Enfrentamiento en Bachíniva deja dudas sobre presencia real del Estado
Un nuevo episodio de violencia se registró en Bachíniva, donde elementos del grupo S.W.A.T. de la Policía Estatal se enfrentaron a civiles armados en pleno mediodía de sábado.
Aunque la Fiscalía reportó el aseguramiento de un vehículo robado en Texas, además de cargadores, cascos balísticos y chalecos antibalas, el hecho vuelve a evidenciar que los grupos criminales siguen operando con fuerza en la región serrana.
De acuerdo con la versión oficial, los hombres armados descendieron del vehículo y se dispersaron entre huertas de maíz para darse a la fuga.
Es decir, no hubo detenidos, como ya es costumbre en estos operativos: se asegura “equipo táctico” pero los responsables logran escapar.
El escenario no es menor. Bachíniva se ha convertido en un corredor estratégico para el tráfico de drogas y armas, con rutas hacia Sonora y hacia Estados Unidos.
Que los grupos criminales circulen en camionetas robadas en Texas, fuertemente armados y con equipo balístico, exhibe el nivel de impunidad en que operan y la fragilidad de la autoridad, que solo llega después de los balazos.
El parte oficial se limita a describir lo asegurado, pero no responde preguntas clave:
¿dónde están los operativos de inteligencia para anticipar estos enfrentamientos? ¿Quién controla realmente la región?
Y sobre todo, ¿qué mensaje recibe la población cuando los grupos armados siempre logran huir?
El saldo inmediato son armas y chalecos decomisados, pero el saldo político y social es más grave: la violencia en la sierra sigue marcando territorio, mientras el Estado aparenta control a través de comunicados que no resuelven el fondo del problema.
