Elecciones judiciales: Ciudadanización o Pacto Político
Este 30 de marzo arranca una elección inédita en la historia reciente del país: la ciudadanía elegirá, por primera vez, a jueces y magistrados del Poder Judicial. Un ejercicio que, en teoría, busca acercar la justicia al pueblo y otorgarles mayor poder de decisión.
Pero en la práctica, lo que estamos viendo es un experimento envuelto en propaganda y contradicciones, con aroma a simulación democrática.
En Chihuahua, y en todo el país, se abre la puerta a un proceso lleno de incertidumbre: ¿cómo elegir a un magistrado sin conocer su trayectoria real? ¿Cómo evaluar la imparcialidad de quien ya arranca con respaldo político disfrazado de “movimiento ciudadano”?
Porque sí, aunque los partidos no aparecerán en las boletas, su sombra es alargada.
Morena, por ejemplo, ya empezó con sus “jornadas informativas” que huelen más a estrategia política que a pedagogía. La senadora Andrea Chávez, por ejemplo, encabezó una el viernes pasado en Delicias, en un ambiente más de plaza pública que de foro académico.
Y del otro lado, el PAN también ha estado moviendo sus piezas.
Desde el gobierno estatal se promovieron listas de aspirantes, lo que ha levantado cejas entre quienes ven en esto un intento por controlar desde arriba lo que supuestamente debería ser decisión de la ciudadanía.
En general, todos los candidatos saben perfectamente bien que si no aparecen en la lista palomeada previamente pactada entre Cruz Pérez Cuéllar y Palacio, no tendrán la más mínima oportunidad.
En el PAN, sin embargo, no parece haber consenso sobre ciertos nombres que ocupan los primeros lugares de la lista que Santiago de la Peña ya negocia.
Y es que, casualmente, estos nombres parecen más ligados al Palacio que al PAN, lo que ha desatado la furia de muchos operadores azules.
El pleno, por tanto, perderá peso, validez y contrapeso, pero lo que sí es seguro es que quien manejará el presupuesto será gente del Palacio, amarrados estrechamente a él, y no a la estructura panista.
Como conclusión, ambas partes —Morena y Palacio— están negociando una lista común en la que la repartición dependerá de cómo le caigan los acuerdos a Santiago o a Cruz.
Incluso se conoce la primera de las condiciones para que Cruz apoye la lista de Palacio: la esposa de su secretario del ayuntamiento debe ser la presidenta entrante del STJ, mientras que Palacio se quedaría con la ratificación de Carlos Lascurain en el manejo del dinero.
La grilla ya está en marcha. Esta elección no solo será inédita por su formato, sino por la manera en que se retuercen las reglas para que el oficialismo, y también la oposición, no suelten ni al Poder Judicial. Dicen que el pueblo elegirá, pero la realidad es que la maquinaria electoral se activará con todo… solo que esta vez, en nombre de la justicia.
Es cierto que en medio de todo esto, se pueden ver algunos perfiles interesantes que merecen ser evaluados con cuidado. Ojalá que al menos uno de ellos logre destacarse y demuestre que, a pesar de las maniobras políticas, aún hay espacio para la imparcialidad y la verdadera justicia.
La ciudadanía quiere una justicia imparcial, no jueces electos por simpatías políticas ni magistrados que deban su cargo a un padrinazgo disfrazado de democracia participativa.
Veremos cómo se desenvuelven los candidatos, pero desde ya, el termómetro político apunta a que esta elección no será una fiesta cívica, sino una nueva batalla por el poder.
Y como en toda batalla, ya sabemos quién lleva ventaja.
