La Bustamante: antes calle pública, ahora negocio privado
Tibieza en momentos clave y una nueva ausencia de Riggs
Crece rechazo a Javier Corral entre socios del Club Campestre
Morena pone bajo la lupa impugnación del referéndum para elegir regidores
Jorge Romero anticipa choque en Morena cuando definan candidatura en Chihuahua
Vaya decisión la que tomó el Cabildo de Chihuahua al aprobar la desincorporación y venta de un tramo de la calle Anastacio Bustamante por más de 18 millones de pesos.
El verdadero problema político está en el precedente que deja esta decisión. Una calle que forma parte del patrimonio municipal pasa a manos de un proyecto privado y eso abre una discusión que va mucho más allá de los millones que ingresarán a las arcas municipales.
Aquí es donde Marco Bonilla queda bajo la lupa. Porque si hoy se puede vender una calle para incorporarla a un proyecto particular, la pregunta inevitable es qué tan fácil será volver a tomar una decisión similar en el futuro.
Bonilla no solamente vendió una calle, también dejó sentado un precedente.
Por demás llamativa resultó la ausencia de Miguel Riggs en una de las sesiones más importantes del Cabildo, precisamente cuando se discutía la venta de la calle Anastacio Bustamante.
El regidor notificó mediante oficio que no estaría presente y su ausencia fue autorizada. El detalle es que no se trataba de cualquier votación. El Cabildo estaba por aprobar la desincorporación y venta de un bien municipal por más de 18 millones de pesos.
Riggs ya había respaldado el proyecto en comisiones, aunque condicionado a que los recursos fueran destinados a movilidad. Finalmente, esa condición quedó incorporada en el dictamen.
Pero políticamente la ausencia vuelve a llamar la atención porque no es la primera ocasión en que el regidor se separa de la posición de sus compañeros en un momento relevante. En una sesión anterior también votó a favor de otro proyecto mientras Hugo González y Elena Rojo tomaron una postura distinta.
Y eso vuelve a colocar sobre la mesa la relación de Riggs con su bancada. Sobre todo porque se trata de un perfil que ha transitado por distintas fuerzas políticas y que ha sido mencionado entre quienes buscan encabezar un proyecto de Morena para la Presidencia Municipal de Chihuahua.
La pregunta es qué tan dispuesto está Miguel Riggs a cerrar filas con sus compañeros cuando llegan las decisiones importantes, porque dos episodios de este tipo comienzan a marcar una diferencia política dentro de la bancada.
La situación de Javier Corral dentro del Club Campestre también comienza a generar ruido entre los propios socios.
De acuerdo con lo señalado por integrantes del club, habría crecido la inconformidad por la presencia del exgobernador y una mayoría habría firmado para solicitar que se evite su entrada.
El asunto no deja de ser llamativo porque Corral, después de haber ocupado la gubernatura, ahora enfrenta un escenario en el que, según lo expresado por los propios socios, su presencia dentro de ese espacio no es bien recibida por una parte importante de quienes forman parte del club.
Así que, por lo pronto, parece que el exgobernador tendrá que buscar campo y amigos fuera de ahí.
Como dicen los propios socios, tendrá que jugar a las canicas en su patio, donde nadie lo vea.
La decisión del Congreso del Estado de impugnar el referéndum que busca consultar a la ciudadanía sobre la elección directa de regidores comienza a generar cuestionamientos dentro de la bancada de Morena.
El asunto resulta relevante porque durante los últimos años hubo legisladores que impulsaron que las regidurías fueran elegidas directamente por la ciudadanía y no como parte de una planilla. Incluso se habían establecido disposiciones transitorias para avanzar hacia ese modelo, pero la última reforma electoral terminó por eliminarlas.
Ahora, cuando organizaciones ciudadanas buscan recuperar esa posibilidad mediante un referéndum, el Poder Legislativo aparece como parte de la controversia jurídica para cuestionar el proceso.
Dentro de Morena el asunto genera particular atención porque una cosa es que los partidos políticos tengan una postura frente a la elección directa de regidores y otra que el Congreso, como institución, intervenga para cuestionar un mecanismo de participación ciudadana.
El referéndum ya fue aprobado por el Consejo Estatal del IEE y plantea consultar a la ciudadanía si deben restablecerse las disposiciones que permitían la elección directa de las regidurías. Para continuar con el procedimiento, los promoventes deberán reunir 15 mil 322 apoyos ciudadanos.
El punto que comienza a generar ruido no está solamente en el contenido de la pregunta. También está en la decisión de llevar el asunto ante los tribunales electorales y en quién determinó que el Poder Legislativo debía asumir esa postura.
La bancada de Morena ya puso atención en esa situación, particularmente porque algunos de sus integrantes habían respaldado anteriormente la elección directa de regidores.
Ahora el debate cambia de escenario. Ya no se trata únicamente de discutir si las regidurías deben elegirse mediante voto directo. También queda sobre la mesa el papel que debe asumir el Congreso frente a una iniciativa ciudadana que busca llevar esa decisión a las urnas.
Jorge Romero no se anduvo con medias tintas al hablar de la definición de Morena en Chihuahua y anticipó un choque entre Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. “Cuando escojan a uno, se va a volver loco el otro”, soltó el dirigente nacional del PAN al referirse a lo que puede ocurrir una vez que el partido guinda decida quién encabezará la candidatura.
La frase deja claro que para el dirigente panista la definición de Morena no será un asunto menor. Quien resulte elegido tendrá que lidiar con el grupo que quede fuera y con las decisiones que tome ese sector después de conocer el resultado.
Romero incluso señaló que “ya cruzaron un límite” y recordó que mientras el Verde ya le levantó el brazo a uno de los perfiles, el PT salió a defender a la otra. La competencia ya tiene respaldos políticos fuera del propio partido.
Pero quizá el mensaje más importante de Romero está en lo que planteó para enfrentar a Morena en Chihuahua. No habló solamente de una alianza electoral o de construir una candidatura común con otros partidos. Habló expresamente de la posibilidad de integrar un gobierno de coalición.
Y ahí el mensaje parece tener un destinatario muy claro, Movimiento Ciudadano. Romero mencionó al partido naranja entre las fuerzas con las que el PAN estaría dispuesto a construir acuerdos, aunque reconoció que actualmente MC ha expresado que no tiene esa intención.
Una cosa es compartir una boleta y otra muy distinta es sentarse a construir un gobierno conjunto. Por eso, que el dirigente nacional del PAN ponga sobre la mesa un gobierno de coalición abre una discusión mucho más amplia sobre lo que podrían estar buscando para Chihuahua.
Así que mientras dentro de Morena esperan la definición entre Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, el PAN ya está hablando de algo que va más allá de una alianza electoral. Está planteando sumar fuerzas para conservar el gobierno estatal y, eventualmente, gobernar juntos.
Y queda sobre la mesa la advertencia de Jorge Romero. “Cuando escojan a uno, se va a volver loco el otro”. Ahora falta ver quién queda de un lado y quién del otro cuando llegue la definición.
Y mientras Jorge Romero anticipa el choque dentro de Morena cuando se defina la candidatura, quizá valdría la pena mirar también hacia casa. Porque la posible imposición de Santiago de la Peña en el PAN podría generar su propio conflicto y poner incluso en riesgo la continuidad de Marco Bonilla. Ven la viga en el ojo ajeno, mientras el problema también podría estar dentro de sus propias filas.
