¿Intervención en puerta? Mensaje desde la frontera
La frontera volvió a ser escenario de mensajes de alto calibre. Este jueves 22 de enero, la zar antidrogas de Estados Unidos, Sara Carter, visitó la franja entre Sunland Park y Anapra, donde encabezó una conferencia de prensa con un mensaje directo a las organizaciones criminales que operan en México:
“Sus días están contados… se acabó”.
Durante el recorrido, Carter supervisó operaciones enfocadas al combate al tráfico de drogas y a la migración irregular en la región fronteriza, acompañada por mandos del Sector
El Paso de la Patrulla Fronteriza, así como por el comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza, Rodney Scott, además de parte del equipo federal estadounidense.
El mensaje se dio en medio de la crisis de sobredosis que enfrenta Estados Unidos, contexto en el que la funcionaria subrayó los esfuerzos de la administración de Donald Trump para frenar el flujo de drogas hacia su territorio.
La visita, los acompañamientos y el tono del discurso no pasaron desapercibidos en una frontera donde cada declaración suele leerse más allá del micrófono.
Cruz Pérez Cuéllar y la otra narrativa fronteriza
Mientras desde la línea fronteriza se escuchaban mensajes duros por parte de autoridades estadounidenses en materia de seguridad y combate a las drogas, en Santa Fe el tono fue distinto.
En el marco del México–Nuevo México Advocacy Day, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, participó en un foro enfocado en la cooperación regional y los vínculos históricos entre Chihuahua y Nuevo México.
Desde el Capitolio de Nuevo México, el edil destacó la cercanía regional y el potencial de colaboración económica, turística y de innovación entre ambos lados de la frontera.
El planteamiento se dio en un contexto marcado por declaraciones recientes de alto impacto en materia de seguridad, lo que colocó el mensaje en un plano distinto al que dominó la agenda fronteriza.
El encuentro binacional transcurrió con énfasis en el intercambio y el diálogo institucional, mientras en otros puntos de la región el foco estaba puesto en operativos, advertencias y señales de endurecimiento.
Dos narrativas corriendo en paralelo, en una frontera donde los tiempos y los discursos no siempre avanzan al mismo ritmo.
Morena, la sucesión y el tablero rumbo a 2027
Rumbo al proceso electoral de 2027, el movimiento interno en Morena empieza a tomar forma.
De acuerdo con versiones que circulan en la cúpula del partido, los gobernadores de la llamada 4T habrían aceptado respaldar la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum en 2027, a cambio de mantener margen de control en la definición de sus sucesiones estatales.
El diagnóstico habría sido presentado por Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán en Palacio Nacional, donde se planteó que, de confiar en las encuestas, la mayoría de los 13 estados gobernados por Morena podrían ratificarse en las urnas, con candidaturas definidas desde la dirigencia nacional más que desde los ejecutivos locales.
En varios estados —Zacatecas, Campeche, Guerrero, San Luis Potosí, Sonora, Quintana Roo y Baja California— los equipos cercanos a Alcalde han ganado terreno en la operación política, desplazando a los grupos tradicionales de los gobernadores en turno.
En Chihuahua, el reacomodo no pasa desapercibido.
La definición de reglas, tiempos y equilibrios nacionales impacta directamente en un estado donde Morena sigue midiendo perfiles, alianzas y escenarios, con la dirigencia nacional marcando el ritmo y la lectura política mirando más a la Ciudad de México que a lo local.
Seguridad bajo la lupa en municipios serranos
Los municipios rurales de Chihuahua aparecen nuevamente en el radar por temas de seguridad.
El activista Gabino Gómez señaló que existe una fuerte infiltración delictiva en los cuerpos de seguridad de estas regiones.
Advirtió que la problemática no se limita a las policías municipales, sino que alcanza a distintas instancias encargadas de la seguridad pública.
Como ejemplo, mencionó casos como Allende, Jiménez y Guadalupe y Calvo, municipios donde la complejidad territorial y social representa un reto constante para las corporaciones.
El señalamiento vuelve a poner atención en las zonas rurales del estado, donde la distancia, la falta de recursos y la presión del crimen organizado siguen siendo parte del escenario cotidian
