Julio Mercado, el contratista favorito de Palacio
El Coahuilazo y las señales para Chihuahua
La alianza PAN-PRI sigue sonando
Morena después de Coahuila
La adjudicación de una nueva obra pública por 175 millones de pesos al empresario Julio Mercado, expresidente de la CMIC, volvió a generar comentarios y cuestionamientos. No es la primera vez que se señala que determinadas obras terminan en manos de empresarios de confianza y tampoco es la primera ocasión en que aparecen dudas sobre la forma en que se distribuyen los contratos públicos.
Los señalamientos no son nuevos. Lo que llama la atención es que cada vez que se anuncia una obra importante resurgen las mismas versiones y las mismas preguntas. Algunos hablan incluso del regreso del llamado “diezmo”, mientras otros simplemente observan que continúan apareciendo dudas alrededor de las adjudicaciones y de los costos de las obras.
Se trata del paso a desnivel proyectado en la zona de Palestina y Fuerza Aérea, una obra importante para la movilidad en el sur de la ciudad, pero que también ha provocado que vuelvan a escucharse cuestionamientos sobre la manera en que se están asignando algunos contratos.
Y como suele ocurrir cuando aparecen contratos millonarios, también comenzaron a circular versiones de todo tipo.
Hay quienes afirman que Jorge Chánez, secretario de Obras Públicas, mantiene una relación muy cercana con algunos de los principales contratistas de la administración estatal y hasta aseguran que ciertas adjudicaciones se comentan o negocian en reuniones privadas fuera de Chihuahua, incluso a bordo de yates en Los Cabos.
Comentarios, versiones y señalamientos que cada vez se escuchan con mayor frecuencia conforme avanzan los proyectos de infraestructura y se reparten nuevos contratos.
Por si fuera poco, en algunos círculos políticos ya se da por hecho que tarde o temprano varios empresarios beneficiados con obra pública terminarán bajo la lupa de las autoridades federales.
Entre los nombres que más se mencionan aparece el de Julio Mercado, junto con otros actores relevantes del sector de la construcción. Al tiempo.
Y precisamente hablando de costos, sigue pendiente una explicación más detallada sobre los 300 millones de pesos destinados a la primera etapa de la Poniente 5. Son 150 millones del Estado y 150 millones del Municipio para poco más de tres kilómetros en una primera etapa de cuatro carriles, dos de ida y dos de vuelta. Habrá que revisar números, costos y alcances porque, como dice el viejo dicho en la política mexicana, entre más obra, más sobra.
El Coahuilazo sigue dejando lecciones políticas. El PRI ganó los 16 de los 16 distritos locales y consiguió una de las victorias más contundentes de los últimos años frente a Morena.
Entre quienes estuvieron involucrados en los trabajos políticos apareció Alejandro Domínguez. El dirigente estatal del PRI en Chihuahua fue incluso mencionado por Morena en uno de los videos que circularon tras la jornada electoral. Su respuesta fue simple: si existen irregularidades, que se denuncien; una convivencia entre actores políticos no prueba absolutamente nada.
Domínguez sostiene que el resultado no puede explicarse únicamente con los argumentos que hoy plantea Morena. La participación ciudadana superó las expectativas iniciales y terminó siendo considerablemente más alta de lo que se proyectaba. Desde su óptica, hubo una decisión de los electores de respaldar al PRI y al gobierno de Manolo Jiménez.
Mientras tanto, en el PAN hubo quienes celebraron la derrota de Morena como si fuera un triunfo propio. Sin embargo, los números dejan una realidad incómoda: en Coahuila el PAN terminó perdiendo el registro como partido.
Daniela Álvarez estuvo concentrada durante el fin de semana en actividades partidistas en Chihuahua, particularmente en la activación territorial impulsada por la dirigencia nacional panista. Sin embargo, el resultado en Coahuila terminó evidenciando que los esfuerzos estuvieron lejos de reflejarse en las urnas.
Movimiento Ciudadano tampoco tuvo una participación visible desde Chihuahua. Francisco Sánchez se mantuvo concentrado en otros temas políticos y poco se supo sobre alguna operación relevante de la dirigencia estatal en aquella elección. Los resultados tampoco fueron favorables para los naranjas: al igual que Acción Nacional, también perdieron el registro.
El Partido Verde también aparece entre las fuerzas políticas que están enfrentando momentos complicados en la entidad vecina.
La lección es sencilla: los partidos no son eternos y los ciudadanos terminan premiando o castigando en las urnas. Ninguna marca política tiene asegurada la permanencia.
Más interesante aún fue el mensaje que volvió a enviar Alejandro Domínguez sobre una eventual alianza entre PRI y PAN rumbo al 2027. El dirigente priista pidió madurez, altura de miras y visión de futuro. Recordó que las coaliciones para la gubernatura no las deciden las dirigencias estatales, sino las nacionales.
El mensaje no fue casual. Domínguez sostiene que ni PRI ni PAN tienen garantizada una victoria por sí solos y que la única manera de competir con fuerza frente a Morena es construyendo una gran alianza opositora. La discusión apenas comienza, pero en los hechos el dirigente priista ya puso sobre la mesa el tema que dominará buena parte de la conversación política durante los próximos meses: ir juntos o enfrentar por separado el 2027.
También respondió a quienes siguen insistiendo en que la elección de Coahuila se definió por una supuesta compra masiva de votos. Su postura fue contundente: quien acusa está obligado a probar. Para el dirigente priista resulta difícil sostener que una diferencia tan amplia entre primero y segundo lugar pueda explicarse únicamente por prácticas irregulares.
Del otro lado tampoco hubo mucho que celebrar. El silencio de Morena durante el lunes fue notorio. Prácticamente nadie quiso hablar del tema y el ambiente era de evidente incomodidad después de la derrota.
El resultado en Coahuila representa un golpe político importante para el partido guinda. No solamente por la magnitud de la derrota, sino porque vuelve a abrir la discusión sobre las decisiones que se tomaron desde la dirigencia nacional durante los últimos procesos electorales.
Dentro del partido existen voces que consideran que la etapa encabezada por Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán dejó tareas pendientes en materia de organización territorial y operación política. Ahora la responsabilidad recae en Ariadna Montiel y Citlali Hernández, quienes reciben un partido obligado a recomponerse rápidamente.
La misión no será sencilla. Morena tendrá que reorganizar estructuras, fortalecer liderazgos y revisar con cuidado los procesos de selección de candidaturas para evitar conflictos internos que ya comienzan a aparecer en distintos estados.
Porque si algo dejó claro Coahuila es que el 2027 no será una elección cualquiera. Se renovarán 17 gubernaturas, además de alcaldías, diputaciones locales y federales. Será una elección intermedia de gran tamaño y con un ambiente político mucho más intenso del que se observó en procesos anteriores.
Morena necesita cerrar cuanto antes la página del Coahuilazo. PRI y PAN necesitan definir si caminarán juntos. Y los demás partidos necesitan demostrar que todavía tienen espacio en un escenario político cada vez más polarizado.
La carrera por el 2027 ya comenzó.
