El PAN, entre aferrarse o cambiar de rumbo
Cisma en el PRI de Parral
Mayoría simple le daría a Maru el Año de Hidalgo
Choque de mujeres por la alcaldía de Cuauhtémoc
Hasta hace unas semanas, antes de la detención del exfiscal César Jáuregui, las cosas pintaban bien para el panismo en Chihuahua, tanto en la capital como en Ciudad Juárez. Marco Bonilla, tras tomar protesta como coordinador estatal del PAN, se perfilaba para buscar posteriormente la candidatura a la gubernatura, mientras que Santiago de la Peña aparecía como la apuesta para la alcaldía de Chihuahua y Daniela Álvarez se encaminaba a Ciudad Juárez, donde los rumores sobre su posible llegada se habían fortalecido.
El escenario no se derrumbó, pero sí entró en una etapa de incertidumbre. La detención de Jáuregui representó un golpe político que ahora coloca al PAN ante una disyuntiva, particularmente en la capital, donde las bases no parecen estar muy conformes con la ruta que se venía trazando.
La posible llegada de Rocío González a la dirigencia estatal, en sustitución de Daniela Álvarez, tampoco termina de convencer a todos. Su cercanía con Santiago de la Peña genera dudas entre quienes preferirían un perfil más neutral, que no esté tan identificado con un grupo y que no termine favoreciendo un proyecto particular.
En ese contexto se entiende la reunión de Marco Bonilla con Jorge Romero, dirigente nacional del PAN. Tal vez el alcalde con licencia acudió a informarle sobre lo ocurrido en el encuentro del viernes pasado, donde, según lo que se comenta, hubo inconformidad con la probable elección de Rocío González. La molestia no sería únicamente por el nombre, sino por lo que su llegada podría representar para el equilibrio interno del partido y para las aspiraciones de Santiago de la Peña.
Y es que todavía está por verse si desde Palacio de Gobierno se aferrarán al proyecto del secretario general de Gobierno o si terminarán por abortarlo ante las nuevas circunstancias. Por lo pronto, Santiago ya declaró que continuará con su aspiración, mientras otros perfiles han puesto en pausa sus proyectos o de plano han declinado.
La diferencia es que Santiago no es panista y, por tanto, no necesariamente comparte el mismo sentimiento de solidaridad partidista que podría llevar a otros aspirantes a replegarse en medio de la crisis. Mientras tanto, el resto de los perfiles debe decidir cómo acomodarse en un escenario que cambió de manera abrupta.
Un día antes de la detención de Jáuregui, Santiago Taboada ya había advertido que el proceso interno no sería un concurso de popularidad y que todos los aspirantes tendrían que recolectar firmas y pasar por los filtros establecidos. Para los perfiles panistas de la capital, reunir poco más de dos mil firmas no parece representar un obstáculo mayor, pues cuentan con estructuras que pueden movilizarse para cumplir con el requisito.
El problema para Santiago de la Peña es precisamente ese. Al no contar con una estructura propia dentro del PAN, tendría que buscar respaldo entre quienes sí la tienen. Alan Falomir, cuya permanencia en la contienda ha sido incierta, podría representar una opción, mientras que Alfredo Chávez ya se bajó abiertamente para expresar su apoyo al secretario general de Gobierno.
Así, mientras la discusión sobre las firmas parece un trámite para quienes tienen una estructura partidista, para Santiago podría convertirse en una prueba de los apoyos reales con los que cuenta dentro del panismo. Por ahora, él mantiene su aspiración, pero la pregunta de fondo sigue pendiente: ¿el PAN continuará aferrado al proyecto de Santiago de la Peña o la crisis terminará por obligarlo a cambiar de rumbo?
Vaya cisma político el que se desató en el priismo de Hidalgo del Parral con la renuncia de Dalila Villalobos y el regidor Vicencio Chávez, quienes abandonaron las filas del tricolor después de años de militancia. La salida de ambos no llega de la nada. Desde meses atrás se habían destapado los acercamientos con Cruz Pérez Cuéllar, actual coordinador estatal de Morena, luego de que se reunieran con él en Parral junto con Otto Valles.
En aquel momento, el asunto quedó en una reprimenda, según declaró el propio Alejandro Domínguez. Sin embargo, las diferencias no desaparecieron y ahora, con las definiciones de candidaturas cada vez más cerca, dos cuadros del PRI decidieron poner fin a su militancia. La salida ocurre, además, cuando los partidos comienzan a mover sus piezas de cara al proceso electoral del próximo año.
