La marcha que terminó fortaleciendo al PAN

La marcha que terminó fortaleciendo al PAN

La Mañanera contra Bonilla

El PAN sigue firme con las candidaturas ciudadanas

Morena ya salió a recolectar firmas


La marcha promovida por Morena para exigir juicio político contra la gobernadora Maru Campos por los temas de soberanía nacional, seguridad y paz terminó convirtiéndose en algo totalmente distinto a lo que esperaban los morenistas. Lo que buscaba ser un golpe político contra el Gobierno del Estado acabó dándole oxígeno al panismo, que rápidamente se montó en la narrativa de la defensa ciudadana y comenzó a operar políticamente el conflicto hasta llevarlo al plano nacional.

Y es que a estas alturas ya resulta ingenuo pensar que todo fue espontáneo. El PAN movilizó estructura, operadores, funcionarios, productores afines y toda la capacidad territorial que tiene el aparato estatal. Lo hicieron bien, además. Lograron colocar el discurso de que Chihuahua se defendía unido y que Morena venía a desestabilizar políticamente al estado bajo el argumento de la soberanía y la paz.

Pero el verdadero problema para Morena fue otro: cayó exactamente en el terreno donde el PAN mejor sabe jugar. La confrontación. El toma y daca. El pleito político permanente. Ahí los panistas se sienten cómodos, porque históricamente se han asumido como oposición aguerrida, de choque, de resistencia y de defensa. Esa narrativa les encanta y la explotan muy bien.

Mientras tanto, Morena terminó exhibiendo sus propias debilidades internas. Falta de unidad, desorganización y señales cruzadas incluso para operar una marcha que buscaba proyectar músculo político. El resultado fue que el PAN acabó llevándose reflectores nacionales, incluyendo a la propia gobernadora Maru Campos, quien volvió a posicionarse en el escenario nacional justo en medio del conflicto.

Y en todo este ruido hubo un momento particularmente revelador. Alfredo Chávez y otros panistas insistieron en que las protestas, bloqueos y manifestaciones eran ciudadanas, ajenas al partido. Sin embargo, el propio coordinador panista terminó soltando la amenaza de que “tomarían los puentes” si Morena procedía con denuncias contra quienes participaron en las movilizaciones. Ahí se cayó el discurso ciudadano y apareció el operador político. Ya no eran productores ni ciudadanos inconformes; ahora sí hablaba directamente el PAN.

Por eso el desgaste político podría terminar recayendo más en Morena que en Acción Nacional. Porque los morenistas decidieron entrar a una pelea que el PAN domina desde hace años y, peor aún, lo hicieron cuando el partido guinda sigue sin resolver sus propias fracturas internas rumbo al 2027.


Por segunda ocasión, el nombre del alcalde Marco Bonilla logró colarse hasta la mañanera de Claudia Sheinbaum. Y eso, políticamente, no es poca cosa.

Primero fueron los viajes al extranjero, particularmente a Washington. Ahora el tema fue el rotulado de las patrullas de la Dirección de Seguridad Pública Municipal con un logotipo parecido al de Nueva York. El asunto podrá parecer menor para muchos, pero políticamente fue usado como una auténtica bombita mediática en medio del discurso nacionalista y de soberanía que trae la presidenta.

Y Sheinbaum respondió.

Eso es precisamente lo relevante. Que el alcalde capitalino ya apareció dos veces en el radar político nacional y ambas bajo cuestionamientos que terminan golpeando indirectamente su imagen rumbo al 2027. Porque a nadie se le escapa que Marco Bonilla hoy es el perfil más competitivo que tiene el PAN en Chihuahua y, por lo mismo, también uno de los objetivos políticos más claros para Morena.

Aquí el trasfondo es otro. Las críticas locales que intentaron posicionar personajes como Marco Quezada o Miguel La Torre simplemente no prendieron. Sus señalamientos quedaron atrapados en círculos cerrados, podcasts y espacios consumidos mayoritariamente por simpatizantes de la 4T. No lograron romper la burbuja.

Entonces alguien entendió que el golpeteo debía escalar.

Y así fue como los cuestionamientos comenzaron a llegar hasta la mañanera presidencial, donde el impacto mediático es infinitamente mayor. Porque no es lo mismo una rueda de prensa local que una pregunta frente a la presidenta de México transmitida a nivel nacional.

Por eso en Chihuahua muchos ya voltean a ver hacia Ciudad Juárez y particularmente hacia el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, a quien varios identifican como uno de los actores con suficiente operación política y relación nacional para lograr este tipo de movimientos mediáticos. Y claro, también con interés directo en debilitar a Bonilla rumbo a la sucesión estatal.

