Entre la desconexión institucional y las amenazas a la lucha social

Entre la desconexión institucional y las amenazas a la lucha social

El escenario político en Chihuahua sigue marcado por tensiones, conflictos de poder y una creciente desconexión entre las instituciones y las demandas ciudadanas.

Un ejemplo reciente de esta falta de alineación con la realidad es el escándalo en torno a los errores en las listas de candidatos a cargos de elección popular. El Instituto Estatal Electoral (IEE) cometió múltiples fallos que, aunque fueron corregidos, dejaron en evidencia la desorganización y falta de profesionalismo en el proceso electoral. Estos errores no solo erosionan la confianza ciudadana en las instituciones, sino que también reflejan una gestión deficiente en lo que debería ser un ejercicio democrático transparente y confiable.

Por otro lado, la gobernadora Maru Campos enfrenta un creciente escrutinio debido a los escasos avances en los problemas que más afectan a la sociedad chihuahuense. A pesar de que en su reciente informe destacó compromisos en materia de desarrollo y seguridad, la realidad es que las promesas gubernamentales siguen sin traducirse en mejoras concretas, especialmente en las regiones más afectadas por la violencia y el desempleo. Mientras tanto, las necesidades de la población continúan sin respuesta, y la imagen de progreso que intenta proyectar el gobierno se percibe cada vez más distante.

En este contexto, el Día Internacional de la Mujer vuelve a ser un punto de alta tensión. Más allá de la magnitud de la marcha que se llevará a cabo, preocupa la creciente ola de amenazas políticas contra activistas y mujeres organizadas en Chihuahua. Los movimientos feministas han sido blanco de intimidaciones y ataques verbales por parte de actores políticos y grupos que rechazan sus exigencias de justicia, igualdad y respeto a los derechos de las mujeres.

Estas amenazas contra las líderes feministas dejan en claro que ciertos sectores de la política siguen recurriendo a la violencia y al miedo como herramientas para silenciar voces disidentes. La lucha por los derechos de las mujeres no solo debe ser reconocida, sino también protegida frente a represalias políticas que, lamentablemente, siguen siendo una constante en nuestro país.

En otro frente, el paro magisterial en Guachochi, que ya supera los 11 días, es una muestra clara del creciente descontento con la reforma al ISSSTE y de las dificultades que enfrentan los trabajadores para que sus demandas sean escuchadas. La toma de oficinas gubernamentales y la exigencia de representación para la sección 8 de los trabajadores federales reflejan la desconfianza hacia las autoridades y la profunda crisis en el sector laboral, que aún espera respuestas concretas a sus problemas.

Chihuahua enfrenta una coyuntura crítica: la falta de eficiencia institucional, la represión a la protesta social y la desconexión del gobierno con las verdaderas necesidades de la población han generado un clima de incertidumbre y descontento. Mientras las instituciones no logren recuperar la confianza ciudadana y garantizar el respeto a los derechos sociales, el panorama seguirá siendo el de una sociedad que lucha por ser escuchada en medio de un sistema que parece cada vez más indiferente a sus demandas.