Hay un antecedente que vale la pena recordar. Cuando Chihuahua en Directo cuestionó a Alejandro Domínguez sobre aquellos acercamientos con Cruz Pérez Cuéllar, el dirigente priista confirmó que Dalila Villalobos y Vicencio Chávez eran defensores del partido. Es decir, el PRI reconocía su participación y sus aspiraciones dentro de sus filas, al mismo tiempo que ambos sostenían reuniones con personajes vinculados a otro proyecto político.
Desde luego, esto no convierte a la dirigencia estatal en responsable directa de la renuncia, pero sí deja preguntas sobre su capacidad para contener las diferencias, disciplinar a sus cuadros y mantenerlos dentro del proyecto partidista. Porque una cosa es que haya inconformidades internas y otra que sus propios representantes terminen buscando otras opciones mientras todavía ocupan cargos bajo las siglas del tricolor.
El golpe también alcanza a Guillermo Ramírez, el diputado priista que ha sido uno de los más aguerridos en sus declaraciones sobre el asunto. No es un dato menor, pues se trata de uno de los perfiles que aspiran a mantener presencia política en Parral. La salida de Dalila y Vicencio significa perder dos activos con presencia en el municipio y espacios de representación política.
Aunque desde el Comité Directivo Estatal quieran transmitir que el priismo sigue adelante y permanece firme, las renuncias representan una baja que no puede minimizarse. Más aún cuando los acercamientos con Cruz Pérez Cuéllar ya habían quedado expuestos meses atrás y el partido había tenido tiempo para atender las diferencias.
A esto se suma el movimiento de otros cuadros que en el pasado estuvieron identificados con el duartismo y que ahora aparecen vinculados al proyecto del coordinador estatal de Morena. Entre los nombres que se mencionan están Eloy Soto Payán y su hermana.
Y es que las salidas del PRI no son el único movimiento que podría favorecer el crecimiento de Morena en Hidalgo del Parral. Movimiento Ciudadano también ha registrado salidas de cuadros que han decidido sumarse al partido guinda, una tendencia que, de mantenerse, modificaría la composición de las fuerzas políticas en el municipio. Morena no solo estaría sumando perfiles, sino también recibiendo a personajes que hasta hace poco militaban en otras organizaciones.
Así, mientras el PRI intenta sostener que las salidas no afectan su estructura, en Parral queda una fractura que abre interrogantes sobre la fuerza con la que llegará a las próximas definiciones. Y la pregunta es inevitable: ¿cuántos cuadros más podrían tomar distancia del tricolor cuando las candidaturas comiencen a definirse?
La mayoría simple podría abrirle a Maru Campos la ruta para aprobar la reforma a la Ley de Enajenación de Bienes que su gobierno busca sacar adelante. A diferencia de otras iniciativas que se han quedado atoradas por falta de votos, esta propuesta podría avanzar sin necesidad de reunir una mayoría calificada, siempre que el criterio de votación aplicable sea el de mayoría simple.
El PAN cuenta con 13 diputados en el Congreso del Estado. Si suma los tres votos del PRI y los dos de Movimiento Ciudadano, alcanzaría 18 sufragios, por encima de los 17 que se toman como referencia para una mayoría simple. La clave estará en confirmar que ese sea el requisito legal para aprobar la reforma y que los legisladores de esas bancadas respalden la propuesta cuando llegue al pleno.
El escenario contrasta con lo ocurrido con el crédito para la obra Poniente 5 y la iniciativa para crear una Fiscalía Autónoma. Ambas propuestas no han llegado al pleno en medio de las dificultades del PAN para reunir los 22 votos de una mayoría calificada. Durante esta legislatura, Irlanda Márquez, América Aguilar y Octavio Borunda respaldaron con sus votos iniciativas de Acción Nacional, pero las afinidades políticas de los legisladores han cambiado conforme se acercan los tiempos electorales.
En el Partido del Trabajo, Irlanda Márquez y América Aguilar han enfocado sus aspiraciones en los proyectos de Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, respectivamente, dos perfiles identificados con Morena. Una situación similar se observa con Octavio Borunda, del Partido Verde, quien se ha acercado al proyecto político de Cruz. Esos movimientos modifican el escenario de votación para el PAN, que ya no puede dar por hecho el respaldo que en otros asuntos obtuvo de esos legisladores.