La intención no parece ser destruir la administración municipal, sino ir erosionando políticamente al alcalde, meterlo al circuito nacional de señalamientos y obligarlo constantemente a responder temas incómodos. Es desgaste puro rumbo al 2027.


Mientras Morena sigue enfrascado en confrontaciones políticas, el PAN en Chihuahua ya comenzó a mover el tablero rumbo al 2027 y lo está haciendo bajo una lógica muy distinta a la del panismo nacional.

La dirigente estatal Daniela Álvarez fue clara al señalar que Acción Nacional mantiene abierta la posibilidad de impulsar candidaturas ciudadanas, aunque al mismo tiempo insistió en que el partido cuenta con cuadros muy fuertes para competir electoralmente. El mensaje tiene doble lectura y dentro del propio PAN ya comenzó a generar ruido.

Porque una cosa es hablar de apertura y otra muy distinta decirle a la militancia que, después de años de trabajo político, todavía podrían llegar perfiles externos a disputar candidaturas importantes.

Y eso pega particularmente en Chihuahua capital, donde la lista de aspirantes panistas es enorme. Tan es así que la propia gobernadora Maru Campos ya se reunió con todos ellos en privado y, según trascendió, prácticamente les dio luz verde para comenzar a moverse políticamente, posicionarse y desplegar agendas personales mientras llega el momento de las definiciones.

Por eso últimamente se han multiplicado las reuniones, desayunos, encuentros sociales y apariciones públicas de varios perfiles panistas que buscan crecer rumbo a la alcaldía capitalina. Aunque en realidad en esa mesa se pelea la Presidencia Municipal, pues ahí también se definirán los premios de consolación, como diputaciones, regidurías, sindicaturas y diversas posiciones políticas y administrativas rumbo al 2027.

En otras palabras, el PAN abrió la baraja antes de tiempo para evitar que las presiones internas revienten después.

Sin embargo, la narrativa de las candidaturas ciudadanas no termina de convencer a todos. Hay quienes dentro del panismo sostienen que no tendría sentido voltear hacia externos cuando el partido cuenta con perfiles competitivos y estructuras ya construidas. Es decir, hay aspirantes que consideran que la candidatura debe quedarse entre quienes llevan años operando políticamente para Acción Nacional.

Por lo pronto, Daniela Álvarez dejó algo claro: en Chihuahua el PAN piensa distinto al resto del país y las decisiones rumbo al 2027 se van a tomar con lógica local, no necesariamente bajo la línea nacional del partido.


La recolección de firmas para impulsar el juicio político contra Maru Campos ya comenzó y los brigadistas de Morena ya aparecieron en territorio, al menos en la capital del estado. Lo que parecía que tardaría semanas arrancó prácticamente de inmediato después de la marcha impulsada por el partido guinda.

Y eso confirma que Morena no quiere dejar morir el conflicto político que abrió con la manifestación del sábado.

La realidad es que el juicio político, jurídicamente hablando, luce muy complicado. Morena no tiene los números necesarios en el Congreso del Estado y el propio Alfredo Chávez lo dejó claro al señalar que bastaría una sola firma para presentar la solicitud, pero no para sacarla adelante frente a la mayoría panista y sus aliados.

Sin embargo, el verdadero objetivo parece ser otro.

Más que ganar el juicio político, Morena busca mantener vivo el desgaste político contra la gobernadora y prolongar el conflicto rumbo al 2027. Porque el levantamiento de firmas funciona también como activación territorial, narrativa de respaldo ciudadano y mecanismo para sostener presencia mediática después de una marcha que no alcanzó el impacto multitudinario que esperaban.

Ahí es donde también aparece el papel de Brigitte Granados, quien prácticamente seguirá al frente de la operación territorial del partido mientras avanzan estos trabajos. Los comités seccionales que Morena ha venido integrando ahora sí podrían entrar en acción real, ya no solamente como estructura interna sino como brazo operativo para movilización y recolección de firmas.

Y dentro del propio Morena también hay señales encontradas. Ricardo Montiel ya había dejado ver desde hace días que este tipo de procesos toman tiempo y llamó a la prudencia, aunque al mismo tiempo dejó abierta la puerta para avanzar si el partido así lo decidía. Es decir, prudencia en el discurso, pero disposición política en los hechos.

Mientras tanto, también comenzó a circular otra recolección de firmas en Change.org donde aseguran llevar más de 100 mil apoyos. Aunque en redes ya comenzaron las especulaciones de que incluso simpatizantes del PAN estarían ayudando a inflar el tema simplemente para ver hasta dónde escala Morena con el juicio político.

Porque al final, aunque jurídicamente el procedimiento parezca destinado al archivo legislativo, políticamente ya cumplió su función: mantener abierta la guerra entre Morena y el PAN rumbo al 2027.