– Gilberto Loya el primero que se cae oficialmente de la contienda.
– Ferias Santa Rita, hermanos muy, pero muy, muy cercanos, y muy incómodos.
– Marco Bonilla le da más armas a Morena
– César Duarte se juega su libertad en un tecnicismo, y no cualquiera
– Alex Domínguez vende caro al PRI, otra vez
La gobernadora lo dijo sin rodeos: Loya permanece en el cargo hasta que termine la administración. Traducido al lenguaje real de la política chihuahuense, eso significa que ya no hay candidatura para él. Por más espectaculares que colocó, nunca logró prender. Nunca se acercó a Marco Bonilla, puntero en encuestas desde hace meses.
Y para rematar, las denuncias recientes en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, por presionar a empleados de la Secretaría para asistir a eventos y mostrar apoyo público, solo terminaron de hundirlo. Aunque, seamos honestos, cuando la burocracia responde a alguien con pretensiones políticas, casi nunca es por convicción, sino por permanencia en la nómina.
El calendario, además, ya no deja espacio para sorpresas. El lunes, Loya presentará su libro, “El Centinela”, un adelanto a un cierre simbólico, pues todavía falta la inauguración de la Torre Centinela, su obra maestra.
Mientras tanto, el CEN del PAN va planchando poco a poco las definiciones: esta semana llega su delegado, y el sábado, en el Consejo Político Estatal, todo apunta a que por fin haya humo blanco en la gubernatura, con Bonilla como candidato único.
Haiga sido como haiga sido, el camino ya quedó despejado.
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Hay un escándalo que está por reventar, y por lo pronto solo lo dejamos servido para que cada quien saque sus propias conclusiones. Dos hermanos, muy, muy, muy cercanos al primer círculo de las decisiones en el estado, estarían señalados en las investigaciones sobre el manejo del Patronato de la Feria de Santa Rita, la Expo Parque Ávalos.
Las indagatorias hablan de un desfalco millonario acumulado en cuatro años de operación. Contabilidad paralela en taquilla y estacionamientos, contratos de patrocinio cuyos recursos habrían salido del fideicomiso oficial, y un CEDIS obligatorio que forzaba a los locatarios a comprar insumos con sobreprecios de hasta 25 por ciento. Ganancias extraordinarias, dicen las querellas, que terminaron en cuentas particulares o empresas fantasma.
Y mientras tanto, el Parque Ávalos se cayó a pedazos. El dinero para mantenimiento nunca llegó, pese a las millonarias utilidades que año con año se presumían de palabra. Tampoco alcanzó para pagarle al staff, a los artistas, ni a la empresa de seguridad, aunque el dinero sí entró a las cuentas de la administración.
El patronato actual ya se deslindó y metió a la Fiscalía de Distrito Zona Centro. Habrá que ver hasta dónde llega la lupa, porque estos hermanos incómodos no son cualquier cosa: son de los muy, muy, muy cercanos.
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El municipio por fin tiene lo que necesitaba: la Justicia Federal ratificó que el proyecto del Relleno Sanitario Metropolitano en Mápula se apega a derecho. Roberto Fuentes, Secretario del Ayuntamiento, lo presumió así, detallando las condiciones técnicas pendientes para levantar la suspensión ambiental.
La ironía es que, minutos después de ese anuncio, Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la fracción de Morena, decía en su rueda de prensa de los miércoles que ojalá y Marco Bonilla todavía tuviera el dinero del crédito de 132 millones de pesos. No lo tiene. El propio alcalde confirmó que ya ejerció 72 millones: 65 en ampliar el relleno actual, con celda de emergencia, laguna de lixiviados y estudios de biogás, y 7 más en remediación. Quedan 60 millones disponibles, dijo, para el nuevo sitio en Mápula.
El detalle no es menor. Morena ha sido especialmente crítica al momento de aprobar créditos a Bonilla, y esta confesión les cae como anillo al dedo. Con esto en la mano, la fracción tendrá más razones, más pretextos y más datos para negarle el siguiente crédito que busca el alcalde, los 150 millones de pesos para Poniente 5. Bonilla, sin quererlo, le está regalando a Morena el argumento perfecto: que el municipio administra mal, y que antes de pedir más, debería rendir cuentas de lo que ya gastó.
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió atraer dos amparos de César Duarte, que sigue preso en el penal del Altiplano. No es un tema menor: lo que va a definir la Corte es si México puede juzgarlo por delitos distintos a los que motivaron su extradición desde Estados Unidos en 2022.
El fondo del asunto es la llamada regla de especialidad, prevista en el tratado de extradición entre ambos países, que solo permite ampliar los cargos si el gobierno estadounidense da su consentimiento expreso. Duarte alega que ese consentimiento se tramitó sin respetarle su derecho de audiencia, y una jueza federal ya le había dado la razón, anulando una causa penal en su contra. Las autoridades federales impugnaron, y ahora la Corte tendrá la última palabra.
No se trata de si Duarte es culpable o no de lo que ya se le imputa, el peculado agravado por más de 96 millones de pesos que sí formó parte de su extradición. Se trata de si el Estado mexicano puede o no sumarle acusaciones nuevas. Y mientras la Corte decide, Duarte sigue preso, ahora por otra causa: un proceso federal por lavado de dinero abierto desde diciembre pasado, sin duda vienen semanas interesantes y posibles cajas chinas a futuro, esperemos ver los “timing” y cuando las saca la Federación que para eso es muy buena.
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Justo antes de arrancar ayer su gira por Estados Unidos, Alex Domínguez soltó una declaración que no fue casual. Dijo que el PRI no participará en la polarización, que no se va “ni a la derecha de los pleitos, ni a la izquierda de las descalificaciones”. Frase con destinatario claro.
El contexto no es menor. La gobernadora sigue insistiendo en que la Federación la persigue, con amenazas contra su persona y sus bienes. Y justo ahí, Domínguez decide no bajarse del ring. El mensaje es el mismo de siempre: el PRI no regala su voto ni su alianza, los vende, y los vende caro.
Domínguez lleva meses negociando por dentro lo que más le conviene al partido y a su propio proyecto, siempre con la alianza con el PAN como su mayor interés. Que se sepa que el PRI existe, aunque sea para eso: para que le sigan tocando la puerta.
