregui ocupa más minutos de conversación que la falta de medicinas o la inseguridad? Y para cualquier panista con memoria eso no se lee como debilidad, se lee como termómetro.
Jáuregui, por su parte, ya salió a reafirmar su distancia de Morena y a defender sus principios, justo cuando más ruido hay alrededor suyo. Si la tesis de la maldición azul se sostiene, entre más codazos reciba desde el poder interno, más cerca estará de ser el nombre que realmente les preocupa. La historia del PAN, caprichosa como es, tiene la mala costumbre de repetirse. Veremos si esta vez alguien decidió aprender de ella.
