La soledad acompaña la exigencia de justicia contra Duarte
Jaime García Chávez volvió a plantarse en la Plaza Hidalgo para exigir justicia en el caso de César Duarte, a once años de la denuncia que él mismo encabezó contra el exgobernador.
El mensaje fue fuerte, pero la escena inevitablemente llamó la atención: no hubo acompañamiento ciudadano, ni grupos de apoyo visibles, sólo la voz del veterano político retumbando en la explanada.
García Chávez acusó que el expediente contra Duarte sigue “enterrado en el olvido” y reclamó que la impunidad se ha prolongado más de una década.
Sin embargo, la imagen de un líder solitario contrasta con el peso histórico de su causa, que alguna vez logró convocar multitudes bajo la bandera de Unión Ciudadana.
La ausencia de seguidores no quita fuerza a su reclamo, pero sí revela la distancia entre la narrativa de la lucha anticorrupción y la realidad de la movilización política en Chihuahua, donde las causas parecen quedarse en discursos sin respaldo ciudadano.
Voces críticas señalan que García Chávez está solo porque él mismo se ganó el repudio de quienes en algún momento lo apoyaron. Lo acusan de ser un personaje que “donde se para provoca una desgracia, ya sea laboral o política”, y de no tener capital político ni moral.Otros recuerdan que los únicos que podría convocar son los ex trabajadores de Aceros de Chihuahua y sus deudos, quienes desde hace más de 30 años le exigen justicia por el fraude que, aseguran, les cometió.