La reforma a la Ley de Enajenación de Bienes podría tener una ruta diferente si solo necesita mayoría simple. Acción Nacional no dependería de los votos del PT ni del Verde, sino de conseguir el respaldo de los tres diputados del PRI y los dos de Movimiento Ciudadano. Con sus 13 legisladores, esa suma le permitiría alcanzar 18 votos.
Sin embargo, los apoyos todavía deben confirmarse. América Aguilar ya expresó su desacuerdo con la reforma, por lo que no se puede dar por hecho que el bloque potencial vaya a respaldarla en su totalidad. La suma aritmética abre una posibilidad, pero el resultado dependerá de las posturas que cada diputado asuma en el pleno.
El coordinador de Morena, Cuauhtémoc Estrada, ha cuestionado la propuesta y la ha relacionado con el llamado “año de Hidalgo” de la administración estatal. La discusión no solo gira en torno al contenido de la reforma, sino también a la posibilidad de que el PAN encuentre una mayoría suficiente para aprobarla, después de que otras iniciativas quedaron pendientes por falta de votos.
La pregunta es si Acción Nacional ya tiene asegurados los respaldos del PRI y de Movimiento Ciudadano o si todavía necesita negociar para llevar la iniciativa al pleno. Si basta la mayoría simple, la reforma podría evitar los obstáculos que han frenado la Poniente 5 y la Fiscalía Autónoma. Esta vez, la clave no estaría en reunir 22 votos, sino en confirmar que 17 son suficientes y que el PAN cuenta con los apoyos necesarios para sacarla adelante.
La reserva de Cuauhtémoc para una mujer, conforme a los lineamientos de paridad de género del Instituto Estatal Electoral, cambió el escenario para quienes aspiran a gobernar el municipio manzanero. Por el PAN, la disputa se perfila entre Luly Pérez y Adriana Ruiz, mientras que por Morena aparecen Lupita Pérez y Marcelo Ramírez como aspirantes, aunque la definición de género dejaría a los varones en segundo plano. A esta contienda se suma Greycy Durán, quien buscaría la alcaldía con el respaldo del PT.
En el PAN, las dos aspirantes tienen perfiles y respaldos distintos. Luly Pérez cuenta con el apoyo del alcalde Beto Pérez y una trayectoria vinculada al PRI, por lo que también podría entrar en una negociación para una eventual alianza entre ambos partidos. Adriana Ruiz, por su parte, aparece en versiones periodísticas como una de las cartas cercanas al grupo de la gobernadora Maru Campos. Fue vocera del Gobierno del Estado y posteriormente directora general del Cecytech. Aunque ambas participaron en la mesa política que encabezaron Maru, Marco Bonilla y la dirigente estatal panista Daniela Álvarez en agosto, no hay una definición pública sobre quién tendría el respaldo definitivo de la gobernadora.
Pero además, Beto Pérez, alcalde de Cuauhtémoc, habría puesto como condición para buscar la candidatura a diputado local que la aspirante a la alcaldía fuera su tesorera, Paty Ramírez.
Por Morena, Lupita Pérez renunció en una etapa temprana a su cargo en la delegación del Bienestar y ahora figura entre quienes buscarían la candidatura. En su proyecto podría contar con el impulso de Mayra Chávez. Del lado del PT, Greycy Durán busca aprovechar la reserva de género y la presencia que su partido ha tenido en el municipio. En 2024, el PT sigló las candidaturas a las diputaciones federal y local con Nono Corral y Omar García Chávez, respectivamente. Ahora, la apuesta por Greycy cuenta con el respaldo de Lilia Aguilar y su cercanía con Andrea Chávez, quien llegó a llamarla “el relevo del relevo”.
Así, la disputa no solo será entre aspirantes, sino también entre grupos y respaldos partidistas. Mientras Luly Pérez tiene como punto de apoyo al alcalde de Cuauhtémoc, Adriana Ruiz aparece en las versiones políticas más directamente relacionada con el entorno de Maru Campos. En Morena, Lupita Pérez buscaría abrirse paso con apoyo interno, mientras Greycy Durán intentaría competir bajo las siglas del PT.
El escenario es inédito para la región manzanera. Con la candidatura reservada para una mujer, las aspiraciones masculinas quedarían desplazadas y el choque por la alcaldía se concentraría en perfiles femeninos de distintas fuerzas políticas. La incógnita será quién logra reunir los respaldos necesarios y, en el caso del PAN, si la decisión termina inclinándose por la carta vinculada al alcalde o por la que distintas versiones identifican con el grupo de la gobernadora.
