Humo blanco para Morena

Humo blanco para Morena

El PAN, de mal en peor en Ciudad Juárez

Gritos para que el PAN ponga orden

Chihuahua cae en competitividad y el Gobierno queda bajo la lupa


Esta semana podría llegar la definición de la Coordinación Estatal de Morena, luego de que la interna concluyera desde la semana pasada y los cuatro aspirantes quedaran a la espera de la decisión nacional.

En columnas políticas de la Ciudad de México se habla de negociaciones que no han terminado de amarrarse, principalmente por lo cerrado de las encuestas entre los dos punteros, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. La versión que circula es que las diferencias entre los grupos que respaldan a ambos han dificultado alcanzar un acuerdo.

Ante este escenario, se menciona que Ricardo Monreal, coordinador de los diputados federales de Morena y responsable de la circunscripción a la que pertenece el estado, podría asumir directamente la negociación para intentar destrabar el proceso.

El antecedente de otras entidades también pesa. En Zacatecas, de acuerdo con lo que se ha comentado en el ámbito político nacional, Monreal habría conseguido que quedara un aspirante cercano a su grupo. En Baja California, Adán Augusto López habría dejado a un perfil identificado con su equipo.

La conexión política también está presente en la disputa local. Cruz Pérez Cuéllar está relacionado con Monreal, mientras que Andrea Chávez mantiene cercanía política con Adán Augusto. Por eso, la decisión no solamente se observa desde la competencia entre los cuatro perfiles que participaron en la interna, sino también desde los grupos nacionales que tienen intereses y vínculos con los dos punteros.

Ahora la expectativa está puesta en la negociación de Morena Nacional y en si finalmente esta semana se logra el acuerdo que permita conocer quién encabezará la coordinación estatal.


El panismo estatal amaneció este lunes con una baja que difícilmente pasa desapercibida. Alejandro Alberto Jiménez Vargas, hasta ayer el único regidor del PAN en el Cabildo de Ciudad Juárez, presentó su renuncia al partido y se declaró regidor ciudadano.

La salida ocurrió después de la polémica que provocó su asistencia al informe regional de Claudia Sheinbaum el pasado sábado. Daniela Álvarez reaccionó de inmediato, pidió retirarlo de los grupos internos del partido y anunció que solicitaría el inicio de un procedimiento de expulsión.

Jiménez Vargas no esperó a que avanzara ese proceso y presentó su renuncia, aunque mantendrá la regiduría. En su mensaje cuestionó la conducción de la dirigencia estatal y dijo no encontrar coincidencia con sus métodos.

Desde el PAN, la respuesta también fue inmediata. La dirigencia sostuvo que el distanciamiento no comenzó con su asistencia al evento presidencial y señaló supuestos acercamientos con figuras de Morena. Jiménez, por su parte, rechazó que su presencia en el informe representara una adhesión política.

El resultado es que Acción Nacional perdió al único regidor que tenía en el Ayuntamiento de Juárez, mientras Jiménez conservará el cargo sin pertenecer al partido.

La salida ocurre además en medio del discurso panista de que el partido se encuentra fuerte y con condiciones para competir en 2027. Por ahora, en Juárez, la fotografía es distinta: el PAN se quedó sin representación edilicia y uno de sus regidores decidió continuar por su cuenta.


Las declaraciones de Carlos Olson y Jorge Soto, ambos aspirantes del PAN a la Alcaldía de Chihuahua, bien podrían leerse como llamados cada vez más claros para que el partido ponga orden en el proceso mediante el cual habrá de definir a su candidato.

Olson volvió a cuestionar la falta de mecanismos claros para determinar la candidatura y advirtió sobre el riesgo de una ruptura si no se establecen condiciones que den certeza a quienes participan. Soto, por su parte, señaló que en una democracia “todo puede pasar”, una frase que dejó abierta la puerta a distintos escenarios dentro de la contienda interna.

No son declaraciones menores cuando quienes las hacen están buscando precisamente esa candidatura. Más allá de sus diferencias, ambos están poniendo sobre la mesa la necesidad de que el PAN defina cómo va a conducir el proceso y qué reglas tendrán que seguir quienes aspiran a encabezar la elección.

Desde el PRI, Alejandro Domínguez también dejó su propio mensaje. Mientras sostiene que trabajarán con quien resulte candidato, recordó el proceso interno que enfrentó su partido entre Cano y Carrera y que, según su lectura, terminó dejando al priismo demasiado desgastado y fracturado.

Aquel episodio terminó teniendo consecuencias electorales. El PRI perdió la elección de presidente municipal por 387 votos.

Por eso, el mensaje de Domínguez tiene una doble lectura. Por un lado, dice que el PRI trabajará con quien sea el candidato del PAN. Por otro, les recuerda a los panistas que una interna mal conducida puede dejar heridas que después terminan reflejándose en las urnas.

Entre los propios aspirantes ya hay llamados para que se establezcan reglas y se conduzca el proceso con mayor claridad. Y desde el PRI ya les recuerdan lo que puede ocurrir cuando una disputa interna termina fracturando al partido. Son elementos que el PAN tendrá que considerar antes de tomar una decisión que va mucho más allá de elegir un nombre para la boleta.


Vaya golpe el que recibió Chihuahua con el nuevo Índice de Competitividad Estatal del IMCO. En apenas un año, la entidad cayó siete posiciones, pasó del octavo al lugar 15 y alcanzó su peor ubicación en una década.

El detalle tampoco es menor. De los 53 indicadores evaluados, 20 registraron retrocesos. No se trata entonces de un resultado negativo concentrado en un solo rubro, sino de una baja que alcanza distintos aspectos relacionados con las condiciones económicas, sociales e institucionales del estado.

Entre los datos que reporta el IMCO están la disminución del PIB per cápita y de la inversión extranjera directa, así como un deterioro en el crecimiento del empleo formal, que pasó de -0.2 a -1.4 por ciento. También aumentó la percepción de corrupción estatal, que llegó a 87.2 por ciento, mientras la cifra negra alcanzó 92.5 por ciento.

Hay además indicadores ubicados en niveles bajos o muy bajos, entre ellos deuda estatal, mortalidad infantil, consulta de información sobre finanzas públicas, heridos en accidentes de tránsito y homicidios.

Pero hay un dato que coloca directamente al Gobierno del Estado bajo la lupa. En el subíndice Sistema Político y Gobiernos, Chihuahua cayó diez posiciones, del lugar 15 al 25. El IMCO utiliza este componente para evaluar aspectos relacionados con la capacidad de los gobiernos locales para generar condiciones que favorezcan la competitividad.

Por eso, el resultado no solamente habla del desempeño general de la entidad. También plantea preguntas sobre el funcionamiento institucional y las políticas públicas que corresponden al ámbito estatal.

El asunto resulta todavía más incómodo para la administración de Maru Campos porque el propio Gobierno del Estado había presentado el índice anterior como una herramienta para orientar las políticas públicas. Un año después, Chihuahua aparece en su peor posición de la última década, con 20 indicadores a la baja y un retroceso de diez lugares en Sistema Político y Gobiernos.

La pregunta queda sobre la mesa. Si el diagnóstico ya estaba ahí, ¿qué hizo el Gobierno del Estado para evitar que Chihuahua llegara hasta este punto?