La Crisis Agrícola y la Desesperanza de los Campesinos de la UCD ante el Regreso de Trump
La situación de los campesinos de la Unión Campesina Democrática (UCD) de Chihuahua refleja la dura realidad del sector agrícola mexicano, marcado por la incertidumbre, los efectos del cambio climático y la falta de políticas públicas eficaces que favorezcan la autosuficiencia alimentaria. José Emiliano García, dirigente de la Unión Campesina Democrática, afirma que no esperan mejoras con el posible regreso de Donald Trump al poder; además, subraya que vendrá una problemática mayor que afectará a los productores nacionales.
Además, la producción de frijol y cebolla en 2023 y 2024 sigue lejos de cubrir las necesidades nacionales. A pesar de los esfuerzos, el déficit en la producción alimentaria se mantiene y, con ello, la dependencia de importaciones y los precios inalcanzables para los consumidores más vulnerables.
El hecho de que los campesinos de la UCD estén vendiendo cebolla y frijol por debajo de los precios del mercado, una medida que podría parecer positiva para los consumidores, en realidad refleja la precariedad del sector. Estos precios bajos son el resultado de la incapacidad de los agricultores para sostenerse económicamente frente a los altos costos de producción, y no una política estratégica para beneficiar al consumidor final. El precio del frijol, que podría superar los 40 pesos por kilo, y la cebolla vendida en presentaciones más grandes a precios bajos, evidencian un sacrificio continuo para sobrevivir en un mercado que no reconoce el verdadero valor de su trabajo.
La falta de autosuficiencia alimentaria es otro factor crítico que ha sido arrastrado por décadas de políticas agrícolas ineficaces y la falta de infraestructura que fomente la producción nacional. A pesar de los esfuerzos de la UCD y de los campesinos, las metas de producción siguen siendo insuficientes frente a una creciente demanda interna. La constante alza de precios, como se prevé para el frijol, refleja una situación sin solución inmediata, donde los precios seguirán subiendo si no se generan condiciones más justas y sostenibles para la producción y comercialización de estos alimentos básicos.
En cuanto al regreso de Trump al poder, la preocupación es comprensible. Bajo su mandato, la relación con México fue tensa y estuvo marcada por medidas proteccionistas que afectaron al campo mexicano, y la posibilidad de un nuevo periodo bajo su liderazgo genera un contexto de incertidumbre. Los campesinos de la UCD temen que, con la reelección de Trump, el comercio internacional se vea aún más restringido, y el acceso a mercados estadounidenses se vuelva más complicado, lo que podría empeorar la ya precaria situación del campo mexicano, asegura Emiliano García.
Es claro que el campo necesita una transformación urgente, no solo en términos de producción, sino también en políticas públicas que fortalezcan la soberanía alimentaria y ofrezcan soluciones integrales a los pequeños productores. Mientras tanto, los campesinos de Chihuahua, como los de tantas otras regiones del país, seguirán enfrentando una lucha constante por la supervivencia, con precios cada vez más altos y un futuro que parece cada vez más incierto.
